¿Por qué el socialismo no funciona? Venezuela fue el peor ejemplo. La Argentina viene enseñándonos una experiencia negativa con el retorno al poder de Cristina detrás de Alberto Fernández. En el Perú, vemos de manera vergonzosa la presidencia de Castillo, quien no sabe qué rumbo tomar, poniendo en riesgo a todo un país y su estabilidad económica. No hablemos de Chile, que eligió a un imberbe político, que tiene marcada la destrucción de este país, intentando imponer una nueva Constitución que llevaría a esta nación al caos financiero y por ende al enfrentamiento social. Brasil se debate entre el retorno del delincuente Lula y la permanencia de Bolsonaro, quien como nunca ha logrado poner a este país en las grandes ligas de la economía mundial como país productor de carne y de alimentos.
Y así podemos seguir nombrando, a Petros en Colombia como una incógnita del futuro gobierno y por último, a Bolivia y su presidente Arce, quien está logrando posicionar a nuestro país como el de menor inflación en el contexto sudamericano, pero como el único Narco Estado reconocido en el contexto internacional con una clara muestra de que el dinero del narcotráfico ayuda de manera directa y significativa, a controlar los precios y los índices inflacionarios, generando por increíble que parezca, una moneda creíble para el ahorro para los vecinos argentinos.
En teoría, y para que las cosas queden claras, el funcionamiento del socialismo depende siempre de una planificación central gubernamental, de proteger la ilegalidad a través de una justicia sumisa al narcotráfico, el lavado de dinero y al poder político del gobierno de turno, para que, de esta manera, unas pocas personas elegidas por el gobierno sean las encargadas de asignar todos los recursos de la economía para satisfacer todas las demandas de la sociedad. Centralismo puro y protección a la economía de las drogas con una lucha permanente contra aquellos que promueven autonomías, federalismos y todas aquellas ideas que buscan mermar la utilización de los recursos públicos de parte del presidente y del gobierno. Es por ello, y a pesar de su noble objetivo y atractivo simpático e igualitario, el socialismo no puede funcionar, es un error intelectual.
El querer asignar todos los recursos de la economía, tales como mano de obra, inversiones, producción de alimentos, etc., con el fin de satisfacer todas las demandas de la sociedad, siempre tiende al fracaso, ya que esto es muy complejo en las economías modernas que se están ejecutando a nivel mundial. En otras palabras, es imposible que incluso las mejores mentes con las mejores computadoras puedan predecir racionalmente todas las necesidades de qué producir, dónde invertir, etc. Por el simple hecho que todas las economías del mundo tienen que estar vinculadas a una cadena de suministro global que, en última instancia, tienen que saber lo que hacen y piensan casi 8 mil millones de personas en el planeta.
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Los socialistas o los populistas, a cargo de los distintos gobiernos, ya quisieran tener acceso a todo el conocimiento disponible en la sociedad y a la cabeza de cada persona, es decir, quisieran ser omniscientes y competirle a Dios quien es el único ser capaz de hacer este tipo de planificación. Pero los líderes socialistas, eso sí, temerosos de perder su poder, lo tendrían difícil para permitirle llegar al poder, es por ellos que son ateos o agnósticos y utilizan a Dios solo para campañas o para levantar su imagen.
Me atrevería a decir que Morales, es un claro ejemplo, que no cedería el poder para que el Todopoderoso asuma el poder. Crearía una retórica del conflicto para justificar su permanencia, como lo ha hecho al no reconocer la victoria del NO en el caso del referéndum que no le permitía la reelección.
Ahora bien, no nos olvidemos de las limitaciones que tienen los masistas respecto al conocimiento de la teoría socialista, así como de sus intenciones futuras, que en la mayoría de ellos son mal intencionadas, llamémoslo el principio de la limitación del conocimiento. Ellos lastimosamente creen arrogantemente poder entender el funcionamiento de los mercados. Para nada se les ocurre que el funcionamiento del mercado depende de que las personas ejerzan su voluntad de intercambiar artículos y servicios entre sí, como también saber, lo que cada ciudadano pretende hacer, le gustaría consumir, comprar, etc., son características subjetivas y difíciles de generalizar o predecir. Este es el principio de la subjetividad de la acción humana.
En líneas generales, la arrogante creencia del socialista en creer demasiado en su capacidad cognitiva y en la posibilidad de comprender perfectamente el funcionamiento de todas las cosas, llevó a la creación de utopías como el socialismo. Y es por esta razón que la historia nos muestra que todos los casos históricos de planificación central socialista han fracasado.
También nos muestra el intento de controlar este movimiento evolutivo natural utilizando el uso de la tiranía de unos pocos contra todos, tal como lo quisieron implantar durante 14 años de un gobierno totalitario y que hoy en día la población, en general, rechaza cualquier intento de volver al pasado y tener que soportar a un tirano ignorante manipulador de la pobreza y de los indígenas. Hasta los propios masistas renovadores se han dado cuenta de esta experiencia y su lucha por cambiar a la vieja y corrupta dirigencia del MAS va creciendo en apoyo.
Por eso, tal vez, la sociedad liberal nunca se implementó por completo, y el socialismo, sí. El segundo acepta la tiranía y la violencia como justificación para golpear sus medios, mientras que el liberalismo no lo hace. Por lo tanto, la limitación del conocimiento y la subjetividad de la mente ciudadana hacen que el “Modelo Económico Social Comunitario” del gobierno de Arce Catacora sea un fracaso, ya que es imposible tener una planificación central eficiente de los medios de producción.
A estos dos efectos se suma el tiempo, que, según los grandes economistas, significa que, en el mundo, los mercados son procesos en constante cambio, no estáticos. El efecto del tiempo hace que, aunque en un momento dado fuera posible conocer todas las necesidades de consumo de una población, para cuando se hubieran asignado todos los medios de producción y producido todos los artículos, las necesidades ya se habrían cambiado y la asignación de recursos ya sería ineficiente. Esto viene sucediendo con el litio, que con el pasar del tiempo nuevas tecnologías aparecerán y como siempre BOLIVIA habrá perdido su oportunidad.
Por lo tanto, debido a la limitación del conocimiento, la subjetividad de la acción humana y la acción del tiempo modificando constantemente todo el mercado, es imposible tener una planificación central de una economía. El centralismo es una aberración y los bolivianos lo sabemos.
Por ahora, el tener un Modelo Narco Económico Social, le está dando resultado al gobierno, existe mucho dinero escondido y de a poco se va lavando. Existen muchos millonarios que no utilizan la banca para guardar su dinero, sino en: sus ferreterías, galpones, estancias, empresas constructoras, urbanizaciones en desarrollo que los ayuda a introducir dinero fresco a la sociedad para su circulación; Existen muchos políticos que utilizan su poder para resguardarse de la justicia y de esa manera crear nuevas empresas a nombre de terceros y generan el comercio inmobiliario, ya que creen que de esa manera su dinero producto de coimas, ganancias ilícitas estará seguro; Y, existen muchos narcotraficantes que le dan vida a las noches cruceñas y cochabambinas, bares y restaurantes les agradecen, como también les dan mucho respiro a las empresas que venden automóviles, camiones, tractores y las famosas “Terix”
O sea, toda Bolivia vive de una manera u otra del dinero mal habido, quieran o no moros o cristianos, empresarios o agricultores, gobernantes y gobernados, empleados o patrones… Es una lástima, pero de esa manera es que somos el país de las maravillas, sin inflación y viviendo como reyes corruptos.
Alberto De Oliva Maya
