

Ante la pregunta de por qué eligieron este personaje, la respuesta de Poma es simple. “A todos los integrantes de nuestra familia, nos gustan las películas de robots y superhéroes”, explica. El arquitecto que contrataron para diseñar la obra es un experto en edificios con la temática de Transformers.“Cuando mi mamá ve la casa dice que no cree que todo esto sea de ella”, comenta Jhessica Poma, la hija menor de los tres retoños que tuvo la pareja.Celia Patzy trabaja en su tienda de venta de pollos. Empezó con el negocio hace más de 30 años, primero con la comercialización al por menor. Ella salía a diferentes ferias de la ciudad para ofrecer este producto. En ese tiempo, su esposo trabajaba de chofer, pero luego dejó ese oficio. Ahora él puede cortar un pollo en ocho o 12 piezas en menos de un minuto. Tiene una similar habilidad para llevar las cuentas.“El trabajo es sacrificado”, dice Pablo Poma, quien duerme alrededor de cinco horas al día, antes sólo dormía dos horas. Aunque parece cansado, su semblante cambia al ver el nuevo local.“Mis papás no conocen feriados, ni fiestas. Año Nuevo y Navidad venden hasta la medianoche. Trabajan todos los fines de semana porque hay más venta”, explica la hija.

Dentro del edificio de Iron Man, el piso es 3D, las paredes tienen como decorados unos circuitos electrónicos, en negro, blanco, rojo, azul y dorado. Hay cámaras de vigilancia. “Ahí afuera está Iron Man y esto es al interior de su cuerpo”, dice.Este megaedificio será inaugurado el próximo sábado. Para ello, la familia prepara una gran fiesta y una ch’alla. “Esto sólo se hace una vez en la vida”, explica la hija de la pareja. El acto se iniciará a las 9:00 con la bendición del párroco. Unos cuatro grupos musicales animarán la noche.Para toda familia, ver la obra finalizada es una muestra de que todo su esfuerzo valió la pena, ya que la construcción demoró seis años por la falta de recursos económicos. “A veces la gente habla, se pregunta de dónde sacan el dinero. Pero todo es el sacrificio de mis padres. Mi mamá no conoce entradas folklóricas, además el banco nos ayudó. Ellos no saben sobre los sacrificios que han hecho mis papás”, dice.Fuente: paginasiete.bo