ASFI: Hogares reducen gastos de alimentación para priorizar el pago de créditos


Los testimonios muestran que, cuando el dinero no alcanza para cubrir todas las necesidades, algunas familias priorizan el pago del crédito
Fuente: La Razón

El pago de las cuotas bancarias lleva a algunas familias bolivianas a reducir el consumo de alimentos, postergar compras de ropa, limitar las salidas recreativas e incluso buscar trabajos adicionales para cumplir con sus gastos y obligaciones financieras.

Así lo revelan los testimonios que la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (ASFI) recogió de grupos focales del estudio sobre Endeudamiento de Hogares y Estrés Financiero.



“Lo primero que siempre se paga es el alquiler y el banco, lastimosamente lo demás suele ser secundario”, relató un participante de La Paz, del segmento D, al describir cómo distribuye los ingresos de su hogar.

Los testimonios muestran que, cuando el dinero no alcanza para cubrir todas las necesidades, algunas familias priorizan el pago del crédito por encima de otros gastos cotidianos. Esta decisión, según el estudio, puede traducirse en menos actividades recreativas, menor compra de vestimenta y cambios en la alimentación, mientras los hogares buscan evitar retrasos en sus cuotas.

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“Es más importante pagar el crédito que incluso ya dar recreo a los hijos, con toda la situación tenemos que reducir gastos en algunas cosas con tal de pagar el crédito”, señaló un participante de Santa Cruz, también del segmento D.

Gastos y presión

El ajuste del presupuesto también alcanza la alimentación. Una participante de La Paz describió cómo su familia modificó sus hábitos de consumo para afrontar las obligaciones financieras.

“Sí, yo también tuve que reducir las salidas e incluso la comida, como la carne, ya se come menos carne”, contó.

A esta situación se suma el encarecimiento de los productos básicos, que reduce el poder adquisitivo de los ingresos familiares. Un participante de Cochabamba explicó el impacto que percibe en sus compras cotidianas: “Antes el kilo de carne valía 40 y ahora vale 80… los 100 bolivianos ya no son nada en el mercado”.

Estos relatos reflejan cómo el costo de vida y las cuotas crediticias compiten por una parte del mismo presupuesto. Para los hogares consultados, mantener los pagos al día puede exigir sacrificios en otros ámbitos de la vida cotidiana.

Mayores costos

La presión financiera también afecta a quienes generan ingresos mediante negocios propios o actividades independientes. Participantes vinculados con panaderías, confección, orfebrería y mecánica señalaron que el aumento de los insumos reduce sus márgenes de ganancia, mientras la posibilidad de elevar los precios enfrenta la resistencia de los clientes.

“Los insumos han subido casi el doble su precio… y si uno le sube a su producto tampoco vende… no se gana casi nada”, manifestó un participante de Santa Cruz, del segmento C1/C2.

En estos casos, los hogares enfrentan una doble presión: necesitan más dinero para cubrir sus gastos cotidianos, pero sus actividades económicas no siempre generan ingresos adicionales suficientes para compensar el incremento de los costos.

Cuotas

Ante las dificultades, algunos participantes optan por diversificar sus fuentes de ingreso, asumir trabajos adicionales o modificar sus negocios para reducir gastos operativos.

“Yo hago doble trabajo, trabajo de niñera, hago confecciones… mi esposo de la misma manera… para poder pagar, porque nuestra deuda ya no es poco…”, relató una participante de El Alto, del segmento C.

Otros señalaron que trasladaron sus negocios a espacios más pequeños o económicos para disminuir sus gastos. Estas respuestas muestran cómo algunas familias combinan recortes en el consumo con mayores esfuerzos laborales para sostener sus compromisos financieros.

Hogares

El estudio también pidió a los participantes calificar, en una escala del 1 al 10, la dificultad que enfrentan para cumplir con sus obligaciones crediticias. La puntuación 1 representaba mayor comodidad y la 10, dificultad extrema.

En los grupos focales de La Paz, las respuestas oscilaron entre 5 y 10; en El Alto, entre 5 y 9; en Santa Cruz de la Sierra, entre 1 y 9; y en Cochabamba, entre 1 y 6.

Estos rangos reflejan experiencias distintas entre los participantes y no constituyen una medición representativa de todos los hogares de esas ciudades. Tampoco permiten atribuir las diferencias a una causa específica.

Estudio

Pese a las dificultades, varios testimonios reflejan la importancia que los hogares conceden a mantener sus créditos al día, tanto para evitar consecuencias por incumplimiento como para preservar sus posibilidades de acceder a financiamiento en el futuro.

“La prioridad es pagar el banco, y olvidarse de lo demás, y salvar hasta el fin de mes”, resumió un participante de La Paz, del segmento C.

Los resultados cualitativos muestran que el cumplimiento de las cuotas puede convertirse en un eje central de la economía familiar y condicionar decisiones sobre alimentación, recreación, consumo y trabajo. Estas experiencias ofrecen elementos para comprender cómo los hogares administran sus deudas en contextos de presión económica, aunque no permiten establecer por sí solas la magnitud del fenómeno en toda la población.

El siguiente artículo de la serie abordará otros factores que los participantes vincularon con su capacidad de pago, entre ellos el costo de los insumos, el transporte, el combustible y el acceso a divisas.