Turismo espera hace más de 45 días una reunión para definir su rumbo tras el cierre del Ministerio


El plan maestro de turismo, la marca país, una nueva ley, la promoción internacional y un plan de reactivación quedaron en la incertidumbre.

El turismo busca potenciar las diferentes regiones del país como el Salar de Uyuni. Foto: Archivo



Fuente: El Deber

Por Erika Segales

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A 46 días del pedido de una reunión con el Gobierno, el sector turístico aún permanece en la incertidumbre sin conocer quién será el interlocutor estatal ni quién retomará la conducción de la actividad tras el cierre del Ministerio de Turismo Sostenible, Culturas, Folklore y Gastronomía. La indefinición llega cuando el sector busca recuperar el dinamismo perdido desde mayo y avanzar con proyectos que quedaron pendientes.

El 28 de julio, la Mesa Ejecutiva de Turismo, instancia que reúne a diferentes representantes del sector, solicitó una reunión con el entonces canciller Fernando Aramayo, debido a que la anunciada Agencia de Turismo quedaría bajo su mando.

“Desde que se ha eliminado esta cartera de Ministerio no hemos tenido ningún acercamiento con ninguna autoridad. Hemos hecho seguimiento a esta nota, nos indican que aún está en despacho, que no hay respuesta”, afirmó la presidenta de la Cámara Departamental de Hotelería de La Paz, Helga Cisneros.

En la nota se planteaba la necesidad de establecer una agenda de trabajo para abordar los principales desafíos de la actividad, así como acciones de promoción, articulación institucional y reactivación económica.

No obstante, el 3 de agosto, Fernando Aramayo dejó la Cancillería para asumir como ministro de la Presidencia y Héctor Huanca fue posesionado como nuevo ministro de Relaciones Exteriores.

La principal preocupación de los operadores es que, tras la eliminación de la cartera de Turismo, todavía no existe claridad sobre la estructura que asumirá sus funciones.

“Realmente estamos muy preocupados porque todo lo que se estaba trabajando, todo lo que se quería avanzar o proyectar como sector privado, pues estamos en la nebulosa”, sostuvo Cisneros.

Plan maestro y marca país en espera

Entre los proyectos que quedaron sin una definición clara está el plan maestro de turismo, concebido con una proyección de 10 años para establecer una hoja de ruta nacional para la actividad.

Cisneros explicó que el documento debía servir como una línea matriz para articular las políticas nacionales con las acciones de las gobernaciones y municipios. La intención era que las distintas instancias trabajaran bajo una orientación común y en coordinación con el Plan de Desarrollo Económico y Social (PDES).

“Este plan maestro lo que quería era justamente tener todo este lineamiento de cómo se va a trabajar, además del PDES, que es tan importante en el plan de desarrollo de país”, explicó.

La representante hotelera señaló que, mientras no exista una definición desde el nivel central, las entidades subnacionales avanzan en sus propios planes sin conocer cómo deberán articularlos con la política nacional.

Otro de los procesos que continúa en incertidumbre es la construcción de la marca país. Según Cisneros, se estima que el trabajo sigue avanzando debido a que ya se habían establecido acuerdos con profesionales y empresas internacionales.

La promoción internacional constituye uno de los puntos que mayor preocupación genera en el sector. La participación en ferias, la coordinación con embajadas, consulados y agregados comerciales y las estrategias para posicionar a Bolivia como destino turístico requieren una estructura responsable de su ejecución.

“¿Qué va a pasar con la participación en las ferias que se tenía que tener? El tema de promoción y muchos temas inherentes al sector han quedado parados sin respuesta y a la fecha tampoco se sabe quién va a asumir esta responsabilidad”, cuestionó Cisneros.

Una nueva ley y un fondo para el turismo

La reorganización institucional también interrumpió otras propuestas que estaban siendo discutidas entre el sector público y privado. Una de ellas era la modificación de la Ley 292 y la elaboración de una nueva normativa orientada al fomento del turismo.

El sector también planteaba la creación de una tasa específica que pudiera generar recursos destinados a la activación de la actividad turística.

“Se iba a elaborar una nueva ley de turismo, la 292 iba a ser modificada. Se estaba hablando de una tasa específica que justamente iba a ser algún fondo para activar el sector turístico”, señaló Cisneros.

A estos proyectos se sumaba un plan de reactivación que el sector privado había comenzado a trabajar para enfrentar las dificultades que atraviesa la actividad. La propuesta, según la representante hotelera, todavía debía ser afinada cuando se produjo el cambio en la estructura estatal.

“En su momento se presentó un plan de reactivación y faltaba trabajarlo y afinarlo y justo pasó esto”, indicó.

Para el sector, la falta de una autoridad que pueda coordinar estas iniciativas es especialmente preocupante porque el turismo requiere acciones conjuntas entre diferentes niveles de gobierno y varias áreas del Estado.