Entre ceja y ceja Ricardo Paz BalliviánEste año en Ecuador, la Navidad y las fiestas de fin de año están inevitablemente imbricadas con la campaña electoral. Ocho candidatos presidenciales con sus respectivos binomios se encuentran en una actividad frenética en la búsqueda de votos para las elecciones del 17 de febrero de 2013. Adicionalmente se elegirán 137 miembros de la Asamblea Nacional y cinco representantes del país al Parlamento Andino. De acuerdo a la legislación vigente, en caso de que ningún binomio obtenga la mayoría absoluta o más del 40% de votos y una diferencia de al menos 10% sobre el segundo, se realizará una segunda vuelta el 7 de abril de 2013.Esta es la tercera vez que Rafael Correa se presenta como candidato. Ya venció en 2006 y en 2009 y también ganó con su movimiento político las elecciones para la Asamblea Constituyente de 2007. Todas las encuestas le asignan una amplia mayoría en el favor popular y la discusión se centra en si podrá vencer en primera vuelta o no. Hasta el momento todo parece indicar que no tendrá dificultades en hacerlo, dado que su intención de voto supera con suficiencia el 40% y ninguno de sus opositores se acerca al 30%.La oposición ecuatoriana fracasó rotundamente en su afán por presentar un candidato único o por lo menos en reducir a dos o tres la dispersión de los contradictores del Presidente. En una clara muestra de desorientación política y repitiendo desaciertos estratégicos anteriores, los opositores no pudieron superar ambiciones personalistas y se presentan completamente funcionales a los planes reeleccionistas de Correa. Ninguno de ellos parece tener opción, ni los añejos y repetidos rivales del Presidente como el empresario bananero Álvaro Noboa (que se presenta por quinta vez) o Lucio Gutiérrez (ex presidente y candidato por tercera vez); ni los “nuevos” como el banquero Guillermo Laso o el ex aliado de Correa y ex presidente de la Asamblea Constituyente Alberto Acosta.Rafael Correa ocupa nuevamente un enorme espacio político de “centro izquierda”. Tiene varias opciones a su “derecha” y un par a su “izquierda”, lo cual valida gráficamente su discurso ideológico nacional populista. A diferencia de lo ocurrido hace algunos meses en Venezuela, el Presidente –candidato ecuatoriano- enfrenta a una oposición dispersa, débil y sin candidatos que logren despertar el fervor popular.Ante esta situación, la oposición más realista e inteligente, la liderada por el actual alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, decidió presentar batalla en un terreno más propicio que la disputa presidencial: las elecciones para asambleístas nacionales. Una alianza entre el Partido Social Cristiano y el movimiento ciudadano Madera de Guerrero presentó una lista encabezada por la ex candidata presidencial Cynthia Viteri y el popular y controvertido líder de opinión Carlos Vera, para tratar de contrarrestar, desde el Poder Legislativo, lo que se anuncia como una repetición de la administración centralista y autoritaria de Correa.Esta opción, para tener éxito, deberá convencer sobre la idea de equilibrio, para conseguir los votos de quienes están contra Correa y también los votos de quienes están con Correa, pero que puedan ser persuadidos de la necesidad de tener un contrapeso en la Asamblea.La gran ventaja de éste sobre los otros grupos es que, al no llevar candidato presidencial puede resolver creativamente un esquema de captación de voto anti y pro correísta.En relación a la influencia que estos comicios tendrán en América Latina, es importante hacer notar que se producen en un momento en el que la vigencia del denominado “socialismo del siglo XXI” parece estar en cuestión. La crisis en Venezuela a raíz de la enfermedad del nuevamente reelecto Hugo Chávez, los problemas de la presidenta Fernández en la Argentina y el anunciado difícil año para Evo Morales podrían aliviarse de alguna manera con la anunciada victoria de Rafael Correa. Mientras tanto seguiremos con atención estas elecciones, donde hay poco espacio para las sorpresas.*Ricardo Paz Balivián es sociólogo.Fuente: Pagina Siete.
