Gracias a un programa de integración miles de niños y adolescentes practican este popular deporte después de clase y los fines de semana.
«Cuanto mejor seas, más pagas»
«Esto solo funciona así: cuanto mejor seas, más pagas. La ironía es que muchos de estos entrenadores que trabajan en estos clubs provienen de Alemania o Francia, países donde no pagaban por estas cosas. Visite a una familia latina y dígale que costará un par de miles de dólares que su niño participe en un programa de fútbol. Te mirarán y te dirán que estás loco«, comentó el presidente y cofundador de First Touch Sports, David Glass.Según el censo de EE.UU., los ingresos de las familias hispanas son inferiores a los de las comunidades blancas o asiáticas. Muchos de los jóvenes latinos deben esperar hasta la universidad para acceder a competiciones de fútbol, aunque saben que partirán con desventaja, puesto que quienes pueden pagar llevan tiempo perfeccionando disciplina y técnica.Los hispanos menores de 18 años de edad representan el 25% de la población estadounidense. No obstante, solo el 12% de ellos forman parte de la Asociación Nacional de Atletas. Varios expertos aseguran que este sistema supone una pérdida de talento latino para un deporte que no acaba de despegar en el país norteamericano, y la situación podría empeorar debido a las actuales políticas migratorias.Según la revista Soccer America, en 2015 la selección sub-20 de Estados Unidos tan solo contaba con seis jugadores de origen hispano. «Sutileza y arte reemplazados por poder y atletismo», remarcó la publicación. Toda una paradoja para un deporte definido como pasión en buena parte del resto del mundo.Fuente: actualidad.rt.com
