Ahora que tanto se habla de fútbol, Bolivia podría reclamar la copa mundial de las medidas de protesta, pues no debe haber otro lugar en el planeta donde se hayan producido tantas formas de autoflagelación, algunas insólitas y muchas de ellas con patente de creación y denominación de origen. En estos días por ejemplo, estudiantes de la Universidad de El Alto han decidido tapiarse, lo que significa aislar a un huelguista dentro de un espacio diminuto, donde no recibe alimentos y tampoco atención médica. Por si fuera poco, pacientes con cáncer se crucificaron en el puente de las Américas de la ciudad de La Paz en rechazo al cierre de la Unidad de Radioterapia del Hospital de Clínicas por falta de fondos. Estos enfermos exigen desde hace años la compra de un acelerador lineal para el tratamiento de casos graves. El Gobierno no responde, sólo habla de viajes.
Fuente: eldia.com.bo
