Lindsay y otros cuatro actores que nadie soporta


Lindsay durante un día de rodaje aparentemente tranquilo
Lindsay durante un día de rodaje aparentemente tranquilo

Lindsay Lohan es una persona insoportable. Eso ha dicho James Deen, el actor porno ídolo de las jovencitas americanas y que acaba de dar el salto al cine comercial precisamente compartiendo protagonismo con Lohan en ‘The Canyons’, de Paul Schrader. “Había días en los que solo gritaba, lloraba y pataleaba y se negaba a salir de su camerino”, ha comentado al periódico The Sun el intérprete de más de 4.000 papeles en el cine pornográfico. “En el porno estoy acostumbrado a trabajar con profesionales que son corteses con los demás. Pero Lindsay era una niñata siempre a la defensiva“.

No sé por qué nos pensábamos que James Deen, con fama de fiestero y seductor, sería probablemente uno de los pocos capaces de domar a Lindsay, uno de los mayores ejemplos de de que el sueño de la razón produce monstruos y las perfectas niñas Disney siempre, siempre, siempre acaban vomitando vodka y talento dentro de un contenedor. Pero no. Fue precisamente durante una escena de sexo cuando, según Deen, Lindsay perdió completamente la cabeza. La escena describía un cuarteto (se lo pasan bomba en esta película). “Estábamos todos los actores de pie, desnudos, y de repente Lindsay se pone a gritar: ‘¡Poneos la ropa! ¡Por el amor de Dios, vestíos! Así que todos nos ponemos nuestros albornoces. Y de repente ella se sienta en la cama desnuda de cintura para arriba. Cuando le preguntó por qué ella podía estar desnuda y nosotros no, me dijo que a ella ‘se lo permitían’. Ahí me cabreé y me quité el albornoz otra vez y ella se largó. Se negó a volver hasta que todo el equipo se desvistiese“.

Al final, según añade Deen, una vez Lindsay se tomó un whisky con Xanax calmó, acabaron rodando la escena solamente en 14 minutos. ‘The Canyons’ es una película que la muchacha debería tomarse en serio. Muchos en Hollywood la consideran su última oportunidad para demostrar que tiene talento (no aprovechó el biopic de Elizabeth Taylor, ‘Liz & Dick’, por la que recibió críticas demoledoras). Y ella parece dispuesta, pues ha aceptado cobrar 60 dólares al día por participar en esta cinta de bajísimo presupuesto. Si esto no funciona, su siguiente e irremediable parada será el ‘Gran Hermano VIP’ de Inglaterra (donde su nombre ya sonó de forma insistente para la última edición, que se emite actualmente).



Lindsay no es la única muchachita con fama de insoportable en el set si atendemos a las declaraciones de sus compañeros de trabajo. Aquí van otras:

1. Linda Fiorentino. Probablemente el lector más joven no tenga ni idea de quién es Linda Fiorentino. Fiorentino debería ser una estrella, pero no lo es. ¿Por qué? Porque, al parecer, es una pesadilla trabajar con ella. Durante los ochenta hizo papeles prometedores en películas como ¡Jo, qué noche!, de Martin Scorsese. Y en los noventa se consagró como una mujer fatal digna de competir cara a cara con Sharon Stone gracias a ‘La última seducción’. Pero tras sus dos últimos papeles conocidos, ‘Men in Black’ (no la llamaron para ninguna secuela) y ‘Dogma’ (no se hablaba con su director, Kevin Smith), Hollywood la puso en la lista negra. En los últimos diez años ha hecho solo una película (‘Once more with feeling’, en 2009), que nadie vio. Se dijo que volvería al cine… poniendo la voz a una jirafa en una secuela de ‘Madagascar’. Nunca ocurrió.

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Val Kilmer y Nicole Kidman odiándose en silencio
Val Kilmer y Nicole Kidman odiándose en silencio

2. Val Kilmer. Otro ladrillo legendario en los rodajes. En 1996 una revista norteamericana de cine lo llamó “una de las doce personas más terroríficas de Hollywood”. Joel Schumacker acabó de él hasta las narices en el set de ‘Batman Forever’ (para ‘Batman & Robin’ pasó directamente de Kilmer y llamó a George Clooney). Lo llamó “el ser humano más psicológicamente perturbado con el que he trabajado nunca”. John Frankenheimer, que lo dirigió en aquella chifladura que fue la versión de 1997 de ‘La isla del Dr. Moreau’ aseguró que jamás volvería a trabajar con él y el último día del rodaje gritó: “¡Corten! ¡Y aparten a ese bastardo de mi vista!”. Pero lo que mejor define a Kilmer es su primer trabajo. Tenía 12 años. Se negó a seguir rodando porque no podía meterse en el papel. No podía hacer creíble el sentimiento que debía tener su personaje. “¿No puedes hacer que esto te gusta?”, le preguntó el director. Y Kilmer dijo: “No”. Era un anuncio de hamburguesas.

3. Edward Norton. Al parecer, no es que Norton sea insoportable, es que únicamente quiere imponer su visión artística en todas sus películas. Eso hace que sea capaz de despedir al director, cambiar el guión entero o negarse a hacer promoción si el resultado no se acerca a lo que él había pedido (eso ocurrió con su versión de ‘El increíble Hulk’ y se cree que por eso decepcionó en taquilla). Metió la mano en el montaje final de ‘American History X’ cambiándolo hasta tal punto que el director Tony Kaye quiso retirar su nombre de los créditos. Se negó a que su personaje fumase para interpretar a un jugador de póker profesional en ‘Rounders’. Guionistas del mundo, vuestro trabajo es escribir y el de un actor limitarse a leer lo que habéis escrito. Pero si resulta que Edward Norton va a interpretar vuestro guión, olvidaos de que oir ninguna de vuestras frases. Él es mucho mejor guionista que todos vosotros juntos. Eso sí, por algún extraño motivo, sigue siendo un actor muy reclamado. Porque tiene talento, pero a otros talentosos no le pasaron tantas.

4. Sean Young. La pobre Sean sufrió, más o menos, el síndrome Fiorentino. Su carrera en los ochenta es de impresión y todo hacía pensar que nos encontrábamos ante una superestrella del mañana. ‘Los locos del bisturí’, ‘Dune’, ‘No hay salida’, ‘Blade Runner’, ‘Wall Street’. Ahí es nada. Hasta que llegó ‘Impulso sexual’, donde interpretaba con mucho talento a una adicta a la cocaína. Ahí tuvo un sonadísimo affaire con su compañero de reparto James Woods que acabó en un caso real de ‘Atracción fatal’ cuando ella, despechada por su indiferencia, lo persiguió por todo Hollywood y llegó a enviar flores muertas a su casa. Esta fama le costó el papel de Catwoman en ‘Batman vuelve’, que fue a parar a manos de Michelle Pfeiffer. Pero Sean no se quedó en su casa aburrida, no: se plantó en los estudios Warner vestida de mujer gato para protestar por esta decisión. Michael Keaton (que daba vida a Batman) llegó a confesar que temió por su integridad física. Y Tim Burton, el director que la rechazó, hubo de esconderse en el baño durante una de esas visitas.

Fuente: www.revistavanityfair.es