Algunas regiones sufren inundaciones, mientras que otras enfrentan sequías extremas. El viceministro de Defensa Civil, Roberto Dagner Rivero, dijo que el Gobierno trabaja para paliar los efectos del fenómeno “en diferentes formas”
Fuente: Unitel
Rossangela Sanabria
Con sequías e inundaciones, el fenómeno de El Niño “súper fuerte” ya no es una advertencia, es una realidad que azota Bolivia. Algunas regiones sufren inundaciones, mientras que otras enfrentan sequías extremas
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Se trata de un fenómeno climático provocado por el calentamiento anormal de las aguas del Océano Pacífico, que modifica los regímenes de lluvia en todo el continente.
“Los Niños fuertes han existido, pero este Niño es mucho más fuerte que los anteriores”, señaló el experto en hidrología, José Luis Montaño.
En el altiplano de La Paz, Oruro y Potosí, ya se siente el déficit de lluvias. Hay sequía. En Chuquisaca y el sur de Cochabamba, sucede lo mismo, se pierden los cultivos y el ganado muere.
En la Chiquitania y el Chaco de Santa Cruz, las temperaturas superan los 40 grados y hay un alto riesgo de incendios forestales, este pronóstico también preocupa en Tarija.

[Foto UMSA] / Imagen referencial de una zona afectada por la sequía.
Pero también se pronostican lluvias intensas y posibles inundaciones.
En el norte de La Paz, Beni y Pando habrá lluvias y se genera el riesgo de crecida de ríos e inundaciones. Este panorama se replicará en los valles centrales del país, en el sur de Santa Cruz y la zona del Chaco, donde se avizora precipitaciones más intensas de lo normal.
“No solo es influencia de El Niño, sino también del impacto global que está teniendo el calentamiento a nivel mundial y también el cambio climático”, indicó el climatólogo del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi), Kenny Quisbert
“Se tiene estimado inclusive que podríamos alcanzar por primera vez 3 grados Celsius de anomalía en lo que es la temperatura superficial del mar”, indicó.
El viceministro de Defensa Civil, Roberto Dagner Rivero, dijo que el Gobierno trabaja para paliar los efectos del fenómeno “en diferentes formas, ya sea como cisternas, maquinaria y perforaciones de pozo”.
Sin embargo, las medidas adoptadas son más de respuesta que de prevención. Los productores piden urgen ayuda.
