Israel: Ligera ventaja para el bloque de Netanyahu en legislativas tras recuento del 50% de los votos


La coalición del primer ministro Benjamin Netanyahu aventaja a la oposición este miércoles, tras el recuento de dos tercios de los votos de las elecciones legislativas en Israel, pero por el momento sin mayoría para gobernar.

El primer ministro israelí y líder del partido Likud, Benjamin Netanyahu, tras conocer los resultados a pie de urna, durante las elecciones nacionales israelíes, en Jerusalén, el 28 de octubre de 2026.
El primer ministro israelí y líder del partido Likud, Benjamin Netanyahu, tras conocer los resultados a pie de urna, durante las elecciones nacionales israelíes, en Jerusalén, el 28 de octubre de 2026. © Ronen Zvulun / REUTERS

Tras la votación, tanto Netanyahu como su rival, el centrista Gadi Eisenkot, prometieron cada uno formar un gobierno, a pesar de que no se prevé que alguno de ellos obtenga la mayoría.

Tras el recuento del 66,3 % de los votos, el bloque de derecha y extrema derecha de Netanyahu lograba 54 de los 120 escaños del Parlamento. La coalición opositora de Eisenkot contaba con 48 y los partidos árabes, con 18.



Sin embargo, es probable que estos resultados parciales cambien con el transcurso de las horas.

Las encuestas a pie de urna daban a Eisenkot, un exjefe militar y novato en la política, y a su bloque un empate técnico con el bando de Netanyahu, ambos con alrededor de 51 escaños y muy lejos del umbral necesario para controlar el Legislativo.

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“El optimismo que reinaba anoche entre los votantes del bloque de oposición se disipó en gran medida esta mañana”, informa desde Tel Aviv nuestro corresponsal, Daniel Blumenthal.

«Cuando ya se han computado alrededor del 70% de los votos, el partido Likud de Netanyahu es el mayor partido en Israel, pues obtiene 27 escaños de los 120 del parlamento. Pero el bloque de partidos que se oponen a la continuidad de su gobierno suma una mayoría de 66 de los 120 escaños. El voto de los hombres, aún no computado, y que incluyen los de los soldados regulares y reservistas, sumado al de varias ciudades seculares y árabes aún no contadas, podría cambiar el cuadro electoral, pero modestamente», dice Blumenthal.

El líder del partido, Gadi Eisenkot, que obtuvo 20 bancas parlamentarias, manifestó anoche que encabezaría un gobierno compuesto por partidos sionistas. Para nuestro corresponsal, «esto es una forma de indicar que no incluiría las listas ultra-religiosas ni las árabes. Pero a la luz de los resultados, no podrá hacerlo sin incluir a los árabes israelíes, que representan un 20% de la población de Israel que se volcaron masivamente a las urnas y lograron 19 escaños. La buena noticia es que la ciudadanía israelí otorgó a la democracia otra oportunidad, quizás la última, y los jefes de los partidos liberales tienen la obligación de aprovecharla».

Los votantes de los partidos árabes israelíes acudieron en masa a las urnas en contra de Netanyahu, quien ha advertido sin cesar que esa minoría debilitará la orientación nacionalista judía hacia la que ha llevado al país.

Formar una coalición será muy difícil para los diferentes bloques, estima Liev Grinberg, profesor de la Universidad de Ben-Gourion, en el sur de Israel: «Formar una coalición de derecha es difícil porque la oposición a Netanyahu está deslegitimizando con mucha fuerza dos componentes fundamentales de su coalición. Me refiero a los partidos ultra-religiosos, sus miembros se reclutan en el ejército, y otros dos partidos que son ultra-fascistas, que están buscando lanzar una  limpieza étnica dentro de Gaza y de Cisjordania. Esos dos grupos están deslegitimizados. Por eso, no es una cuestión de una coalición de derecha, pues los partidos de derecha están en contra de gran parte de los aliados de Netanyahu. Eso es lo que complica la situación: no hay coalición de derecha, no hay coalición de izquierda, no hay coalición de paz», sostiene.

Los resultados parciales sugieren que el bloque de Eisenkot tendría suficientes escaños para obtener la mayoría si alcanzara un acuerdo de coalición con las formaciones árabes, pero gran parte de sus miembros se mostraron reacios a esta opción durante la campaña electoral.

Eisenkot había dicho durante la campaña que no gobernaría con legisladores árabes israelíes, haciéndose eco de la postura de Netanyahu, quien consideró que un gobierno dependiente de los votos árabes carecería de legitimidad.

Ante la ausencia de mayoría de cualquiera de los bandos podrían avecinarse semanas de negociaciones para armar alianzas e incluso nuevas elecciones si estas fracasan.

Un escenario que comienza a tomar cada vez más fuerza es el de nuevas elecciones convocadas por el propio Netanyahu. El profesor Liev Grinberg  explica por qué.

«Netanyahu quiere quedarse en el gobierno, sea como sea. Lo que quiere conseguir es evitar que haya una coalición, un gobierno alternativo. Lo que busca es que se forme un ‘gobierno temporal’ y llevar luego al país a nuevas elecciones. Esto es un interés clarísimo de Netanyahu. Porque si hay nuevas elecciones, Netanyahu gana, su gobierno gana, su coalición gana. Pero no porque haya un apoyo político hacia él, sino por su capacidad para movilizar lo que se llama el tribalismo. El tribalismo sigue la fórmula: ‘o ellos o nosotros’. Es increíble pensar que él vaya a conseguir que vayamos a nuevas elecciones. Para él es la mejor solución, pero no lo es para la oposición. Eso está claro y por eso supongo que sus opositores van a tener un instinto de supervivencia que los va llevar a formar un gobierno alternativo. Pero es muy difícil anticipar la dinámica, especialmente porque Netanyahu tiene toda la experiencia del mundo y la capacidad de manipular toda la política israelí y americana», concluye Grinberg.

Se espera que los resultados completos de las elecciones estén disponibles el jueves por la noche o el viernes por la mañana.