
La imagen recordaba a la celebración del presidente de Italia, Sandro Pertini, en la final del Mundial de España del 1982 junto al rey Juan Carlos I en el palco del Santiago Bernabeu cuando Italia ganó a Alemania.Emmanuel Macron mantuvo, por otra parte, una actitud muy deportiva con la presidenta de Croacia, Kolinda Grabar, que acudió a ver a la final con una camiseta de su selección y hasta llegó a protestar de pie alguna decisión del árbitro del partido.La complicidad entre ambos dirigentes fue máxima y en algún momento llegaron a abrazarse como dos aficionados más en el palco del estadio, demostrando la buena sintonía entre ambos.
Macron y Grabar acudieron posteriormente a la entrega de trofeos y saludaron con deportividad a los jugadores rivales, demostrando en todo momento una gran deportividad.El presidente francés ya avisó a Vladimir Putin en la recepción que le ofreció en el Kremlin antes del partido que venía a Moscú a por “la Copa que vinimos a coger”.
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