La sesión alarga la operación de extracción del tumor unos 45 minutos, pero a cambio, no hay más irradiación
Frente a una rutina que obliga a a esperar tres semanas después de la cirugía para empezar la radioterapia (unas seis sesiones de 20 minutos), el propósito es que una cuarta parte de las pacientes terminen el tratamiento en un solo día.La sesión alarga la operación de extracción del tumor unos 45 minutos, pero a cambio, no habrá más irradiación (al menos 6 sesiones que se ahorran). “La terapia no ha de traspasar otros tejidos porque el punto a irradiar está abierto, lo que reduce efectos secundarios, y evitamos además uno de los mayores miedos, afectar el corazón o el pulmón. Podemos dar sobredosis sin miedo a dañar otras zonas, incluso podemos proteger con una placa ambos órganos”, explican los expertos del hospital del Mar, que confían en ofrecer esta solución a un centenar de pacientes al año, casi una tercera parte de los cánceres de mama que operan.
La radioterapia aplicada al lecho del tumor justo después de quitarlo y sin siquiera salir de la anestesia parece una solución tan lógica y beneficiosa que sorprende que haya tardado tanto en llegar al sistema público. “Es una cuestión económica y nos pilló la crisis”, admiten los médicos.Se trata de una inversión importante (medio millón de euros) que queda limitada a estos tumores en ese quirófano, mientras un buen acelerador (2,5 millones) permite tratar todo tipo de cánceres fuera del espacio quirúrgico.En la sanidad pública empezaron los hospitales canarios y también Zaragoza y Córdoba. Ahora se suma el Mar. “La radioterapia intraoperatoria también nos ayuda mucho cuando hemos tenido que trastear mucho la mama para dejarla sin tumor. No siempre es un tumor fácil y bien delimitado y hay que tocar mucho tejido para asegurar los márgenes. En esas situaciones, irradiar antes de reconstruir mejora los resultados”.
La evolución de los tratamientos cada vez más selectivos para los distintos cánceres de mama describen una realidad enormemente diversa. Entre las prioridades clínicas se pueden incluir los mejores resultados estéticos y la menor interferencia en la vida de las personas afectadas. “En nuestro servicio tratamos cada año más de 280 mamas y calculamos que en poco tiempo podremos ofrecer esta posibilidad de tratamiento a un centenar”, explica la cirujana Vernet. “La mitad de nuestras pacientes no llevarán nada más que el tratamiento local y la hormonoterapia. Las pacientes que no cumplan con las condiciones para recibir sólo esta radioterapia intraoperatoria podrán hacer luego más sesiones externas, pero siempre serán menos que si solo hacen externa”, añade el experto en radioterapia Algara.La radioterapia in situ también se empieza a aplicar en tumores cerebrales. El enfoque es distinto que en mama. En este caso se pretende mejorar unos habituales malos resultados después de la cirugía. Y se la plantean en cánceres de pelvis.Fuente: La Vanguardia
=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas