EXTRAOFICIALMENTE SE SABE QUE EL DÓLAR FUE VENDIDO A MÁS DEL DOBLE DE LA TASA OFICIAL.
Un bien público -200 millones de dólares provenientes de la renta petrolera- fue subastado el miércoles por el Gobierno venezolano entre agentes privados sin informar el precio ganador en la puja.
La medida, poco saludable para la transparencia en la gestión pública, fue adoptada por el Ejecutivo nacional para evitar un costo político que pudiera afectar la marcha de la campaña para las elecciones presidenciales del próximo 14 de abril, en las que se da por descontado un triunfo del candidato oficial y actual presidente encargado, Nicolás Maduro.
Se trató de la primera actuación del nuevo Sistema Complementario de Administración de Divisas (Sicad), creado por el Gobierno venezolano tras el anuncio, el pasado 8 de febrero, de una devaluación del 32 por ciento de la moneda local, el bolívar, cuya tasa de cambio pasó de 4,30 a 6,30 bolívares por dólar. El Sicad consiste en un complejo sistema de subasta de divisas que se rige por el llamado método Vickrey. Al sistema sólo pueden acceder empresas que demanden divisas para la importación y cumplan determinadas condiciones y requisitos administrativos. Del promedio de los máximos y mínimos ofrecidos durante la puja, resulta un precio marcador del volumen total de divisas a la venta.
A la salida del primer proceso de subasta, regido por el también en estreno Órgano Superior para la Optimización del Sistema Cambiario, el ministerio de Planificación, responsable del área, se limitó a informar que se habían adjudicado diversos montos de divisas a 383 empresas participantes, menos de 1 por ciento del universo total de empresas importadoras inscritas en el registro correspondiente.
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Pero no dio a conocer el precio resultante de las transacciones. Según trascendió a través de oficinas de asesoría económica, el promedio de las transacciones rondó los 14 bolívares, un precio que más que duplica la tasa de cambio oficial establecida por el Gobierno al devaluar en febrero pasado. En otros términos, equivaldría a una segunda devaluación para la administración interina de Nicolás Maduro.
Hugo Chávez evitó la devaluación como la peste; ahora su proyectado sucesor, Maduro, ha consentido dos -quizás inevitables, según especialistas- para sincerar el valor del bolívar, pero tratando de que el ciudadano común no se percate de las consecuencias que tendrán -en términos de desabastecimiento y carestía- en su nivel de vida. En caso contrario, podría perder respaldo en las cruciales elecciones del 14 de abril.
Por elpais.com – Agencia (Los Tiempos)