En 1962 la comunidad cruceña a la cabeza de un grupo de ciudadanos ilustres, visionarios y valientes fundó la CRE, con un capital de arranque –crédito de USAID– de diez millones de dólares y el aporte de diez dólares de sus diez mil asociados. Hoy gracias a un excelente desempeño la CRE ha tenido un crecimiento colosal multiplicando por 50 su base de asociados y alcanzando un patrimonio que supera los 800 millones de dólares. Es admirable cómo tan pocos hicieron tanto, con tan pocos recursos, todo en beneficio de su comunidad.
Es el modelo cruceño creado por nuestros padres, abuelos o bisabuelos, que con acrisolado civismo fueron capaces de idear, financiar y ejecutar grandes obras para el desarrollo urbanístico de Santa Cruz de la Sierra. Sin embargo, hoy, tres décadas de inacción municipal en materia de urbanismo y planificación, nos ha dejado una urbe sin urbanismo ni urbanidad, sin plan ni visión de futuro, sin catastro fiable ni estatuto y sufriendo el fenómeno que se conoce en la ciencia urbanística como el vaciado o declive de la ciudad antigua debido a la fuerza de atracción de la periferia.
Revertir esta situación debe movernos a retomar las banderas del civismo y reencauzar el desarrollo urbano sobre el camino trazado y la grandeza de miras de nuestros mayores para catapultar a Santa Cruz de la Sierra al concierto internacional. Para este cometido es preciso dotarla de los más altos estándares de calidad urbanística, propios de una ciudad de primer orden, para que sea funcional, atractiva, competitiva y que represente la identidad y los valores del ciudadano cruceño. Además de revalorizar la infraestructura y el patrimonio inmobiliario construido.
Con este propósito y para estar a la altura de nuestros antecedentes de desarrollo urbano propongo un Megaproyecto para el Mejoramiento Urbanístico de Santa Cruz de la Sierra, donde nuestra emblemática CRE, motor de desarrollo, heredera y portadora de la genética cruceña de mentes brillantes y grandes desafíos sea la protagonista principal de su realización, con una millonaria inversión para el soterrado del cableado de la red eléctrica y de telefonía, que sea financiado por el aporte equitativo de los asociados beneficiarios dentro del cuarto anillo (alrededor de 300.000 conexiones) y la cuota parte de las empresas de telefonía que estarían obligadas a enterrar su cableado.
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Este megaproyecto de largo plazo y ejecutable por etapas a partir del centro funcionará como el catalizador de la transformación de la urbe cruceña generando otros proyectos y programas a cargo del Gobierno Municipal para ejecutarse paralelamente con el propósito de higienizar, embellecer y ordenar el espacio público, tales como: 1) iluminación pública de excelencia y alta estética urbana. 2) proyecto de construcción, nivelación y estandarización de aceras –bajo la figura de Contribución Especial por Mejoras en función de la plusvalía generada a los inmuebles– para dejarlas totalmente expeditas con uso peatonal exclusivo, 3) alineación de las edificaciones y cumplimiento de las normas de estética urbana en las fachadas, 4) arborización para embellecer el paisaje urbano con las especies de nuestra magnífica flora, 5) uso de contenedores de residuos urbanos para remplazar las antihigiénicas y antiestéticas canastillas metálicas en cada domicilio.
Sin lugar a dudas que una mega-inversión de la magnitud que demanda el Megaproyecto tendrá un impacto económico dinamizador profundo, que no debe considerarse un gasto sino una inversión de capital en infraestructura urbana de alto rendimiento y de enorme impacto económico: i) en el corto plazo la millonaria inversión del crédito externo activará un efecto multiplicador en la economía urbana dinamizando a las empresas constructoras y la demanda masiva de materiales de construcción y generación de empleo. ii) a mediano plazo la ciudad experimentará una revalorización inmediata al mejorar la estética y despejar las aceras de los inmuebles, ya que se incentiva el comercio, el paseo y el turismo urbano, atrayendo nuevas inversiones; iii) a largo plazo, la CRE y las empresas telefónicas reducen drásticamente sus costos de mantenimiento. Las caídas de ramas y apagones provocados por los ‘surazos’ que paralizan comercios, dañan electrodomésticos y generan pérdidas importantes en horas-hombre de trabajo serán totalmente minimizadas. Al igual que el riesgo de electrocución accidental y los incendios por cables caídos. Así como también las conexiones ilegales.
En cuanto a la financiación del Megaproyecto, gracias a la IA podemos conocer su viabilidad y hasta la cuota mensual para amortizar el crédito externo por los tres sectores beneficiarios: 35 % para las Telefónicas por alquiler de ductos; 45 % para el sector comercial, corporativo y estatal, que tendría un incremento en su facturación relacionada a su consumo perfectamente absorbible dentro de los costos operativos corporativos; 20 % para el sector residencial, con una cuota promedio para una vivienda familiar de entre 50 y 110 bolivianos al mes.
En resumen, la millonaria inversión ciudadana tiene un retorno económico tremendamente importante y se manifiesta en una ciudad más competitiva, inmuebles más valiosos, actividad comercial más rentable y un sistema de servicios públicos blindado contra emergencias, pagándose a sí misma a través de la modernización de Santa Cruz de la Sierra.
¿Qué significará para el ciudadano cruceño la transformación de su ciudad? El diseño urbano moldea la conducta de los ciudadanos, todos conocemos la teoría de las “Ventanas Rotas» que muestra la potencia de un entorno limpio y ordenado para reducir el vandalismo y el crimen. Al tener veredas niveladas con farolas peatonales de luminosidad eficiente la calle será agradable y accesible para todos: adultos mayores, personas con cochecitos de bebé o con movilidad reducida podrán ejercer su derecho a transitar, pasear y disfrutar la ciudad. Sin la interferencia de los cables aéreos los árboles de sombra de nuestra magnífica flora crecerán con sus copas completas y saludables. Ni que decir del sentimiento de orgullo y civismo que un espacio público digno, bello e impecable llega a generar en la psique del pueblo: el ciudadano tiende a mantener limpio y cuidar un entorno que percibe como valioso y gratificante.
En resumen, la obra física del soterramiento y habilitación de aceras va mucho más allá de lo estético, transforma radicalmente la seguridad, la accesibilidad, el medio ambiente y la economía de la ciudad. Se convierte en detonante de un círculo virtuoso, el urbanismo de calidad genera urbanidad. Al transformar una calle hostil y caótica en un paseo digno y caminable, el ciudadano adquiere la confianza en su ciudad y el disfrute de la convivencia social desplazando de manera natural la anomia urbana.
Es esencial advertir que la generación de oro de los años cincuenta a la hora de realizar las obras urbanas soñaron en grande y apuntaron alto haciendo una convocatoria de propuestas a nivel internacional eligiendo a la consultora Techint quien, según contrato, diseñó una red subterránea de distribución eléctrica, que por la escasez de recursos económicos de la época, hubo que resignarse a instalar la red aérea con postes de ‘cuchi’, los cuales en la década siguiente fueron reemplazados por los actuales postes de concreto.
Hoy que la CRE y la economía cruceña han crecido exponencialmente es momento de dar el salto cualitativo para construir la anhelada red subterránea propuesta por el Plan Techint que marcará el renacimiento de la ciudad y los valores cívico-culturales de la comunidad cruceña, así como también la capacidad creadora de planes y proyectos trascendentes para desarrollar una ciudad con identidad propia, con higiene y calidad urbanística, engalanada por la belleza de sus toborochis, tajibos, gallitos y flanboyanes, además de la proverbial hospitalidad de su gente.
El Megaproyecto para transformar la calidad urbanística de Santa Cruz de la Sierra será un escenario Ganar-Ganar, donde ganamos todos: la CRE, la economía urbana y el ciudadano. Es ahora cuando las condiciones están dadas para llevarlo adelante porque tenemos liderazgos valiosos: un arquitecto urbanista en la CRE –mi apreciado compañero de la UMSA–; líderes cívicos altamente comprometidos con el bien común; Alcalde y Gobernador que gozan de un amplio apoyo ciudadano. ¿Qué más podríamos esperar? Los cruceños sabemos que somos nosotros, los ciudadanos, que de manera cooperativa hemos resuelto los problemas de nuestra ciudad y hoy nos toca: Higienizarla, Embellecerla y Ordenarla.
Por Arq. Urb. Ingrid Wichtendahl
