Viru Viru y el hub: gran apuesta para transformar la economía de Santa Cruz


Historia y negocios. La terminal aérea acompañó el crecimiento cruceño. Su transformación en centro de conexiones plantea ampliar la economía de le región

Viru Viru y el hub: gran apuesta para transformar la economía de Santa Cruz

Proyecto. Viru Viru busca convertirse en un centro de conexiones que impulse negocios y empleos en Santa Cruz,/Foto: Fuad Landívar

Fuente: El Deber



Por César del Castillo

Santa Cruz construyó una puerta y, durante cuatro décadas, fue creciendo alrededor de ella. Cuando Viru Viru comenzó a tomar forma en los años 70, el anhelo era ampliar las conexiones de una región que necesitaba mover personas, acercar mercados y abrir negocios. Hoy, esa aspiración tiene otra escala: convertir el aeropuerto en un centro de distribución de pasajeros y carga capaz de transformar la economía de toda la metrópoli.

=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas

Entre ambos momentos transcurre una historia de expansión, límites y proyectos pendientes. La terminal acompañó el crecimiento cruceño, mientras la ciudad se acercaba a sus predios y la demanda presionaba sus instalaciones. Su ubicación en el centro de Sudamérica fue alimentando una ambición mayor: hacer de Santa Cruz un lugar donde confluyan rutas y mercancías, y donde esas conexiones generen industrias, hoteles, servicios y empleo.

La puerta al mundo 

El aeropuerto nació en los planos. En 1973, con colaboración italiana, se elaboró el plan maestro. Cuatro años después, la Agencia de Cooperación Internacional del Japón revisó el diseño y realizó el estudio de factibilidad. En 1978 llegó el diseño detallado. Japón aportó un préstamo aproximado de 17.500 millones de yenes para las obras y el equipamiento.

Aquel trabajo contemplaba siete áreas, desde el campo de aviación y las comunicaciones hasta los accesos y el desarrollo urbano. Ya había una visión de expansión: construir exigía pensar cómo funcionaría el aeropuerto y qué necesitaría a su alrededor.

Viru Viru fue inaugurado en 1983 y, según el registro de la cooperación japonesa, comenzó a funcionar en julio de 1984. Santa Cruz tenía una nueva puerta al mundo. Por ella pasarían viajeros, mercancías y oportunidades de negocios que ayudarían a consolidar al aeropuerto como la principal conexión internacional de Bolivia.

Una ambición de otra escala

La idea del hub cambió el tamaño del anhelo. Santa Cruz podía aspirar a ser un punto donde confluyeran pasajeros y mercancías de distintos países para seguir viaje por Sudamérica o hacia otros continentes. La ubicación que durante décadas había alimentado proyectos de integración comenzaba a perfilarse como una oportunidad de negocios.

El funcionamiento parece sencillo: reunir vuelos, coordinar conexiones y distribuir pasajeros y carga. Hacerlo competitivo exige aerolíneas, frecuencias y servicios capaces de reducir tiempos y costos. Alrededor de esa operación se despliega otra economía: depósitos, transporte, aduanas, hoteles y empresas que encuentran ventajas en instalarse cerca de un centro de conexiones.

Esa es la escala que aborda Santa Cruz Metrópoli, el espacio de planificación de la región metropolitana impulsado por la Gobernación. Su Guía de Desarrollo Metropolitano 2023 fue elaborada por la Instancia Departamental de Asuntos Metropolitanos, entonces dependiente del Despacho del Vicegobernador. Mario Aguilera figura como autoridad responsable; impulsó esta agenda primero desde la Vicegobernación y después desde el ejercicio de la Gobernación.

El documento reúne diagnósticos y propuestas para articular el aeropuerto con el sistema industrial y logístico, las vías de transporte, la vivienda y la formación de trabajadores. En su capítulo sobre Viru Viru examina pasajeros, carga, conectividad, competencia regional, empleo y turismo. El aeropuerto aparece como una pieza de una transformación que debe extenderse por toda la metrópoli.

La dimensión del mercado

Gary Rodríguez, gerente general del Instituto Boliviano de Comercio Exterior, propone mirar ese potencial en horas de vuelo. Recuerda un estudio presentado por la Cámara de Industria, Comercio, Servicios y Turismo de Santa Cruz que trazaba círculos alrededor de la ciudad: a una hora, un mercado potencial de cinco millones de personas; a dos, 13 millones; a tres, 68 millones; y a cuatro, 144 millones.

Las cifras que cita corresponden a población potencialmente atendible, no a pasajeros asegurados. Pero ayudan a entender la ambición: cada hora adicional amplía el mercado al que Santa Cruz podría ofrecer conexiones, comercio y servicios.

La ventaja geográfica adquiere así una dimensión económica.

Rodríguez encuentra oportunidades en el comercio electrónico, los productos de alto valor, la hotelería y la gastronomía. También vincula el aeropuerto con carreteras, ferrocarriles e hidrovía. La carga que llega por aire debe continuar su recorrido; los visitantes necesitan alojamiento y transporte; los negocios requieren una ciudad capaz de atenderlos.

Para que ese movimiento ocurra, sostiene, las obras deben avanzar junto con la seguridad jurídica y mejores condiciones de aeronavegación. La capacidad de atraer operadores será tan decisiva como la de construir infraestructura.

El nuevo impulso

El Gobierno dio un primer paso con el Decreto Supremo 5733, que habilita la contratación del diseño, construcción, equipamiento, operación, mantenimiento, modernización y expansión del hub. El Ministerio de Obras Públicas anunció una convocatoria en un plazo no mayor a 30 días, con la propiedad del aeropuerto en manos de Navegación Aérea y Aeropuertos Bolivianos.

El Gobierno prevé que la empresa elegida invierta hasta $us 250 millones en los primeros tres años y que su aporte total supere los $us 400 millones durante la vigencia del contrato.

El ministro Mauricio Zamora sitúa a Santa Cruz, en promedio, a tres horas de vuelo de Lima, Santiago, São Paulo y Buenos Aires. El propósito gubernamental es aprovechar esa posición para atraer conexiones y facilitar el acceso de la producción boliviana a mercados internacionales.
La segunda pista aparece como una posibilidad de ampliación.

Entre los primeros planos de Viru Viru y este nuevo impulso transcurrieron décadas de crecimiento y expectativas. Santa Cruz construyó una puerta para acercarse al mundo. Ahora busca que el mundo también pase por ella y deje negocios, servicios y empleo. Convertir ese tránsito en prosperidad será la medida de la transformació