Sin embargo, la ONU advirtió que la meta de biodiversidad no será alcanzada si los países no rectifican urgentemente el rumbo.
La COP 17 sesionó durante 10 días en Yerevan, capital de Armenia, con representantes de casi 200 países. (Archivo: 18.10.2026) Imagen: Chen Junfeng/Xinhua/picture alliance
Fuente: DW
Casi 200 países adoptaron el viernes (30.10.2026) acuerdos arduamente negociados en una cumbre de biodiversidad de la ONU celebrada en la capital de Armenia, destinados a volver a encaminar los esfuerzos mundiales para detener la destrucción de la naturaleza de aquí a 2030.
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Los delegados celebraron entre vítores cuando los textos cruciales fueron aprobados en tiempo extra tras dos semanas de tensas negociaciones en la conferencia COP17, en Ereván.
«Y eso es todo. Perfecto», dijo el presidente de la COP17, Hambardzum Matevosyan, mientras hacía sonar el mazo sobre los documentos, cuyas versiones finales no estaban disponibles de inmediato.
El mundo adoptó en 2022 un pacto histórico que fija ambiciosos objetivos para frenar la pérdida de biodiversidad antes de 2030.
Pero previo a la cumbre, la ONU advirtió que los países no lograrían alcanzar la meta a menos que rectificaran urgentemente el rumbo.
La mayoría de los objetivos van camino de incumplirse, incluidos los compromisos de proteger el 30% de la superficie terrestre y los océanos del planeta, combatir la contaminación y proporcionar a los países más pobres una financiación de conservación más amplia.
Incentivos, subvenciones y recursos
Un borrador de texto de la COP17 publicado anteriormente instaba a los países a «acelerar» los esfuerzos para mantener vivo el pacto y subrayaba que se necesitaba «más acción» para abordar las causas profundas de la pérdida de naturaleza.
Poniendo de relieve las discrepancias que lastraron las conversaciones, el documento proponía varias opciones para alcanzar el objetivo de 2030.
Durante las negociaciones, los países se enzarzaron en discusiones sobre la reforma de subvenciones y otros incentivos que fomentan actividades perjudiciales para la naturaleza, como la producción de combustibles fósiles, la agricultura intensiva y la sobrepesca.
Otra disputa giró en torno a la búsqueda de nuevas fuentes de financiación para costear los esfuerzos de conservación en todo el planeta, un tema espinoso en un contexto de presupuestos públicos tensionados por la crisis energética y los conflictos en Ucrania y Oriente Medio.
Para restaurar ecosistemas degradados, salvar especies en peligro y conservar bosques, humedales y otros hábitats naturales esenciales, el mundo necesita cada año unos 700.000 millones de dólares más de lo que gasta actualmente.
La Unión Europea encabezó la presión para que grandes economías emergentes como China se sumaran al pago de los esfuerzos de conservación global, un asunto polémico en la COP17.
Ecuador fue elegido para presidir la próxima COP18 sobre biodiversidad en 2028, al término de una votación celebrada el sábado (hora local).
gs (afp, ap)
