La situación de Vélez es crítica. Después de algunos años de bonanza, el Fortín coquetea con el descenso y no maneja un presupuesto generoso para incorporar jugadores que puedan jerarquizar al equipo y sacarlo del fondo de la tabla de los promedios. Con la llegada deGabriel Heinze, los dirigentes apuntan a que el equipo levante su nivel y termine la temporada lejos de la zona roja.Al Gringo se lo conoce por su rigidez, aprendida de Marcelo Bielsa, la musa inspiradora que eligió el exdefensor del Manchester United cuando decidió emprender la carrera de entrenador. Las primeras decisiones de Heinze desde que se puso la ropa de Vélez no son demasiado felices para los jugadores: en primer lugar decidió adelantar el inicio de la pretemporada, para lo cual varios integrantes de plantel debieron terminar antes sus vacaciones.Heinze ascendió a Argentinos y Vélez sueña con salvarse del descenso de su mano.
Las malas noticias no terminaron ahí, sino que ese fue apenas el comienzo, porque el primer día de entrenamientos, el plantel conoció las “reglas de convivencia” que deberá respetar durante la pretemporada. Heinze decidió prohibir el uso de la Play Station, la consola de videojuegos que está presente en la mayoría de las habitaciones de los jugadores de todo el mundo durante las concentraciones. El Gringo apunta a las actividades que generen interacción humana sin depender de la electrónica y por eso también restringió el uso de los celulares.Por otra parte, Heinze también presentó varias exigencias a los dirigentes: que no estén más en las prácticas ni ingresen al vestuario, que reemplacen todos los colchones de la Villa Olímpica, donde duermen los jugadores, y que el pasto de todas las canchas del complejo esté en excelente estado para poder desarrollar su idea de juego de la mejor manera. El Gringo arrancó con todo.