
La planta tuvo una inversión cercana a los Bs 425 millones. Foto: Economy
La Cámara Nacional de Industrias Oleaginosas de Bolivia (Caniob) solicitó al Gobierno dar a conocer públicamente sus planes para la Planta de Transformación de Soya de San Julián, planteando que cualquier decisión sobre su administración u operación se desarrolle mediante mecanismos públicos, transparentes y técnicamente sustentados.
“Esta planta constituye una importante inversión pública destinada a fortalecer la industrialización de la producción agrícola nacional. Sin embargo, surge una interrogante que merece una respuesta clara: ¿cuál es la situación actual de esta infraestructura y qué planes tiene el Gobierno para garantizar su funcionamiento y aprovechamiento?”, apuntó Jorge Amantegui, Presidente de Caniob.
La Planta de Transformación de Soya, construida en el municipio cruceño de San Julián, con una inversión aproximada de Bs 425 millones, cuenta con una capacidad instalada de procesamiento de 1.000 toneladas de grano de soya por día, incluyendo instalaciones para la extracción de aceite, producción de harina de soya y refinación de aceite comestible. Se trata, por tanto, de un complejo industrial que comprende prácticamente toda la cadena de transformación de esta materia prima.
Si bien se conocieron anuncios sobre su puesta en funcionamiento y producción inicial, para Caniob resulta imprescindible que las autoridades informen públicamente sobre su situación operativa actual, los volúmenes efectivamente procesados, las condiciones de mantenimiento de sus instalaciones y las perspectivas para garantizar su continuidad productiva.
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Planta de soya
Desde la perspectiva del sector industrial oleaginoso, una infraestructura de estas características requiere mucho más que instalaciones y equipamiento. Su funcionamiento demanda conocimientos técnicos especializados, abastecimiento permanente de materia prima, personal capacitado, mantenimiento industrial, gestión logística, acceso a mercados y una administración capaz de asegurar su sostenibilidad económica.
En ese contexto, el Presidente de Caniob manifestó que “lo más recomendable sería incorporar operadores especializados, estableciendo algún mecanismo de participación público-privada, mediante licitación u otros procedimientos legalmente aplicables, sustentados en criterios técnicos, experiencia industrial, capacidad operativa y garantías para preservar el patrimonio del Estado”.
Jorge Amantegui agregó que “el objetivo debería centrarse en quién administra la infraestructura, para garantizar que una inversión de esta magnitud genere producción, empleo, valor agregado y beneficios efectivos para la economía nacional”.
Recordemos que la industria oleaginosa boliviana cuenta con una amplia trayectoria en el procesamiento de soya, la producción de derivados y su comercialización en mercados nacionales e internacionales. Esta experiencia constituye un conocimiento especializado que podría contribuir a la evaluación de alternativas para asegurar una operación eficiente y sostenible de esta Planta.
