Fuente: Infobae
León XIV votó por correo para los comicios de mitad de mandato en Estados Unidos previstos para el 3 de noviembre, confirmó este viernes la oficina de prensa del Vaticano. El líder de la Iglesia Católica se convirtió así en el primer sumo pontífice de la historia en sufragar en una elección secular mientras ocupa el cargo. No se tienen registros oficiales de que otro papa haya participado de procesos electorales en sus países durante sus papados.
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La Santa Sede precisó que León ejerció su derecho al voto como ciudadano estadounidense “siempre que tuvo la oportunidad” y que, “en consonancia con esta práctica consolidada de participación ciudadana, el Papa envió su voto por correo a Chicago”.
En el mismo comunicado, la oficina vaticana subrayó la postura del pontífice frente a la democracia representativa. “El Santo Padre expresa su convicción respecto al derecho y el deber de los ciudadanos de participar en los procesos democráticos”, señaló el texto.
Un artículo del Chicago Sun Times había destapado el asunto hace unos días. El diario reveló que Robert Francis Prevost, quien todavía figura como votante registrado en Illinois, solicitó una boleta para sufragar por correo.

“Prevost aparece en el listado de quienes pidieron una boleta para emitir su voto por correo en los próximos comicios”, señaló Kim Fladhammer, jefa de gabinete de la oficina del secretario del condado de Will.
La funcionaria precisó que el Papa —registrado con domicilio en New Lenox— hizo la solicitud el pasado 3 de octubre, apenas 10 días antes de ser sometido a una cirugía de urgencia por un cáncer de pulmón en el hospital Gemelli.
Según los registros citados por el medio, Prevost sufragó en las primarias republicanas de 2012, 2014 y 2016; y en las elecciones generales de 2012, 2014, 2018 y 2024. Además, participó en las primarias demócratas de 2008 y 2010, aunque no lo hizo en las primarias de Illinois de marzo pasado.
El voto del Papa llegó en medio de unos comicios definidos por el malestar económico en Estados Unidos. La inflación acumulada durante la presidencia de Donald Trump amenaza con costarle al Partido Republicano el control del Congreso, según los sondeos, que dan por perdida la Cámara de Representantes y auguran una disputa ajustada por el Senado.
Trump llegó a la Casa Blanca en enero de 2025 con la promesa de enfriar la inflación más alta que había registrado el país en cuatro décadas, heredada en parte por su predecesor, Joe Biden (2021-2025), como consecuencia de la postpandemia y la guerra de Ucrania.
Sin embargo, la subida media de precios entre abril y septiembre de 2026 alcanzó el 3,67%, un punto porcentual por encima del 2,67% que promedió la inflación en los últimos seis meses del mandato demócrata.
Los aranceles y la guerra en Irán agravaron la inflación
La política comercial del primer año de Trump aportó un impulso inflacionario propio: la guerra de aranceles contra los socios comerciales del país encareció las importaciones y trasladó esa presión a los consumidores.
Cuando los economistas estimaban que ese efecto comenzaba a ser absorbido, el presidente ordenó, el 28 de febrero, el bombardeo de Irán e inició un conflicto que, a la fecha, cuenta con escaso apoyo popular.
La guerra interrumpió el flujo comercial por el estrecho de Ormuz y disparó los precios de los combustibles. La gasolina regular cuesta hoy casi un 50% más que en febrero, y el diésel acumula un alza de casi el 70%, encarecimiento que se extendió al resto de bienes y servicios.
Con el Índice de Precios al Consumidor (IPC) promedio del último trimestre en el 3,5% y el índice de gastos en consumo personal (PCE) de septiembre en el 3,6%, la persistencia inflacionaria quedó subrayada a días de las elecciones.
La economía creció 3,4% en el tercer trimestre, pero la IA genera recelos
Los datos de crecimiento publicados este jueves ofrecieron un panorama mixto para el oficialismo. El producto interior bruto (PIB) de Estados Unidos avanzó un 3,4% en el tercer trimestre, por encima del registro anterior, respaldado por la resiliencia del consumo privado, que se expandió al mismo ritmo que en el trimestre previo: 3,8%.
La inversión corporativa fue otro de los motores del crecimiento, con un alza del 12,7%, impulsada por un salto del 37,4% en equipos de procesamiento de información y del 9,6% en software, reflejo directo de la apuesta del gobierno por la inteligencia artificial.
Sin embargo, ese dinamismo convive con un rechazo creciente a la IA en la opinión pública: el temor a la destrucción de empleo y la alta demanda de recursos por parte de los centros de datos —que presionan el precio del agua y la electricidad en las comunidades donde se instalan— generan un malestar que, paradójicamente, podría pesar en contra del partido gobernante el próximo martes.

