Productores piden un plan para sembrar más trigo y reducir las importaciones


La siembra de trigo cayó a unas 57.000 hectáreas, una de las superficies más bajas en tres décadas. Anapo plantea crédito, seguro agrícola y biotecnología para recuperar la producción local y reducir la dependencia de las compras externas.

Productores piden un plan para sembrar más trigo y reducir las importaciones

El alza de la harina de trigo y otros insumos presiona el costo del pan en varias regiones del país. Foto: Emapa

Fuente: El Deber



Por Erika Segales

 

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Sembrar trigo pierde atractivo para los agricultores y Anapo pide al Gobierno un plan nacional que ayude a revertir esa tendencia. La propuesta combina crédito, seguro agrícola, biotecnología y garantías de compra para reducir el riesgo de producir un alimento que Bolivia importa tanto en grano como convertido en harina.

Jaime Hernández, gerente general de la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), explicó que este año se sembraron unas 57.000 hectáreas, una de las superficies más bajas en tres décadas. En años anteriores se habían superado las 100.000 hectáreas. Las sequías y los bajos rendimientos de sucesivas campañas de invierno desalentaron la siembra.

El cultivo requiere más inversión que alternativas de rotación como el sorgo, según Hernández. Por eso, el sector reclama condiciones que compensen el riesgo: financiamiento, seguro y compra garantizada. También pide fortalecer la investigación, facilitar el acceso a fertilizantes y desarrollar variedades de mayor rendimiento.

La biotecnología forma parte de ese planteamiento. Hernández mencionó el trigo HB4 como una alternativa a mediano plazo por su tolerancia a la sequía. Su propuesta contempla un trabajo conjunto entre el sector público y el privado para recuperar la producción.

El reclamo coincide con las protestas de los panificadores por el encarecimiento de sus insumos. Mientras el Gobierno busca sostener el pan en un tope de Bs 0,80, los productores plantean atender también las limitaciones del cultivo del que proviene la harina.

Los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) muestran la magnitud de las compras externas. Entre enero y agosto de 2026, Bolivia importó 197.931 toneladas de harina, un promedio de casi 24.741 toneladas mensuales. En apenas ocho meses, el volumen se aproximó a las 204.234 toneladas que ingresaron durante todo 2025.

El aumento ya había sido marcado un año antes. En 2024 se importaron 118.540 toneladas de harina; en 2025, las compras crecieron un 72,3%.

La demanda de ese producto se suma a las importaciones de trigo sin procesar que abastecen a la industria molinera nacional.

Entre enero y agosto de 2026 ingresaron 22.114 toneladas de trigo. En 2025, las compras del grano habían alcanzado 44.454,8 toneladas, frente a las 18.282 toneladas de 2024. Son registros distintos a los de harina elaborada y corresponden a productos que ingresan en diferentes etapas de procesamiento.

La producción nacional, entretanto, ha perdido terreno. Según las cifras por año agrícola, Bolivia obtuvo 337.099 toneladas de trigo en la campaña 2020-2021. En la siguiente produjo 310.730 toneladas; en 2022-2023, 272.806; y en 2023-2024, 292.710 toneladas.

La cosecha volvió a caer en la campaña 2024-2025 y cerró en 244.355 toneladas. El resultado fue un 16,5% inferior al de la campaña anterior y un 27,5% menor al de 2020-2021. La serie nacional muestra el retroceso de la oferta local en un mercado que recurre a las compras externas para abastecerse.

Anapo ya había planteado un programa de apoyo al trigo con investigación, innovación tecnológica, financiamiento, seguro agrícola, semillas mejoradas y garantías de compra a precios que incentiven a los agricultores. El pedido busca que las condiciones para producir permitan sostener el cultivo.

Panaderías

En las panaderías, la discusión inmediata pasa por los costos y por cómo mantener sus ventas. Elizabeth Galarza, dirigente de los panificadores independientes, afirmó que la harina subió un 30% y el azúcar entre un 40% y un 50%. El transporte también encarece la actividad, según los reclamos del sector.

“Estamos buscando opciones como rebajar gramaje y no así elevar el precio del pan directamente”, expresó Galarza. La alternativa supondría mantener el precio de venta, pero entregar una pieza de menor peso al consumidor.

En la zona Sur de La Paz, los panificadores reportaron que el quintal de harina pasó de Bs 240 a Bs 370. A ese incremento suman los de otros insumos y transporte. “La gente está disconforme, pero a nosotros nos entregan para vender a Bs 1”, señaló una comerciante.

Los panificadores de Santa Cruz no reciben harina subvencionada.