Eddy Marzana Moscoso
La lengua del dime y te diré siempre termina en enfrentamientos corporales. En el caso boliviano, hay entendidos en política internacional y estudiosos de la historia quienes opinan que el camino que lleva Evo Morales es a la perpetuación en el poder y por ello, al encontrar su popularidad al borde del descalabro, el presidente y su entorno político lanzan una serie de discursos calientes con el tema marítimo, algunos de ellos cargados de amenazas, provocando una respuesta inmediata de Chile.
Estos impases diplomáticos van acumulando tensiones que bien pudieran traer consecuencias catastróficas y dolorosas para el país, todo por el afán de mantener el poder bajo control del MAS.
El tema es la actitud de Evo Morales, que con la mentalidad de un dirigente cocalero repite mal lo que le indican sus asesores, con tonos y aumentos nada diplomáticos.
El régimen de Morales quiere llevar a la provocación a Chile, es su única manera de reactivar la confianza y el voto popular. Me pregunto si estamos preparados con la fuerza de defensa, o si se piensa que acullicando coca haremos frente a Chile.
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El MAS debe ser más responsable con sus apreciaciones y declaraciones, o estaremos ingresando al borde de un enfrentamiento bélico.
Espero que la tensión diplomática baje entre ambos países. Caso contrario, Dios salve a Bolivia. No sea que el jugar a la guerra nos traiga más pérdida territorial y más dolor.