Las autoridades han desplegado en Nueva Delhi más de 20.000 policías y militares, instalado barricadas, cerrado decenas de estaciones de metro y cancelado conexiones ferroviarias antes de la manifestación convocada para este sábado contra el presidente de la Comisión Electoral de India (CEI), Gyanesh Kumar. Informe de nuestro corresponsal en Nueva Delhi, Varoon Anand.

Detrás de las medidas de seguridad se encuentra un conflicto que, desde hace semanas, enfrenta al gobierno de Narendra Modi, la oposición y un movimiento estudiantil convertido en actor político nacional. El centro de la disputa es una revisión masiva de los registros electorales iniciada en 2025 y presentada por las autoridades como un esfuerzo para eliminar duplicidades, registros fraudulentos y nombres de personas fallecidas.
La protesta la convoca el Partido Cucaracha, un movimiento juvenil nacido en las redes que en julio precipitó la dimisión del ministro de Educación. El movimiento exige la salida de Kumar por una revisión del censo electoral que ha retirado de las listas unos 130 millones de nombres. La oposición sostiene que favorece al partido del primer ministro Narendra Modi. La Comisión lo niega.
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Según sus críticos, la depuración de los padrones afecta de manera desproporcionada a las minorías religiosas, en particular a los musulmanes, así como a sectores socialmente vulnerables. El Partido del Congreso, principal formación opositora, ha convertido este asunto en una de sus principales banderas políticas y acusa a la Comisión Electoral de comprometer la neutralidad del proceso democrático.
Durante la semana, los parlamentarios de la oposición multiplicaron las acciones simbólicas en las calles de la capital. Estas protestas desembocaron en breves detenciones de Rahul Gandhi y de otros dirigentes opositores. El líder del Congreso tenía previsto reunirse este viernes con la presidenta Droupadi Murmu para denunciar la actuación de la Comisión Electoral.
Las autoridades, sin embargo, han dejado claro que no facilitarán la manifestación del sábado.
La policía ha denegado el permiso para concentrarse en Jantar Mantar, el lugar oficial de protesta de la capital. Alega que la solicitud llegó con tres días de antelación, cuando las normas exigen diez, y que el movimiento incumplió las condiciones de su anterior protesta.
El Ministerio de Ferrocarriles ha cancelado los trenes de larga distancia que debían llegar mañana por la mañana a las dos principales estaciones de la ciudad. A petición de la policía, el metro cierra desde esta noche los accesos a 57 estaciones.
Según la agencia Press Trust of India, más de 20.000 miembros de las fuerzas de seguridad han sido desplegados en Nueva Delhi. Periodistas de la AFP observaron además numerosas barricadas en los alrededores de Jantar Mantar, uno de los lugares más emblemáticos para las movilizaciones políticas de la capital.
La pugna también se traslada al terreno judicial
Este viernes, varios abogados han recurrido ante el Tribunal Supremo el cierre del metro y la cancelación de los trenes. Los jueces han recordado que una protesta sin autorización no es legal y que deben escuchar a todas las partes antes de pronunciarse. Pero el fundador del movimiento, Abhijeet Dipke, mantiene la convocatoria.
Mientras tanto, las organizaciones estudiantiles denuncian un endurecimiento de la respuesta policial en la víspera de la movilización.
En varios estados, la policía ha hecho bajar de los trenes a grupos de estudiantes que viajaban hacia la capital. Organizaciones estudiantiles denuncian además arrestos domiciliarios de algunos de sus dirigentes. El movimiento asegura que hay al menos diez mil detenidos en todo el país, una cifra que no ha podido verificarse. El portavoz del partido gobernante atribuye las acusaciones contra la policía a una oposición «irresponsable y anarquista».
El Partido Cucaracha y el movimiento de las «cucarachas» surgieron durante la primavera como una protesta estudiantil en internet. Alcanzaron notoriedad nacional tras liderar las manifestaciones contra presuntas irregularidades en los exámenes universitarios. El 20 de julio, una protesta que reunió a decenas de miles de personas en Nueva Delhi terminó en violentos enfrentamientos con la policía. Según las autoridades, hubo al menos 180 heridos, dos tercios de ellos agentes de seguridad, mientras que los organizadores hablaron de varios cientos de manifestantes heridos.
Cinco días después de aquella movilización, Modi aceptó la dimisión de su ministro de Educación, una concesión inédita para un dirigente que ha cultivado una imagen de firmeza desde su llegada al poder en 2014. Esa victoria convirtió al movimiento estudiantil en un nuevo actor de la política india. Ahora sus dirigentes aspiran a repetir la presión sobre el gobierno, esta vez en torno a una cuestión aún más sensible: las reglas de participación en las próximas elecciones.
Con información de la AFP
