La falta de agua potable en Poopó agrava las condiciones de vida en la Mancomunidad Minera, donde se buscan soluciones.
Fuente: https://lapatria.bo
La Mancomunidad Minera gestiona apoyo para enfrentar la escasez hídrica y los efectos del cambio climático. En Poopó, cerca de 10.000 habitantes consumen agua de una presa que aún no cuenta con tratamiento de potabilización.
La escasez de agua y los efectos del cambio climático agravan las condiciones de vida de las comunidades vinculadas al lago Poopó y de varios municipios de la Mancomunidad Minera, donde persisten dificultades para acceder a agua potable y sostener las actividades productivas.
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Impacto en la comunidad
El presidente de la Mancomunidad Minera y concejal de Poopó, Mario Huayta, señaló que la reducción de las precipitaciones, el cambio climático y la actividad minera contribuyeron al deterioro del lago, cuya desaparición afectó especialmente a las familias que dependían de la pesca.
“Antes teníamos peces, yo mismo he sido pescador en su momento, acompañé a mis papás para poder trabajar ahí, pero últimamente hace años que no podemos tener esto”, relató Huayta, al describir los cambios que experimentó la zona.
La situación repercute en comunidades ribereñas de Poopó y Puñaca, donde habitan integrantes de la nación Urus. Ante la pérdida de la pesca como fuente de ingresos, algunas familias recurren a la elaboración de artesanías como alternativa económica.
Desafíos en Machacamarca y El Choro
Huayta también mencionó a Machacamarca y El Choro, sectores que anteriormente se beneficiaban de las aguas del río Desaguadero y que, según afirmó, actualmente enfrentan condiciones de sequedad y degradación ambiental.
Aguas no tratadas en Poopó
Huayta indicó que Poopó, Pazña, Antequera y El Choro, entre otros municipios y localidades de la región, afrontan dificultades relacionadas con el abastecimiento de agua. En Totoral, centro minero del municipio de Antequera, señaló que la población depende de cisternas para conseguir el recurso.
En el municipio de Poopó, cerca de 10.000 habitantes según conformaron autoridades, se abastecen de una presa que proporciona agua para el consumo, aunque esta no es potable. Según Huayta, la Gobernación asumió el compromiso de implementar una planta de tratamiento para mejorar la calidad del suministro.
La falta de agua también preocupa por sus efectos en la producción agropecuaria, que depende de condiciones hídricas adecuadas para sostener los cultivos y la crianza de animales.
Gestiones en busca de soluciones
Afrontando este panorama, la Mancomunidad Minera busca apoyo de ministerios y, eventualmente, de organismos de cooperación internacional para atender las necesidades de las comunidades. Huayta informó que existen avances en las gestiones con la Fundación Agua Tuya, que trabaja en temas de agua, saneamiento básico y gestión del recurso hídrico.
El representante sostuvo que los municipios necesitan soluciones tanto para garantizar el acceso al agua como para recuperar las condiciones que permitan desarrollar sus actividades productivas.
Además de la respuesta inmediata a la escasez, las autoridades buscan preparar a las comunidades frente a los efectos del cambio climático y del fenómeno de El Súper Niño, que, según Huayta, podría agravar las condiciones actuales.
No obstante, el concejal reconoció que todavía no cuentan con recursos suficientes para aplicar las medidas previstas y que las gestiones continúan ante distintas instancias estatales.
