Claudio Gonzalez JordánEl panorama electoral en Bolivia es incierto. Aproximadamente el 20% de las personas aún no sabe por quien votará (según encuestas) y un buen porcentaje de votantes “decididos” fluctúan entre la idea de apoyar a Mesa u Ortiz. ¿Por qué? Pues es simple: Tienen en claro que Evo Morales no puede seguir en el poder.La consigna que se tiene es acabar con el mandato de Morales y del MAS, alejarlo del poder para siempre. Con ese fin, de forma intuitiva (e irresponsable) el votante deposita sus esperanzas en quien se encuentra más elevado en las encuestas. Y he aquí el principio del cuestionamiento: ¿Quién le garantiza a usted que las encuestas no son manipuladas previendo cálculos políticos? ¿Por qué entregar su voto ciegamente a un candidato sin saber siquiera sus intereses?¿Usted le entregará su voto a una persona o a una forma de pensamiento y políticas específicas? ¿Se quiere sacar del poder a una persona o a una forma de pensamiento y políticas específicas? Si bien queda claro luego de años de gobierno que Evo Morales como persona no es apta para administrar correctamente un país, es más que evidente que el problema es el socialismo y su implementación. Un centralismo que hace dependientes a los departamentos, que reciben las migajas de lo que producen e indiferente hacia las necesidades reales de la población.En ese sentido, el candidato por quien usted piensa votar, ¿sigue la misma línea o tiene otra forma de pensamiento? Sin importar su raza, región, edad o cualquier otro atributo superfluo, ¿tiene la capacidad para gobernar un país que está entrando en una crisis? El concepto de “voto útil” convierte a las personas en animales que no tienen capacidad de raciocinio y de discernimiento, utilizando el argumento falaz de que debe ganarse a cualquier costo. Me niego a votar por un candidato solamente para que otro no gane. ¿Y si el remedio es peor que la enfermedad? ¿Y si nos libramos de Morales “por un ratito”?Son muchas las cuestionantes que planteo, mas creo que todas son necesarias para poder elegir correctamente a la persona y la ideología que nos sacará del pozo en el que nos encontramos o nos hundirá aun más.Infórmese de sus propuestas, vea qué han hecho estos candidatos en el pasado, no confíe ciegamente en números fácilmente manipulables ni en caras sonrientes derrochantes de carisma. Para gobernar se necesita capacidad, y he ahí la verdadera utilidad del voto.Y usted, ¿vota útil o piensa para votar?