
Fuente: Infobae
Venezuela avanza hacia la incorporación de inteligencia artificial china a su sistema de vigilancia estatal, según un informe del Instituto Australiano de Política Estratégica (ASPI, por sus siglas en inglés) difundido este martes.
El documento revela que, meses antes de la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses en enero pasado, el régimen venezolano firmó un memorando de entendimiento con la empresa china iFlytek para adoptar sistemas de IA que se sumarían a la infraestructura de monitoreo ya existente en el país.
El acuerdo, firmado en julio de 2025, marca un punto de inflexión en la relación tecnológica entre Caracas y Beijing. Según el informe, se trata del primer pacto conocido de Venezuela para adquirir capacidad de inteligencia artificial china, y no solo hardware, como había ocurrido en las dos décadas previas con la importación de cámaras, redes, sistemas de identidad y centros de comando. iFlytek es una firma china incluida en la lista de sancionadas por Estados Unidos desde 2019 y proveedora de sistemas de modelos de lenguaje de gran escala (LLM) para el aparato de censura y automatización judicial del gobierno chino.
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Delcy Rodríguez negoció el pacto con iFlytek meses antes de asumir la presidencia interina
La negociación del memorando estuvo a cargo de Delcy Rodríguez, entonces vicepresidenta de Maduro y hoy presidenta interina de Venezuela, designada por Estados Unidos tras la captura del ex dictador. El acuerdo se selló durante la Gran Expo China-Venezuela, celebrada en Caracas, y fue suscrito junto al embajador chino Lan Hu. El paquete incluyó, además de la cooperación en IA “soberana”, acuerdos sobre recursos hídricos y cooperación económica y técnica.
El informe de ASPI subraya que Rodríguez fue una figura central en el manejo del aparato de vigilancia política venezolana antes de asumir el cargo actual. Supervisó el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) y la expansión del sistema de comunas, ambos considerados pilares de la infraestructura de control político del Estado. “Sin presión externa, específicamente de Estados Unidos, no puede esperarse que Rodríguez tome medidas autónomas para desmantelar los sistemas de vigilancia de Venezuela”, señala el documento.
Bajo su gestión como mandataria interina, el Estado venezolano no ha liberalizado ni desmantelado el régimen de vigilancia heredado del chavismo. Un informe del Laboratorio de Investigación Forense Digital del Atlantic Council, citado por ASPI y publicado en marzo, encontró que la infraestructura de vigilancia venezolana permanece “totalmente operativa” después de la salida de Maduro del poder.
Sus autores concluyeron que “las capacidades tecnológicas y los marcos institucionales para el control autoritario trascienden el liderazgo individual y requieren un desmantelamiento deliberado, más allá del simple cambio de autoridades”.
Una sala nacional de mando centraliza datos sobre quejas ciudadanas y actividad política
Un paso clave hacia la integración de la inteligencia artificial fue la creación, en enero de 2025, de una sala nacional de mando destinada a gestionar un sistema confederado de salas de datos locales. Esa estructura corre sobre sistemas de control de fabricación china, construidos durante la última década, y recopila información sobre quejas ciudadanas, distribución de beneficios sociales y actividad política de base.
Según el informe, la arquitectura de vigilancia venezolana no fue diseñada como un sistema único e integrado, sino que surgió de manera incremental a través de inversiones separadas en telecomunicaciones, identidad digital, monitoreo de seguridad pública y control de internet, con apoyo de empresas chinas y, en el ámbito de seguridad e inteligencia, de Cuba.
El documento describe seis áreas interconectadas: infraestructura de telecomunicaciones, sistemas de identidad y registro digital, bases de datos centrales, redes de vigilancia y monitoreo, capacidades emergentes de analítica e inteligencia artificial, y sistemas de control de contenido en internet.
El riesgo no es que Venezuela haya reproducido el modelo de Estado de vigilancia chino, sino que la tecnología china —y cada vez más la inteligencia artificial— pueda hacer más eficaz el sistema de coerción ya existente, plantea el informe. La capa de inteligencia artificial permitiría conectar y explotar de forma más efectiva los datos que el Estado ya recopila, en lugar de crear un aparato completamente nuevo.
El régimen chino perfecciona el modelo que exporta
El informe de ASPI describe al régimen de China como “el líder mundialmente reconocido” en el despliegue de sistemas de inteligencia artificial, incluidos los modelos de lenguaje de gran escala, para profundizar la vigilancia y la represión dentro de sus propias fronteras. Tras la revolución de los LLM iniciada en 2023, Beijing promovió activamente la incorporación de estas herramientas en todos los niveles de gobierno, un objetivo consagrado en su iniciativa “IA+” y en el más reciente Plan Quinquenal.
Esa expansión ya transformó la censura en línea en China: una tarea que antes recaía en decenas de miles de “gestores de contenido” empleados por empresas ahora es realizada en gran medida por inteligencia artificial. El endurecimiento de las leyes de censura chinas generó demanda de soluciones más económicas y rápidas, lo que impulsó a las grandes tecnológicas del país a desarrollar software de censura basado en LLM disponible para la venta.
iFlytek ejemplifica ese modelo de negocio. Fundada en Hefei en 1999, la compañía se convirtió en un referente global del reconocimiento de voz y el procesamiento de lenguaje, y desarrolló un sistema piloto de vigilancia para el Ministerio de Seguridad Pública chino. Su tecnología de reconocimiento de voz incluye un servicio de identificación por huella vocal que permite inscribir voces en una base de datos y compararlas contra un registro, de manera individual o masiva, la base técnica para identificar a una persona específica dentro de una población por su sonido. La misma tecnología de voz sustenta los sistemas de vigilancia que iFlytek suministró a agencias de seguridad pública en Xinjiang, motivo por el cual fue incluida en la lista negra comercial de Estados Unidos.
El vínculo diplomático se intensificó desde la visita de Maduro a China en 2023
El informe reconstruye una secuencia de acercamientos diplomáticos que antecedió al acuerdo con iFlytek. En septiembre de 2023, Maduro viajó a China para una visita de Estado en la que ambos gobiernos elevaron su vínculo a una “asociación estratégica todo el tiempo”, la primera designación de este tipo otorgada a un país latinoamericano, y firmaron un paquete de acuerdos de cooperación en energía, finanzas, telecomunicaciones y economía digital.
Durante ese viaje, Maduro visitó la isla de inteligencia artificial de Zhangjiang, en Shanghái, donde la ministra de Ciencia venezolana, Gabriela Jiménez Ramírez, elogió la instalación como modelo para la investigación y aplicación industrial de la IA.
En diciembre de 2024, el vicepresidente chino Han Zheng se reunió con Rodríguez en el marco de una revisión del mapa de cooperación bilateral. Según la lectura oficial del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Rodríguez afirmó que Venezuela estaba “lista para aprender de la exitosa experiencia de gobernanza de China”. Meses después, en abril de 2025, visitó las instalaciones de iFlytek en Beijing para explorar la cooperación en inteligencia artificial aplicada a los sectores de hidrocarburos, salud y educación, y sostuvo que “solo China” podía garantizar que el sur global tuviera acceso a la inteligencia artificial “para el desarrollo y no para la dominación”.
La colaboración continuó expandiéndose durante 2025: en mayo, el Ministerio de Ciencia venezolano anunció que 25 científicos viajarían a China para un programa de formación en inteligencia artificial de un mes; en junio, el embajador chino Lan Hu se reunió con Jiménez para abordar cooperación en ciencia, salud, formación de recursos humanos, espacio e IA. En julio, la ministra se reunió con el ejecutivo de iFlytek Jin Lin, junto a funcionarios de los ministerios de ecosocialismo, salud, hidrocarburos, defensa, educación y comunicación, en lo que describió como el inicio de la agenda de cooperación en inteligencia artificial de Venezuela con China.
Un documento oficial plantea la existencia de una “guerra cognitiva” librada por Occidente
El informe pone especial atención en un libro publicado en 2025 por el Ministerio de Ciencia venezolano, con prólogo de la propia Jiménez, que describe una “guerra cognitiva” librada por Occidente a través de una oposición doméstica acusada de difundir “información falsa” con el objetivo de capturar las mentes de los venezolanos.
El texto condena el uso de inteligencia artificial, algoritmos y redes digitales como instrumentos de vigilancia y manipulación, sin explicar por qué esos mismos instrumentos resultan aceptables cuando provienen de Beijing, señala ASPI.
En enero pasado, el mismo ministerio publicó un documento sobre “guerra cognitiva” que define ese concepto como una forma de conflicto cuyo objetivo “no es la destrucción física del enemigo, sino la anulación de su capacidad de pensamiento crítico”, librada de forma continua a través de redes sociales, medios y plataformas de entretenimiento. Como remedio, el texto propone el uso de “herramientas de inteligencia artificial que detecten patrones de manipulación en tiempo real”.
Ese marco ideológico convive con un contexto de represión documentado. Según cifras citadas en el informe, alrededor de dos mil personas fueron detenidas de forma arbitraria en los meses posteriores a las disputadas elecciones de julio de 2024. En marzo pasado, investigadores de la ONU documentaron decenas de detenciones con motivación política ocurridas después de la salida de Maduro del poder.
La organización venezolana de derechos humanos Foro Penal reportó en abril de 2026 que, si bien cientos de presos políticos fueron liberados desde enero de ese año, 473 permanecían tras las rejas.
La capacidad aún no está construida, pero la dirección es clara
El informe de ASPI enfatiza que, hasta el momento, no existe evidencia pública de que sistemas de inteligencia artificial chinos operen dentro del aparato de vigilancia venezolano. La capa de IA está anunciada pero no construida, lo que —según el documento— abre una ventana de tiempo estrecha pero crucial para evitar un mayor arraigo del aparato de vigilancia del país.
Entre los riesgos concretos que identifica el informe figura la posibilidad de que el reconocimiento facial aplicado a la red de cámaras existente, el reconocimiento de huella vocal aplicado al sistema de telecomunicaciones que el Estado ya controla, y el cruce automatizado con el registro de identidad Patria permitan al gobierno identificar, ubicar y clasificar a personas sin necesidad de que estas actúen primero. Esa capacidad de predicción, advierte el documento, desplazaría un aparato de seguridad reactivo hacia uno anticipatorio, con el riesgo de detenciones basadas en lo que un sistema pronostica que una persona podría hacer, y no en hechos concretos.
Venezuela depende hoy de China para las computadoras, los chips y los modelos que sustentarían ese salto tecnológico, y la distancia entre lo que el gobierno ha anunciado y lo que puede desplegar en la práctica sigue siendo amplia, reconoce el informe. Aun así, sus autores sostienen que la dirección del proceso “está sin ambigüedades, y así lo dice el propio Estado en sus documentos”: un gobierno que trata el espacio de la información como un campo de batalla y que ya identificó la herramienta que busca incorporar.

