Eduardo Olivo, titular de la Cámara Nacional de Comercio, reconoce que hay empresas nacionales afectadas por la intervención de Ueno Bank. Además de ofrecer la colaboración a dichas empresas, también hace un llamado a la calma, ya que el sistema sigue funcionando en el vecino país
Fuente: El Deber
El presidente de la Cámara Nacional de Comercio, Eduardo Olivo, reconoce que hay empresas bolivianas afectadas por la quiebra de Ueno Bank en Paraguay y hace un llamado a la calma porque el sistema sigue funcionando. Apunta que las empresas más afectadas por esta situación son las dedicadas al sector servicio pues son las más dependientes del flujo de caja.
Durante una entrevista con un medio paceño (La Razón), Olivo puntualizó que las empresas nacionales que expandieron sus operaciones en Paraguay lo hicieron bajo el concepto de filiales. La casa matriz, aclaró, siguen en Bolivia. «Fue una decisión de crecimiento y también de prudencia: diversificar, no poner todos los huevos en la misma canasta, tener un pie en el MERCOSUR y una operación en un entorno con moneda estable mientras aquí atravesábamos la crisis de los dólares», declaró
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Como hombre de negocios, reconoce que lo vivido en Paraguay «duele de una manera particular» ya que «muchas de esas filiales se abrieron justamente para tener un lugar seguro, y hoy algunas ven que el banco donde operaban ha sido intervenido».
Más allá de la incertidumbre que rodea a la intervención de Ueno Bank, Olivo hace un llamado para «mantener la calma». Considera que «lo que ocurrió en Paraguay es la caída de un banco, no la caída de un país. El resto del sistema sigue funcionando y la gran mayoría de los depósitos está garantizado. El problema mayor lo tienen las empresas con saldos grandes en esa entidad».
Ante esta situación, desde la Cámara Nacional de Comercio se expresa la solidaridad con las empresas bolivianas afectadas y compromete la labor de dicha cámara para «acompañarlas en lo que necesiten».
La crisis afecta, de manera particular, a las empresas dedicadas a los servicios «porque viven del flujo de caja». De todos modos detalla que «una filial joven, con pocos años en el mercado, todavía depende de cada cobro y de cada pago para sostenerse. Si sus cuentas quedan congeladas unas semanas, tiene que pagar sueldos y alquileres allá, y muchas veces termina siendo la casa matriz en Bolivia la que tiene que salir a respaldarla. En un momento en que aquí tampoco sobran los dólares, eso no es poca cosa».
Fuente: El Deber

