Un año sin Percy, el alcalde que hizo de su carisma una manera única de gobernar


A un año de su partida, Santa Cruz vuelve la mirada hacia el alcalde de las seis gestiones, el hombre de las ocurrencias y las polémicas, pero también el ingeniero que imaginó una ciudad moderna, la planificó y dejó su huella en calles y anillos

Un año sin Percy, el alcalde que hizo de su carisma una manera única de gobernar

Fernández consolidó un estilo de gobierno cercano a la gente y orientado a la ejecución de obras. Foto: El Deber

Fuente: El Deber



Por Freddy Lacio Fernández

 

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La partida de Percy Fernández Áñez hace un año, dejó en Santa Cruz una tristeza difícil de disimular. El hombre que durante décadas convirtió los barrios en escenarios de su manera de hacer política dejó en silencio a una ciudad por décadas acostumbrada a voz, sus ocurrencias y su informalidad.

Al cumplirse el primer aniversario de su partida, su figura vuelve a ser revisada con respeto. Y aunque su trayectoria tuvo sombras, cuestionamientos y un pragmatismo ideológico que lo llevó a relacionarse con gobiernos de corrientes distintas, dos miradas coinciden en que las luces pesan más: la del historiador Bismark Cuéllar Chávez y la del politólogo José Orlando Peralta.

Cuéllar lo define, ante todo, como un “hacedor”: un hombre capaz de convertir una idea o necesidad ciudadana en una obra concreta. Ingeniero civil formado en Córdoba, llevó a la gestión pública rigor técnico, soluciones prácticas y una obsesión por hacer. Su trayectoria quedó ligada a la planificación del desarrollo cruceño.

“Su paso por el municipio dejó una huella visible. Anillos, radiales, pasos a desnivel, drenajes, calles, iluminación, mercados, hospitales, colegios, parques y plazas acompañaron la expansión urbana”. Para Cuéllar, el túnel de El Trompillo sintetiza su capacidad de imaginar soluciones a una escala novedosa y de dejar trazado el diseño del crecimiento que otros alcaldes deberán continuar.

Legado edil

José Orlando Peralta coincide: el mayor legado de Percy fue imaginar la Santa Cruz que debía construirse y trabajar intensamente para convertir esa visión en realidad. Su aporte no se redujo a la infraestructura: dejó también una forma de liderazgo municipal basada en la planificación.

La dimensión humana resulta inseparable de esa obra. Percy podía ser espontáneo, irreverente, franco, bromista y hasta incómodo. Esa personalidad le permitió construir una relación singular con la gente. En su última etapa, algunos de sus dichos generaron críticas, una faceta que Peralta reconoce como parte de sus sombras, aunque su legitimidad hizo que muchas de esas salidas fueran recibidas con humor.

Su pragmatismo ideológico fue otra de sus marcas. Fernández pudo admirar a Gonzalo Sánchez de Lozada y, años después, respaldar públicamente a Evo Morales. Su liderazgo atravesó fronteras políticas y generó reconocimiento desde distintos espacios.

Un año después, la discusión parece desplazarse de sus contradicciones hacia su legado. Cuéllar consideró que, si se debe escoger a un gran alcalde de Santa Cruz, se quedaría con Percy Fernández. Peralta planteó que habrá que esperar décadas para saber si otro alcalde podrá compararse con su trabajo y su legado.

Más allá de sus sombras, Percy Fernández dejó obras, planificación y una relación singular con la gente. A un año de su partida, Santa Cruz y los cruceños recuerdan al alcalde y al hombre que ayudó a imaginar la ciudad que hoy habitan.