Los ciudadanos de 51 países, entre ellos la UE, podrán acceder al permiso a través de una página web

El ataque de hace dos semanas a las instalaciones petroleras y el subsiguiente aumento de las tensiones con Irán han proyectado una sombra sobre la cita, programada desde varios meses antes. “No vamos a meternos en una guerra, no es que tengamos miedo, pero no tiene ningún sentido porque nos obligaría a frenar todos los proyectos que tenemos entre manos”, opina un empresario turístico local. Sobre potenciales inversores y visitantes pesan también la guerra de Yemen, el asesinato de Jamal Khashoggi o la situación de los derechos humanos.
Aun así, el impulso turístico está cobrando impulso dentro del reino. Durante el año pasado cuatro grandes eventos (la carrera de Formula E, el festival del Camello, un partido de la Supercopa italiana de fútbol y el festival de Tantora) atrajeron a 9.000 visitantes extranjeros, con los que se probó el visado electrónico.
Las expectativas de una mayor apertura ya han animado a los saudíes más emprendedores a invertir en pequeños negocios. Además, las autoridades han formado a un pequeño ejército de guías turísticos que estos días bruñen sus habilidades con periodistas y otros invitados mostrando los tesoros de uno de los últimos países en abrirse a los visitantes. Mientras forman con urgencia a una generación de jóvenes cicerones, incluidas bastantes mujeres, han recurrido a jubilados de Aramco, de la Fuerza Aérea o cualquier otro sector, con conocimiento de inglés y pasión por su tierra.
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Samir Komosani, un guía de Yeddah que tiene a gala haber sido el primero acreditado de forma oficial, ha comprado dos pequeños locales cerca de la Casa Museo Nasif, en el casco antiguo de esa ciudad ribereña del Mar Rojo. “Voy a abrir un restaurante y una cafetería”, explica orgulloso, mientras tantea qué otros servicios puede prestar a los prospectivos clientes extranjeros. De igual forma, 700 kilómetros más al norte, en Al Ula, a la sombra de las ruinas nabateas de Madain Saleh, Abu Ahmed ha construido una docena de habitaciones en los terrenos de su finca, al otro lado del muro que resguarda la casa familiar. De momento, esperan vacías al nuevo equinoccio de invierno cuando se podrá valorar si el nuevo visado atrae a los visitantes a la segunda edición del festival de Tantora.
Fuente: elpais.com