Comparabilidad de las proyecciones del PGE 2025, 2026 y 2027 en Bolivia


 

En la presente tabla, se puede apreciar la comparabilidad de los Presupuestos Generales de Estado (PGE), donde muestra una estimación analítica de las variables macroeconómicas clave en Bolivia proyectadas para los períodos fiscales de 2025, 2026 y 2027, basada en datos procesados del Instituto Nacional de Estadística (INE) y el Ministerio de Economía y Finanzas Públicas (MEFP).



A continuación, se detallan las variables más críticas y su comportamiento según la tabla:

  • Presupuesto consolidado en bolivianos (Bs) y dólares ($us) revela una importante distorsión macroeconómica. Mientras que el presupuesto expresado en moneda nacional muestra un crecimiento constante, su valor real equivalente en dólares sufre una caída drástica, lo que evidencia el impacto de la devaluación y la pérdida de poder adquisitivo de la moneda local frente a la moneda extranjera.
  • Ilusión Monetaria en bolivianos (Bs): El presupuesto en bolivianos, mantiene una tendencia creciente, es decir subió de punta a punta, pasando de 296.565 MM a 335.140 MM. Esto representa un incremento nominal del 13%. Sin embargo, este aumento no significa mayor capacidad de gasto real, sino que responde a la necesidad de emitir y presupuestar más recursos locales para cubrir los mismos costos debido a la inflación.
  • Contracción real en dólares ($us): Si analizamos el paso de 2026 a 2027, el presupuesto en dólares cae bruscamente de 30.370 MM a 27.882 MM una diferencia de $us 2.488 millones menos. La tabla cataloga la tendencia general en dólares como bajo. Esta reducción disminuye drásticamente la capacidad del Estado para importar bienes de capital, insumos, pagar la deuda externa o subvencionar carburantes.
  • Dependencia directa del tipo de cambio: La volatilidad de la cifra en dólares está amarrada al Tipo de Cambio proyectado que oscila fuertemente entre 12,74, 10,59 y 12,02 bolivianos por dólar. Como el tipo de cambio paralelo es elevado en comparación con el oficial histórico, el poder de compra del presupuesto boliviano se encoge severamente cuando se mide en términos internacionales.
  • Tasa de Crecimiento del PIB: Se visualiza una fuerte contracción de la actividad económica, pasando de una tasa positiva proyectada de 3,51% en 2025 a tasas de crecimiento negativas con una recesión de (-1,28%) para el año 2026 y se estima una tasa de crecimiento negativa de (-1,50%) para el año 2027, según los organismos como el Fondo Monetario Internacional y Banco Mundial, Bolivia es el único país de la región que crecerá con tasas negativas, marcando una tendencia preocupante catalogada como ALTA.
  • Tasa de Inflación: Registra un repunte severo hacia 2026 alcanzando un 14,94%, para luego proyectar un ligero descenso al 10,70% en 2027, manteniendo una presión inflacionaria considerablemente superior a los promedios históricos del país.
  • Resultado Fiscal: proyectado expone un escenario de asfixia financiera estructural que, aunque muestra una leve reducción en el indicador porcentual, mantiene al Estado en una posición de vulnerabilidad crítica. El país arrastra una brecha crónica donde los ingresos estatales son insuficientes para cubrir el gasto público corriente y las obligaciones de deuda.
  • La reducción Marginal pero insuficiente debido al balance: que pasa de una tasa estimada del (-9,2%) en 2025 al (-6,7%) en 2027. Si bien la tendencia visual se cataloga como Baja, es decir menor déficit fiscal, un desequilibrio fiscal cercano al 7% del PIB sigue siendo insostenible a mediano plazo y duplica los límites macroeconómicos saludables.
  • Ajuste por recorte: la ligera mejora en el saldo fiscal no proviene de una mayor recaudación fiscal o de un auge exportador, sino del drástico tijeretazo a la eliminación de la subvención de combustibles parcial a la gasolina con un 86% y un 100% al diésel como el cierre de algunas empresas pública deficitarias.
  • Financiamiento con emisión y deuda externa: unas reservas internacionales con escasez de divisas y un colchón financiero débil en divisas, lleva a seguir financiando este déficit remanente del (-6,7%) que presiona al Banco Central a continuar con la emisión monetaria, alimentando directamente la proyección de inflación de dos dígitos 10,70% para 2027 y se seguir financiando en moneda extranjera con créditos internacionales con organismos bilaterales y multilaterales como los provenientes del FMI.
  • Informalidad Laboral: aunque el PGE del estado nunca contemplo la informalidad laboral, nosotros vemos que es conveniente introducir esta variable, ya que es la variable fundamental para proyectar los ingresos y egresos del PGE, debido que la formalidad laboral a través del empleo formal sería la solución a la crisis económica que vive Bolivia como lo hacen todos los países desarrollados, pero vemos que esta variable completamente está estancada y rígida en un nivel críticamente elevado del 85,0% durante los tres años analizados, según fuentes internacionales.
  • Inversión Pública que se desploma: el Estado reduce su déficit paralizando obras e infraestructura de 4.024 MM de $us a solo 1.165 MM de $us. lo que se traduce en una recesión económica.
  • Precio del Petróleo (WTI): en el presupuesto estatal revela una estrategia de previsión a la baja por parte de los planificadores fiscales. Dado que Bolivia indexa el precio de venta de su gas natural al crudo internacional, y al mismo tiempo es un importador neto de combustibles, esta variable tiene un impacto directo y dual en la economía del país. La cotización del barril de petróleo se presupuesta con una clara tendencia baja, el precio de referencia disminuye de manera progresiva en el horizonte analizado, fijándose en 69 dólares el barril para el Proyecto PGE 2027. A pesar de que el precio internacional baja, aliviando el costo en origen, el beneficio se diluye localmente debido al elevado tipo de cambio implícito de 12,02 Bs/$us para 2027. Comprar combustible afuera sigue requiriendo demasiados bolivianos por cada dólar invertido y en el contexto de los conflictos internacionales, existe una volatilidad del precio del petróleo que puede afectar a Bolivia en sus previsiones, como fue este año.
  • Tipo de Cambio: El modelo expone fluctuaciones y desalineaciones respecto a la cotización oficial histórica, situándose en 12,74 en 2025, ajustándose a 10,59 en 2026 y proyectando 12,02 para 2027, lo que evidencia el impacto de la devaluación y la pérdida de poder adquisitivo de más del 70%, llevando a bolsillo del ciudadano a hacerse más pobre día a día. Señalar que el presupuesto del 2025 y 2026 se estimó un tipo de cambio (+-10) ante la volatilidad del tipo de cambio y la escasez de divisas, pero con los datos actuales se valoró para ambos años y para el 2027 el gobierno de turno proyecto 12,02 por dólar.

La propuesta estrella del gobierno de Rodrigo Paz Pereira, la Agenda 50/50 temas de coparticipación, quedó fuera del Proyecto de Presupuesto General del Estado (PGE) 2027 debido a que todavía se encuentra en etapa de diseño técnico y normativo. El Ministerio de Economía aclaró que el modelo económico que busca dividir equitativamente los recursos estatales asignando el 50% al nivel central y el 50% a las regiones, no se aplicará de golpe en el presupuesto del próximo año fiscal. En su lugar, el futuro de esta reforma se ha trasladado a una ruta legislativa y de negociación gradual acordada con las regiones, las proyecciones macroeconómicas actuales de 2027 se formularon bajo la estructura centralista vigente, lo que explica por qué la inversión pública central sigue centralizada y a la baja, aun se ve lejana por las regiones la mayor liquidez inmediata frente a la actual asfixia económica regional y local y seguir con la recesión de la crisis económica que se vuelve crónica.

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César Vargas Díaz / Investigador & Analista Económico