«Crecí rodeada de libros de cuentos y muñecas»


La escritora Velia Calvimontes es autora de más de 60 libros de cuentos, además de varias antologías, entre ellas las dos últimas tituladas “Vuelven los picardines” y “¡De impacto!”, que fueron editadas recientemente por Ediciones AILEV.La autora, como pocas escritoras bolivianas de cuentos para niños, ha sido ganadora de varios premios internacionales, y su libro “Misteria Pavoria” fue editado por varios años por la Editorial Panamericana de Colombia. Hace poco, la Gobernación de Buenos Aires  compró un gran lote de él para los estudiantes bonaerenses.Para conocer un poco más a la Calvimontes, conversamos con ella.– ¿Qué le motiva para crear sus libros?Invariablemente respondo que he tenido la suerte de haber heredado los genes para escribir de mi madre, Flora Salinas, quien fue la primera escritora en Bolivia que hizo los libros pedagógicos para el niño boliviano. Antes que ella escribiese “Lecturas infantiles” para el ciclo primario, se importaban los libros para las escuelas de Chile, Argentina o de España.  Con los libros de Flora Salinas se acabó este problema y desde luego que se abarató la posibilidad de que estudien más niños por ese motivo, que indudablemente fue importante.De tal manera que, desde mi más temprana edad, yo recuerdo haber estado rodeada de libros. Venían –recuerdo– de La Paz a visitar a mi mamá personajes importantes, mi hermano mayor y yo siempre estábamos presentes. Jamás nos alejaron mis padres de esas personas y recuerdo muy bien que con frecuencia me preguntaban: ¿Velia que vas a ser tú cuando seas grande? La verdad nunca crecí mucho, pero invariablemente mi respuesta era: Yo voy a ser escritora.Puedo decir que crecí entre muñecas y libros, y mi mamá me leía los cuentos, todos, en esa época eran de Europa. Como yo era incansable, la tenía prácticamente sin vida con “léeme un cuento”.  Ella tenía escaso tiempo, era madre, esposa, ama de casa y escribía.  De tal manera que posiblemente pensó:  ¿cómo me libro de esta diablilla?, pues … enseñándole a leer!  De tal manera que a mis cuatro años o poco más, yo leía del derecho y del revés, abriéndome el mundo maravilloso de los cuentos y desde ese entonces hasta el presente no he dejado de embarcarme en la bella aventura de la lectura.– ¿Se inspira? ¿Cómo escribe?Para mí la inspiración está en una risa, en un sollozo, en unas palabras tal vez escuchadas al pasar junto a una ventana, en alguna actitud, y para ejemplarizar mejor puedo señalar mi cuento “El uniforme”, que cuando vi al muchacho perplejo al ser retirado de las filas del colegio, experimenté una santa indignación sin límites a tal extremo que me escabullí después del desfile, teníamos que ir a almorzar juntos los docentes, fui a mi casa y me puse a escribir ese cuento.¿Qué paso?Y, a propósito del mismo, tengo una anécdota muy interesante. Hace un par de años, se me aproximó en la Feria del Libro una señora joven y simpática que me dijo que quería conocerme y contarme algo especial que sucedió unos 10 años atrás. Su hermanita menor había leído en su colegio “El uniforme”, tal fue su impresión que se lo contó íntegro a ella porque quedó sumamente impresionada. Pasaron los años y ella, la hermana mayor, estudió magisterio y llegó a ser directora.  Un par de años antes de conocerme, en su escuela se organizó un acto importante especial, y ella indicó que todos, todos –era una orden debían ir vestidos de color blanco-.  Bien el día indicado organizaron a los alumnos, pero había un niño que se presentó con polera roja y no sabían qué hacer. De pronto, le vino a la directora lo que su hermana menor le había contado de “El uniforme” y de inmediato le vino a la mente: “Yo no he de hacer lo mismo” y colocó al niño de rojo en medio de todos los alumnos, quedando directora y niño de rojo, muy contentos.- ¿Cómo elabora una historia?Dejo el cuento o relato por algún tiempo, puede ser un par de días, tal vez porque el mismo me está revoloteando continuamente, lo releo y suelo corregir la puntuación o cambiar alguna palabra o hago alguna pequeña modificación y si quedo satisfecha con ello procedo a pasarlo a mi máquina Olimpia. Las correcciones por lo general las hago por la noche, en cama, rodeada de papeles tal vez algún libro que lo estaba leyendo, en fin, convierto mi cama momentáneamente en escritorio. Por si acaso, ese proceso y otros está revelado al detalle en mi libro “Sutilezas”.



Lugar del trabajo. Velia Calvimontes, en su biblioteca.
HERNÁN ANDIA

TEXTUALCréame, soy como una madre, los amo a todos mis libros por igual tanto los más cortos, como “Patitas” como los más largos que tienen 200 páginas.Velia CalvimontesEscritora

Fuente: lostiempos.com

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