Los efectos del retiro del 100% de la subvención de la gasolina en Bolivia


El retiro de la subvención a la gasolina en Bolivia, significa que el Estado dejará de pagar el total del costo de este combustible, provocando que su precio de venta al público deje de estar congelado y comience a fijarse según el mercado internacional y la cotización del dólar, para una mejor comprensión de los efectos de esta medida explicaremos por apartados:

  • La subvención a la gasolina se mantendrá congelada hasta diciembre de 2026, la eliminación total y el nuevo sistema de precios entrarán en vigor a partir de enero de 2027 según fuentes oficiales del ministerio de economía y finanzas, señalar que después de haber incrementado un 86% en 2026 el precio de la gasolina de manera de criterio de reparto, ahora su fórmula de cálculo automática, el precio del litro de gasolina fluctuará periódicamente mediante una fórmula vinculada directamente a tres factores: los costos de importación, las cotizaciones internacionales del petróleo y el tipo de cambio al valor del dólar. Señalar que, según el ministro de economía de gobierno de turno, aclaró que esta medida solo afecta a los combustibles líquidos de gasolina y diésel mientras el Gas Licuado de Petróleo (GLP) en garrafas y las tarifas de energía eléctrica seguirán contando con apoyo estatal.
  • Presión inflacionaria y alza de precios a la subvención de la gasolina, al indexarse el costo de la gasolina a una fórmula automática ligada al mercado internacional y al tipo de cambio, el precio por litro subirá notablemente. Esto encarecerá de forma directa los costos de producción y distribución de múltiples sectores al ser transversal al igual que el diésel, pero el diésel afecta más al transporte pesado de carga, mientras el fin del subsidio a la gasolina elevará las tarifas del transporte público urbano, taxis y servicios de delivery, trasladándose finalmente a la canasta familiar y reduciendo el poder adquisitivo de la población de más del 70%.
  • Reducción del contrabando de combustibles, del lado positivo para las finanzas del Estado, igualar los costos domésticos con los precios internacionales eliminará el incentivo económico para el contrabando hormiga y a gran escala hacia países vecinos, un problema crónico que desangraba los recursos públicos bolivianos con un costo de oportunidad alto a la sociedad boliviana con elevados precios y pérdida de poder adquisitivo en su economía familiar.
  • Alivio fiscal y reducción del déficit, la medida busca dar sostenibilidad a las finanzas estatales al frenar el gasto multimillonario que demandaba la importación de carburantes subvencionados. Esto permitirá al Banco Central y al Tesoro General disminuir el déficit fiscal que en promedio de casi 12 años está en el 9% y empezar a recuperar estabilidad y reservas internacionales netas que están 3.800 mil millones de dólares. Pero señalar que la política solo se basa en la austeridad y no en la eficiencia, eficacia y rentabilidad de una economía en con un modelo económico a partir del empleo formal y generación de nuevos ingresos.
  • Riesgo de conflictividad y malestar social, enero de 2027 sea un mes con alta probabilidad de protestas, movilizaciones y bloqueos de rutas provocados por sindicatos de transportistas y gremiales debido al impacto directo en sus bolsillos. Para mitigar esto, el Gobierno se ha comprometido con el FMI a implementar transferencias y ayudas económicas directas focalizadas en los hogares más vulnerables a través de bonos. Este incluirá asistencia económica extraordinaria equivalente al 1% del PIB mediante programas de bonos, como una nueva fase del programa de asistencia social (PEPE) y la creación de un registro social unificado para asegurar que la ayuda llegue efectivamente a los hogares más pobres y vulnerables, es decir soluciones paliativas y no estructurales como la solución de dar al pueblo empleo formal y no las migajas de bonos que son una vez al año y que no alcanza para abastecer el consumo anual de las familias, es decir empobrecimiento y crecimiento informal a una economía que no logra salir de la economía en desarrollo. Pero la realidad no compensara un bono de un mes con 12 meses de gastos altos por el aumento de precios, es decir el efecto lo absorbió el pueblo boliviano con el alza de los precios como el pan de batalla que subió en un 60% y la depreciación de la moneda nacional de un 71%, con salarios congelados y mayor empobrecimiento en las calles y crecimiento con la informalidad laboral de más del 80% de la población económicamente activa.
  • Lo que debe hacer el ciudadano boliviano, ante una etapa de ajuste fiscal, flexibilización cambiaria y retiro de subvención en Bolivia, se encuentra en una posición de vulnerabilidad financiera directa, deben adoptar medidas de resiliencia y adaptabilidad económica. Como reestructurar el presupuesto familiar, priorizar la canasta básica, es decir es necesario anticipar que el transporte y los productos de primera necesidad sufrirán fluctuaciones de precios. Ajustar el presupuesto recortando gastos suntuarios o no esenciales es prioritario. Además, proteger el valor del dinero y del ahorro, el Banco Central de Bolivia (BCB) mantiene una política monetaria contractiva, las tasas de interés para ahorros e inversiones locales podrían reconfigurarse para intentar captar liquidez. Es recomendable revisar qué herramientas financieras locales rinden por encima o cerca del nivel inflacionario proyectado. Evitar deudas a tasa variable, con un panorama de transición cambiaria y metas inflacionarias volátiles, contraer créditos a tasas que no sean fijas representa un riesgo elevado para la economía del hogar, apoyarse con la compra del P2P de mercado digital de las USDT, como también refugiarse en minerales metálicos de valor y por supuesto en los inmuebles y terrenos, entre otros.

El cierre de la gestión 2026 cara a la subida de precios o inflación, existe una divergencia entre las metas oficiales del Gobierno y las previsiones de los organismos internacionales tras el impacto inicial del fin de la subvención al diésel en septiembre, la proyección del Banco Central de Bolivia (BCB) el ente emisor ratificó que espera cerrar el año con una inflación del 9.2%, el BCB sostiene que la baja de precios registrada en agosto y septiembre mitigó parcialmente el encarecimiento del diésel. Mientras las proyecciones del FMI el organismo es menos optimista y calcula que la inflación acumulada llegará al 12.7% al finalizar diciembre.



El inicio de la gestión 2027, estará condicionado por el hito económico del 13 de enero de 2027, fecha límite en la que se aplicará la fórmula de precios internacionales a la gasolina, la eliminación de la subvención a la gasolina generará una fuerte presión al alza en los primeros meses del año. El programa económico oficial del país prevé una inflación proyectada de entre el 10% y el 14% para el conjunto de 2027, con picos de incremento de precios durante el primer trimestre debido a la indexación automática de los combustibles. Sin embargo, el endurecimiento de la política monetaria contractiva del BCB buscará contener la liquidez para desacelerar esta tendencia hacia finales de año con devaluaciones entre 9 y 12 bolivianos por dólar y una depreciación de la moneda nacional entre el 65% al 75% respecto al tipo de cambio oficial flexible administrado desde agosto de 2026.

 

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Prof. César Varga Díaz (Ph.D)

Investigador & Analista Económico