Bolivia se prepara para Todos Santos con el armado del tradicional Mast’aku


Cada elemento del Mast’aku cumple una función simbólica en el recibimiento de las almas, una costumbre que une la espiritualidad andina con la memoria familiar.

Stefany Beatriz Guzmán Nuñez

Bolivia se prepara para Todos Santos con el armado del tradicional Mast'aku
Foto: Redes Sociales/ Mejorada con IA

 



Fuente: Red UNO

Con la llegada de noviembre, las familias bolivianas se preparan para celebrar Todos Santos. La festividad está marcada por el recibimiento de las almas de los seres queridos que fallecieron, a quienes se espera en los hogares con mesas repletas de alimentos, bebidas y elementos cargados de simbolismo.

=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas

Uno de los principales protagonistas de esta celebración es el Mast’aku, un altar que se prepara cuidadosamente para recibir a los difuntos. Según la creencia, las almas regresan al mundo terrenal el 1 de noviembre, exactamente a las 12:00 del mediodía, por lo que las mesas deben estar listas para ese momento.

La organización del altar responde a una cosmovisión andina que contempla tres espacios: Janaj Pacha, relacionado con el mundo de arriba; Kay Pacha, que representa la vida terrenal; y Ukhu Pacha, asociado al mundo de abajo.

Sobre la mesa se colocan distintos alimentos y bebidas que eran del agrado del difunto durante su vida, como una forma de recibirlo y compartir con él.

Cada elemento del Mast’aku tiene un significado particular. Las t’antawawas, elaboradas con masa de pan y adornadas con caretas de estuco, representan el cuerpo de la persona fallecida. También se incorporan escaleras de pan, que simbolizan el camino de llegada y retorno de las almas, además de caballos de masa, destinados a transportar sus provisiones.

Otros componentes cumplen funciones de acompañamiento y protección. La caña de azúcar representa un bastón para facilitar el recorrido del espíritu, mientras que el agua sirve para calmar su sed. Las velas iluminan el camino durante su visita y la cruz de pan representa la protección divina.

La celebración concluye el 2 de noviembre, también al mediodía, cuando las familias realizan el denominado despacho de las almas. Durante esta jornada, vecinos y visitantes participan en rezos a cambio de masitas tradicionales, en una práctica de reciprocidad que forma parte de la costumbre.

Posteriormente, los mast’akus son trasladados a los cementerios, donde las familias continúan con los homenajes sobre las tumbas de sus seres queridos. De esta manera, Todos Santos se convierte en una expresión de fe, memoria y encuentro familiar, que mantiene vivas las tradiciones transmitidas de generación en generación.

Fuente: Red UNO