De la crisis a un nuevo modelo de desarrollo


 

No basta con superar la crisis económica. Necesitamos evitar que se repita e ingresar definitivamente al círculo virtuoso.

Bolivia enfrenta una oportunidad histórica para cambiar el rumbo. Durante años dependimos excesivamente de la exportación de materias primas y de las bonanzas internacionales. Hoy pagamos las consecuencias de no haber diversificado nuestra economía ni invertido lo suficiente en productividad, educación e instituciones.



¿Qué debemos hacer?

Cinco prioridades concretas y fundamentales:

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  1. Estabilizar la economía, sin asfixiar la producción ni castigar a los sectores más vulnerables.
  2. Diversificar nuestra economía, impulsando el turismo, la agroindustria, la minería responsable y los servicios digitales.
  3. Atraer inversión privada, con seguridad jurídica, reglas claras, menos burocracia y total transparencia.
  4. Revolucionar la educación y la tecnología, preparando a nuestros jóvenes para los empleos del futuro.
  5. Fortalecer las instituciones y el empleo formal, combatiendo frontalmente la corrupción y creando condiciones para producir y trabajar dignamente.

El Gobierno debe convertir estas prioridades en un programa concreto, con metas, plazos y resultados verificables. Para ello, necesita construir con urgencia un «Gran Acuerdo Nacional por la Patria» con la participación líderes políticos y sociales, empresarios, universidades, trabajadores, gobiernos subnacionales y sociedad civil. También naturalmente recuperar la confianza ciudadana, reestructurar su gabinete ministerial con profesionales con la capacidad suficiente y real compromiso patriótico.

La transformación del país no puede depender exclusivamente de un gobierno ni de una sola corriente política. Las prioridades del desarrollo deben responder a una estrategia boliviana, construida con responsabilidad y visión de largo plazo.

Pero la responsabilidad también es nuestra. Como ciudadanos, debemos exigir resultados, fiscalizar los recursos públicos y participar activamente en la búsqueda de soluciones. No podemos seguir esperando que toda la solución venga del Gobierno mientras permanecemos indiferentes ante nuestros propios problemas.

Bolivia no puede seguir esperando una nueva bonanza para salir adelante, mientras la economía se derrumba día y día. Nuestra verdadera riqueza debe estar en la capacidad de producir, innovar, educar y generar oportunidades.

El cambio real no consiste solamente en cambiar de modelo económico o de gobierno, sino en construir un país donde el conocimiento, el trabajo y sobre todo la honestidad sean los pilares del desarrollo. Pero para producir este cambio necesitamos liderazgo político que genere confianza, responsabilidad empresarial, instituciones confiables y, sobre todo, una ciudadanía comprometida con el futuro del país.

No nos conformemos con salir de la crisis. Construyamos las condiciones para no volver a ella. Debemos salir de este círculo vicioso, con responsabilidad ciudadana y esperanza en Bolivia, por el bien de las presentes y futuras generaciones.

 

Fernando Crespo Lijeron