El 67% de los ciudadanos admite que compra productos de contrabando a sabiendas y el 90% señala que lo hace porque encuentra precios más bajos, según un sondeo de percepción ciudadana del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE).
La institución también reveló que el 93% considera que el contrabando está descontrolado o registra niveles altos en Bolivia.

Venta de ropa. Foto: Archivo
El estudio, realizado entre el 17 y el 30 de septiembre de 2026, reunió cerca de 1.100 respuestas y expone una contradicción en los hábitos de consumo: aunque la población reconoce los daños económicos y sociales del comercio ilegal, una parte importante continúa comprando mercancías de contrabando.
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“Que un 93% diga que la informalidad y el contrabando constituyen un problema estructural grave; que el 83% reconozca que esto perjudica a Bolivia, y, sensiblemente —un 67% compre de contrabando a sabiendas”, afirmó el gerente general del IBCE, Gary Rodríguez, al presentar los resultados.

Contrabando
El sondeo también muestra que el 91% de los encuestados percibe un incremento del contrabando en mercados y ferias. Además, el 51% reconoce que compra estos productos de manera ocasional o frecuente, mientras que el 49% afirma que lo hace rara vez.
El precio aparece como el principal factor de decisión: el 90% de los consultados señala que compra mercancías de contrabando porque son más baratas. A esto se suma que el 88% desconoce si los productos que adquiere ingresaron legalmente al país.
“Si bien, 7 de cada 10 aceptan que comprar de contrabando es ilegal, igual lo hacen, tal vez, por la precarización de los ingresos. Tal sinceramiento es algo que se debe considerar con urgencia al momento de encarar nuevas políticas públicas”, sostuvo Rodríguez.
Ropa, alimentos y electrodomésticos

La percepción ciudadana identifica a la ropa, las confecciones y los calzados como los bienes más asociados al contrabando, con el 69% de las respuestas. Le siguen los alimentos y abarrotes, con el 65%; los electrodomésticos y celulares, con el 56%; y los detergentes y productos de limpieza, con el 55%.
Las bebidas representan el 49% de las menciones, mientras que los medicamentos y los insumos de salud alcanzan el 35%. Los muebles aparecen con el 18%.
Para el IBCE, la circulación de mercancías ilegales no solo perjudica a los productores, importadores y comerciantes formales, sino que también compromete la seguridad de los consumidores, especialmente cuando se trata de medicamentos, alimentos, cosméticos, repuestos automotrices y productos eléctricos sin garantías de calidad.
“El contrabando de importación no se resume al ingreso ilegal de mercancías al país, al tratarse de una actividad que, literalmente, invade el mercado interno, perjudica a los productores, importadores y comerciantes formales, destruye empleos, no tributa impuestos al Estado”, manifestó Rodríguez.
El gerente general advirtió que la evasión tributaria reduce los recursos públicos destinados a la inversión y a servicios esenciales como salud, educación y seguridad. Asimismo, señaló que el comercio ilícito desalienta la inversión, frena la innovación y genera una competencia desleal para las empresas que cumplen sus obligaciones.
Estudio
En el marco de esta investigación, el IBCE prevé presentar en noviembre un estudio sobre la situación del contrabando y la falsificación de productos en Bolivia. El documento incluirá un diagnóstico y propuestas de corto, mediano y largo plazo para enfrentar ambas problemáticas.
La institución también anunció un segundo sondeo, centrado en la falsificación, con el propósito de ampliar la información sobre los efectos del comercio ilegal y sus consecuencias para las empresas y los consumidores.
Rodríguez planteó que la lucha contra estos delitos requiere responsabilidades compartidas entre el Estado y la ciudadanía. Por un lado, pidió garantizar condiciones de legalidad para que las empresas puedan invertir, innovar y generar empleos formales; por otro, llamó a los consumidores a priorizar productos legales y seguros.
“Combatir el contrabando es defender la economía, el empleo, la salud, la dignidad y el futuro de Bolivia”, concluyó el ejecutivo del IBCE.
