Las protestas por mejores condiciones educativas y contra el aumento del costo de la vida reúnen este sábado en Francia a estudiantes, sindicalistas y chalecos amarillos. La jornada ha estado marcada por incendios, barricadas y enfrentamientos con la policía en varias ciudades, donde los agentes emplearon gases lacrimógenos, porras y un cañón de agua. El ministerio del Interior reportó al menos 272 detenidos a media tarde.

Fuente: RFI
A seis meses de la elección presidencial para elegir a su sucesor, un llamado titulado «Amarillos y Jóvenes» exhorta a protestar juntos al movimiento de los chalecos amarillos, a la generación Z, a campesinos, profesores, activistas climáticos, jubilados, y otros movimientos sociales.
Según el sitio 17octobregiletjaune.net, se prevén cerca de 1.500 acciones. Más allá de marchas en los centros urbanos y de concentraciones en rotondas, símbolos de los chalecos amarillos, se planean bloqueos de comercios y vías de comunicación.
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Primeras horas
A las 8 de la mañana una veintena de personas bloquearon con contenedores de basura y grandes palés los alrededores de un centro comercial en Rennes, en el oeste de Francia. A la espera de las manifestaciones, que en las grandes ciudades comenzarán a partir de las 14H00 (hora local), la situación en la mañana era tranquila, con acciones puntuales en otros lugares como Marsella o Lyon.
En París, la policía controlaba lugares estratégicos como las estaciones de tren o la turística avenida de los Campos Elíseos. Los estudiantes de liceo, que protestan desde finales de septiembre para reclamar mejores condiciones, llamaron a sumarse la movilización de este sábado.
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, advirtió que las fuerzas de seguridad podrán usar granadas aturdidoras en caso de disturbios urbanos. Las autoridades habían restringido su uso en las protestas estudiantiles, después de que un joven perdiera una mano.
Las protestas de los chalecos amarillos en 2018 y 2019, contra el alza prevista de un impuesto al combustible, conmocionaron Francia por los destrozos en el Arco del Triunfo de París y saqueos de tiendas, pero también por la acción policial, que provocó que manifestantes perdieran ojos.
El viernes, Macron lanzó un llamado «a la calma» y estimó que el «derecho a manifestarse» debe ir acompañado de «respeto», sin «insultar» ni «romper» nada.
La movilización llega cuando el gobierno busca aprobar en el Parlamento unos presupuestos para 2027 que contemplan un fuerte ajuste fiscal de 54.000 millones de euros (60.780 millones de dólares) para sanear las arcas públicas.
Con AFP
Fuente: RFI
