José Luis Bolívar Aparicio*

Der Untergang (El hundimiento) o La Caída, como fue conocidaen Latinoamérica, es una película alemana del año 2004 en la que se revive losúltimos días del Tercer Reich, al interior del bunker donde se refugiaba AdolfHitler debajo de la Cancillería Alemana.
Es sin duda alguna, una de las mejores películas biográficasde la Segunda Guerra Mundial y relata a través de los ojos de Traudl Junge, lasecretaria personal del Führer, cómo es que el líder nazi, ve desplomarse suimperio sin poder hacer nada al respecto.
Tres son los puntos más importantes (desde mi análisispersonal) a tener muy en cuenta de esta película.
El primero está referido al extravío de la realidad en elque estaba inmerso Hitler durante los últimos días de la guerra. Existen más deun par de ocasiones en las que junto a sus generales, mueve sobre el mapa,divisiones enteras de la Wehrmacht, que en la realidad, o ya no existían, o enel mejor de los casos, estaban luchando por sobrevivir en el frente oeste ycuya derrota o rendición ya era cuestión de días u horas.
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Llega incluso a alucinar cuando le ordena al General Keitel,que se reúna con el Almirante Karl Dönitz, para que, desde el norte, recuperenlos campos petroleros en Rumania, siendo que este territorio hacía ya variassemanas era propiedad absoluta de los rusos.
Pero la escena más memorable, es cuando se queda a solas conlos generales Keitel, Jodl, Burgdorf y Krebs, y les da una reprimenda infinita,culpando a todos sus generales de los fracasos del Reich y todo por no habersabido acatar las órdenes que dio, para que Felix Steiner ataque a los rusos(esta escena ha sido parodiada de mil maneras sobre todo en Youtube).
El segundo, está referida a su control absoluto de todo, alsimbolismo de su presencia, al valor de sus órdenes, a la infinita obedienciaque muchos le tenían y la inmensidad de su figura ante muchos de susseguidores, los Goebbels, por ejemplo, cuya idolatría los lleva hasta elsuicidio junto a sus seis hijos.
El hombre tenía un poder gigantesco sobre los ciudadanos desu país, supo venderles de tal manera su locura, que, en las últimas horas deBerlín, cuando ya todo está perdido, son los jóvenes y niños que nacieron ycrecieron bajo el dogma nazi, los que salen ya no a defender Alemania de lainvasión rusa, sino a quemar hasta el último cartucho por la vida de su líder.
Peter Kranz justamente protagoniza una escena trascendental,cuando su padre trata de detenerlo en el afán de ir a enfrentar a los tanquescon tan solo un lanzacohetes. El muchacho porfiado desobedece las ordenes de suprogenitor, y hace oídos sordos a las palabras que le dicen que ya nada de esotiene sentido, que ya no hay motivo para morir.
Horas más tarde, el pequeño héroe recibe de las manos deHitler, la Cruz de Hierro por su heroísmo, en la que es su última aparición enpúblico con vida.
La propaganda nazi fue tan bien llevada a cabo, durante losaños 30 y el desarrollo de la guerra, que muchos alemanes fueron a ciegas adefender lo indefendible y a dar su vida por quien pensaban, era un enviado delcielo para restaurar la grandeza del pueblo germano.
El tercer punto digno de análisis, es lo que hace el entornocivil y militar del líder, durante esas últimas horas.
Quienes más comprometidos estaban con Hitler, deciden entremorir a su lado con una disciplina devota o salir a pelear por su causa. Losque esperan que pasen las horas, lo hacen embriagados entre fiestas y orgías,conscientes de lo que les esperaba; ypor último, quienes pretenden tratar de huir de los rusos entregándose a losamericanos, o negociar la rendición con los ingleses asumiendorepresentaciones, por encima de las disposiciones de Hitler.
Göring y Himmler por su lado hacen lo que pueden, y ambos sesienten la cabeza visible de lo que queda, para negociar la capitulación,mientras dejan solo a Hitler, quien suelta frases que son la razón delposterior análisis.
Incapaz de una última reflexión, quien había propiciado lamuerte de más de 45 millones de personas en los últimos 6 años, culpa de todala tragedia al “pueblo alemán” y dice además que, si no fueron capaces deevitar la derrota, no merecen vivir y que bien merecido tienen lo que lesestaba pasando y lo que les iba a pasar.
Después del reconocimiento por parte de la Unión Europea, ala presidencia de Juan Guaidó, y la última vuelta de tuerca de Donald Trump alcongelar los recursos de PDVSA en territorio americano, tengo la impresión queen estos momentos, el Palacio de Miraflores en Caracas, es el escenario de unapelícula similar a la relatada anteriormente.
Tras el vídeo de Nicolás Maduro al pueblo americano,tratando de concienciarlos para que eviten ante sus autoridades un nuevoVietnam, está más que claro que, del soberbio adalid que ofrecía dar batalla,queda poco o tal vez nada.
Es también muy probable, que lo que esté sucediendo, es queel hijo de Chávez ya haya perdido absoluto contacto con la realidad, yrealmente se crea que Rusia y China lo apoyan porque son tan o más socialistasque él, y que por sus lindos bigotes son capaces de desatar la Tercera GuerraMundial.
Los rusos, ya fueron claros al decir que lo único que lesimporta es cobrar lo que Venezuela les debe y los chinos tres cuartos de lomismo, por lo que sus ilusiones son patéticas, al menos cuando se apoya en lospaíses del ALBA o los del África Subsahariana, para no sentirse solo.
Sobre los militares venezolanos, es un punto aparte, es talel terrorismo instalado entre sus filas, que nadie confía en nadie, y que pormucho que alguno se anime a sublevarse, lo que no sabe ni encuentra es conquien, pues entre todos, el único lema verdadero es, confianza ni en la camisa.Por lo que al interior de la FAV lo que existe en realidad es una bomba detiempo y no sé si Maduro deba realmente poner las manos al fuego por alguien.
Lo que es realmente triste, es que aún con todo lo que estápasando, con un país en la ruina económica, con una devaluación de más de 1millón porcentual, con una corrupción de proporciones bíblicas y con la tazadelictiva más alta de América, haya gente que aún crea en esa “revolución” yvea en Maduro a su salvador.
Es una pena que haya gente que esté dispuesta a morir poralguien que no se merece nada, y que, seguro estoy, cuando llegue la hora deldesastre, culpará de todas sus desgracias, justamente esa gente, que hoy porhoy, está dando su vida por quien no lo vale.
Ojalá que este obcecado no siga bañando en sangre a supueblo, que la paz llegue pronto a Venezuela y, que ese país hermano encuentremejores derroteros, con un liderazgo franco y democrático.
*Es paceño, stronguista y liberal