Prevén diferir el pago del IDH para incentivar a petroleras a invertir en Bolivia


Gobierno analiza nuevos alicientes para las inversiones en el sector

TRIBUTOS. Se evalúa que cuando un campo comience a producir hidrocarburos, el operador no pague de manera inmediata parte o todo el IDH para que haya inversiones.

imagePágina Siete/ Santa Cruz



Ejecutivos de Repsol en inspección a Margarita el 1 de mayo. Foto EFE.

El Gobierno prevé diferir el pago de parte o la totalidad del Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH) a las empresas petroleras que inviertan en exploración y que logren resultados para ingresar a la etapa de producción, como una forma de incentivar las inversiones para que descubran nuevas reservas de gas y petróleo.

=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas

El viceministro de Exploración y Explotación de Hidrocarburos, Eduardo Alarcón, explicó que la posible reforma del sistema impositivo será parte del análisis que será encarado en la nueva Ley de Hidrocarburos.

“Lo que pensamos (es que) tal vez el IDH, cuando empieza a producir (el campo), el IDH total o parte del IDH no sea pagado de inmediato, sino que vaya a hacer una devolución más acelerada a la empresa que hizo la inversión en exploración”, aseguró la autoridad durante el II Congreso de Gas y Energía, realizado en Santa Cruz.

Alarcón recordó que en los actuales contratos de exploración, las empresas petroleras asumen un riesgo en la inversión y que sólo pueden recuperar sus recursos una vez que el proceso tiene éxito, es decir, cuando el campo es declarado comercial y entra en producción.

Precisamente para incentivar la inversión en exploración es que el Gobierno piensa hacer ajustes al cobro del IDH como una forma de que el sistema impositivo sea más atractivo. “Estamos haciendo análisis de un IDH escalonado, para aplicar a los grandes campos algunas diferencias respecto a los campos pequeños”, insistió Alarcón.

Los contratos de exploración prevén una sociedad entre las petroleras e YPFB, una vez que el yacimiento es declarado comercial y entra en producción.

En la búsqueda de nuevas reservas y capitales para la exploración de nuevos yacimientos, el presidente de YPFB, Carlos Villegas, invitó ayer a las empresas a invertir en 15 áreas, en cinco de las cuales se suscribirán contratos de exploración y producción, y en las restantes diez se prevé culminar rondas de estudio.

Al concluir el evento, el vicepresidente del Estado, Álvaro García Linera, aseguró que la nueva Ley de Hidrocarburos no modificará los contratos de operación vigentes con las petroleras, por lo que se garantiza la seguridad jurídica.

Lo único que se busca, señaló, es que se haga un buen uso de los excedentes que genera la industria a nivel interno.

Los impuestos

Dato. De los ingresos brutos que genere la compañía, el 50% corresponderá a IDH, un pequeño porcentaje será para cubrir los costos de administración y el remanente será entregado a la SAM para cubrir los costos de capital y de operación y la diferencia de todo ello serán las utilidades que se distribuirán en juntas de accionistas.

Ventaja. Bajo este esquema la compañía privada recibirá la devolución del 100% de su inversión.

Braskem aún se interesa en el país

Braskem, empresa brasileña especializada en petroquímica, prevé consolidar su presencia en Perú con la puesta en marcha de una planta de etileno en la costa de ese país a finales de 2018; sin embargo, mostró su interés de coadyuvar con Bolivia en ese mismo emprendimiento.

Jaime Quipusco, representante de esa compañía, explicó ayer que el montaje de esa planta en Perú es parte del complejo petroquímico que será montado en la zona costera (Ilo o Matarani), para lo cual también se prevé la construcción del gasoducto, que trasladará el gas natural desde Camisea hasta esa región.

Para el montaje de la planta, Braskem y el Gobierno peruano firmaron un memorándum de entendimiento en noviembre del pasado año y a partir de enero, dijo, comenzaron los estudios a nivel de grupos focalizados en materia prima, tecnología, transporte, mercado, mano de obra, medio ambiente, social, legal, tributario.

Se calcula que el proyecto tendrá un costo de 3.500 millones de dólares.

Quipusco consideró que lo mismo que se está haciendo en Perú podría replicarse en Bolivia, lo cual es factible por su ubicación geográfica y productor de gas natural, que es la materia prima. “La ubicación geográfica estratégica son motivaciones para lo que Brasquem también estaría inclinado en poder avanzar en el proyecto”, precisó.