TSE nació con un mal congénito en 2010, su prueba de fuego es el 8 de diciembre


 En el gobierno del MAS hubo dos gestiones del TSE. La primera presidida por Wilma Velasco y marcada por una crisis que obligó a sus vocales a renunciar. Ahora el ente electoral de Bolivia sufrió dos dimisiones.

Corría el año 2010 y seis vocales asumían el mando del Tribunal Supremo Electoral (TSE) en una nueva era que esperaba caracterizarse por la independencia. Ocho años después esa independencia tendrá que demostrarse el 8 de diciembre, cuando el ente electoral deberá determinar si Evo Morales puede o no ser candidato presidencial.Esta fecha está señalada en el calendario electoral para que el TSE emita la lista de binomios presidenciales habilitados para las elecciones de 2019. Según la oposición, a Morales no le corresponde ser candidato porque en el referéndum del 21 de febrero de 2016 una mayoría le dijo No a una nueva postulación.¿Cómo nació el TSE El exvocal de la extinta Corte Nacional Electoral (CNE) Jorge Lazarte relató que formó parte de los jueces electorales de 1991 a 2001.“Fue una función que cumplimos con Huáscar Cajías, Iván Guzmán de Rojas y otros notables, con quienes trabajamos durante 10 años”, relata el exvocal.A Lazarte, Cajías y Guzmán los acompañaron Alcira Espinoza y Rolando Costa Arduz. La nómina surgió de un “pacto de sinceridad” política de los partidos -MIR, MNR, ADN, MBL y Condepa- que en ese entonces manejaron las riendas de la llamada democracia pactada.Estas personalidades constituyeron la “Corte de Notables”, que reconstruyó la democracia, que hasta entonces había vivido sobresaltos con la denominada “Banda de los Cuatro”.“Nunca hubo injerencia, nunca nos reunimos con el Presidente del país en ese sentido. Siempre mantuvimos la independencia”, aseguró.Iván Guzmán de Rojas explicó que la Corte “siempre fue independiente” y aunque sostuvieron reuniones con autoridades, “el contacto entre la Corte y el Ejecutivo era presupuestario; con el Parlamento, para acordar leyes, pero mantuvimos la independencia”, reivindicó.

En 2001 se nombró a la nueva plana de vocales con Luis Ramiro Beltrán como presidente. Esta administración duró hasta 2009, cuando el presidente Evo Morales promulgó la nueva Constitución Política del Estado y la CNE pasó a denominarse TSE y se convirtió en órgano del Estado.En agosto de 2010, Wilma Velasco, Wilfredo Ovando, Ramiro Paredes e Irineo Zuna fueron posesionados como los nuevos vocales, después se designaron a Marco Ayala y Fanny Rivas.Esta “camada” llegó al cargo en medio de observaciones.Zuna afrontó una denuncia por haber mentido en su declaración jurada y fue cuestionado por su afinidad con el MAS.



También se conoció que Velasco tenía un proceso abierto desde 2008, pero sin sentencia penal ejecutoriada. Los vocales Rivas y Ayala tenían denuncias por evasión fiscal.Cinco años después, en 2015 llegó la crisis al TSE y todos los vocales renunciaron. La primera en dimitir fue Velasco, luego Paredes, Ovando, Ayala, Chuquimia y Rivas. Zuna fue el último en presentar su dimisión.A eso se sumó la administración de las elecciones regionales de ese año por los vocales en Chuquisaca que ahondó la crisis. No oyeron los cuestionamientos por la observada administración de las elecciones regionales.Finalmente los vocales del TSE se quedaron solos y tuvieron que renunciar en mayo.El exdirector del Servicio Intercultural de Fortalecimiento Democrático, entidad dependiente del TSE, Juan Carlos Pinto, considera que ese tribunal “le ha hecho daño a la institucionalidad, lamentablemente, y se generó una nueva elección, una nueva convocatoria para formar un nuevo tribunal”.

El TSE y la “prueba de fuego”Lazarte explicó que la gestión de Katia Uriona y los seis vocales que la acompañaron hasta antes de su renuncia presentada el 22 de octubre tuvo dos elementos de quiebre: la reunión con Morales y el reglamento de Elecciones Primarias 2019, que se desprende de la Ley de Organizaciones Políticas (LOP).“En septiembre sale el Presidente a decir que se reunió con los vocales para hablar de la ley (LOP), cuando todavía era un proyecto. Esto generó desconfianza en la ciudadanía”, dijo.Luego, el 1 de octubre, el vocal José Luis Exeni renunció por “motivos de salud”.Un segundo elemento de quiebre fue el reglamento. Después que se conoció que los vocales Dunia Sandoval y Antonio Costas no estuvieron de acuerdo con el documento, días después la vocal María Eugenia Choque anunció ajustes en el mismo.Después de la renuncia de Uriona, el TSE intenta reorganizarse con un quórum de cinco vocales, entre ellos Idelfonso Mamani, denunciado en 2015 por hacer campaña para el MAS.“La prueba de fuego la tendrán el 8 de diciembre. Hasta ahora tienen la independencia formal, pero eso hay que demostrarlo. Habrá que ver qué dicen sobre la candidatura de Morales”, aseveró el exvocal Lazarte.El TSE ya aseguró la vigencia del 21F, pero con el pronunciamiento sobre la candidatura de Morales definirá si este referéndum está o no por encima del fallo del Tribunal Constitucional emitido en 2017 y que habilita la repostulación del mandatario.“Todo depende de cómo fundamenten el fallo. Es un fallo muy difícil, yo no quisiera estar en el lugar de ellos. Hay un no y un sí, yo me quedaría con el respeto a la Constitución, porque la Constitución dice que no puede haber una repostulación (artículo 168)”, manifestó Guzmán.

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No obstante, el exvocal calificó la actual gestión del TSE como “buena” debido a que cumplieron con el referéndum y las elecciones judiciales, aunque la renuncia de Uriona y Exeni “preocupó a todo el mundo”.Página Siete / María Carballo / La Paz