Se quedó con el triunfo (3-1) en un partido en el que inició con todo, pero que en la segunda mitad bajó la presión y los checos crecieron.
Oviedo / EFE
La selección española, en su versión más floja desde que ganó el Mundial, doblegó con sufrimiento a la de la República Checa por 3-1 después de haber tenido el partido dominado en la primera parte, tras otro gol de magia de Lamine Yamal y el del capitán Rodrigo Hernández, y de dormirse en la segunda, cuando los hombres de Santi Denia se crecieron con su tanto.
Es la tercera victoria consecutiva de los de Luis de la Fuente en la Liga de Naciones, y su partido número 41 sin perder, aunque esta vez sin la sensación de superioridad mostrada ante Inglaterra y Croacia a pesar de tener enfrente al colista del grupo.
Embebidos por el ambiente festivo del Carlos Tartiere, en el regreso de la selección a Oviedo 11 años después y con el himno nacional al son de las gaitas, los de De la Fuente volvieron a salir como un vendaval ante los checos con un equipo renovado con hasta nueve jugadores distintos respecto a Croacia, pero con la misma actitud de hacer valer la segunda estrella y estirar la racha sin perder hasta los 41 encuentros.
El partido
Como si de un ′déjà vu’ se tratara, no había transcurrido un minuto de juego cuando Lamine Yamal gozó de la primera oportunidad para reproducir los tantos tempraneros ante los ingleses y croatas. Esta vez tuvieron que transcurrir seis minutos para que abriera el marcador, con otra delicatessen forjada por el pie izquierdo que llevó a De la Fuente a echarse asombrado las manos a la cabeza.
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Recibió en la esquina del área, hizo un amago para quitarse un defensor y dirigió el balón hacia la escuadra para alumbrar otra maravilla ante la estirada impotente del debutante Antonin Kinsky. Santi Denia, el técnico español de los checos, dio la alternativa al portero del Tottenham, que puso todo su empeño en resarcirse de la humillación sufrida el pasado mes de marzo cuando le sustituyeron entre lágrimas ante el Atlético de Madrid en el Metropolitano por dos errores garrafales traducidos en goles.
Con Pedri y Rodri en la sala de máquinas y Olmo y Baena como dinamizadores, la Roja monopolizó la pelota y convirtió el partido en una pesadilla para los de Santi Denia. Las aproximaciones no cejaron y en una combinación trepidante entre Pedri y Olmo, este perdonó desde el punto de penalti al tirar demasiado centrado.
Fue el prólogo del segundo tanto, obra de Rodrigo en el minuto 35 después de otra transición fruto de una recuperación que pilló a los checos descolocados. En el intento de despejar la pared, Macek el puso el balón en las botas del capitán, que no marcaba desde junio de 2024 ante Georgia en la Eurocopa.
Los checos, con la losa añadida de las dos derrotas previas, apenas molestaron a David Raya en los primeros 45 minutos.

Complemento
Tras dejar en la retina su undécimo gol con la Roja, Lamine Yamal se retiró de escena, al igual que Baena, y De la Fuente hizo rodar a Víctor Muñoz, en la posición del extremo culé, y a Yeremy Pino.
Pero sin el crack del Barça, la fiesta terminó. Con tres partidos en ocho días y el triunfo amarrado, España levantó el pie y el juego se adentró en una fase anodina de la que se contagió el público y que fue bien vista por los checos.
Con los de De la Fuente adormilados, los centroeuropeos lanzaron un contragolpe, Hlozek vio a Sláma aparecer por la izquierda y el carrilero cruzó el balón a la red para poner un 2-1 que revolucionó el choque.
El colista del grupo se vino arriba y a punto estuvo de encenderse el piloto rojo cuando un error grave de David Raya permitió a Naderi empujar el balón gol, pero el árbitro griego lo anuló por un bloqueo con agarrón a Le Normand.
El partido se enfangó más si cabe por la expulsión del capitán Krejci a cinco minutos del final, y España no respiró hasta que en una galopada por la derecha de Víctor Muñoz cuyo rechace recogió Mikel Merino para poner el 3-1 que zanjó un duelo que hizo terrenal a la Roja.
