Un nuevo dolor de cabeza para el Partido Comunista Chino


La tasa de natalidad china sigue descendiendo y el régimen no ha logrado convencer a las familias de que tener más hijos merece la pena

 

The Economist



FOTO DE ARCHIVO. El jefe del régimen chino, Xi Jinping, saluda después de su discurso mientras los nuevos miembros del Comité Permanente del Politburó se reúnen con los medios de comunicación tras el 20º Congreso Nacional del Partido Comunista de China, en el Gran Salón del Pueblo, Beijing, China, el pasado 23 de octubre de 2022 (Reuters)
FOTO DE ARCHIVO. El jefe del régimen chino, Xi Jinping, saluda después de su discurso mientras los nuevos miembros del Comité Permanente del Politburó se reúnen con los medios de comunicación tras el 20º Congreso Nacional del Partido Comunista de China, en el Gran Salón del Pueblo, Beijing, China, el pasado 23 de octubre de 2022 (Reuters)

 

 

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Fuente: infobae.com

A pesar de los recientes esfuerzos de su gobierno, la tasa de natalidad de China está descendiendo. Según los datos publicados el 18 de enero por la Oficina Nacional de Estadística, en 2021 hubo 10,6 millones de nacimientos, 1,4 millones menos que el año anterior. Durante cinco años consecutivos el crecimiento de la población se ha ralentizado, y el año pasado el número de muertes, 10,1 millones, se acercó al de nacimientos, lo que sugiere que la población podría empezar a reducirse pronto.

Esto supone un dolor de cabeza para el Partido Comunista Chino. Sus dirigentes temen que el envejecimiento de la población y la reducción de la mano de obra mermen el crecimiento económico del país. Tras décadas de una política de hijo único diseñada para limitar el crecimiento de la población, el gobierno ha intentado cambiar de marcha. En 2016 se permitió a las parejas tener un segundo hijo por primera vez en más de 35 años, y el año pasado el límite se elevó a tres. El Gobierno dice ahora a sus ciudadanos, especialmente a las mujeres, que es su deber patriótico tener más hijos. También hay muchos incentivos para fomentar una procreación más enérgica, como más guarderías financiadas por el Estado y una mayor protección de las mujeres contra la discriminación en el lugar de trabajo. Los empresarios suelen preguntar ilegalmente a las mujeres sobre sus planes de maternidad en las entrevistas de trabajo; algunos incluso obligan a las contratadas a firmar contratos comprometiéndose a no tener hijos durante varios años.

Hasta ahora, los incentivos y las exhortaciones no han conseguido revertir la tendencia. Como ocurre en otros países del este asiático, la gente opta por tener menos hijos. Debido a la política del hijo único, China, que tiene una preferencia cultural por los varones, tiene una de las proporciones de sexos más sesgadas del mundo: incluso en 2020 nacieron 112 niños por cada 100 niñas. Esto significa que hay menos mujeres en edad fértil para dar a luz a los niños que el gobierno tanto desea. El año pasado había 5 millones menos de mujeres de entre 15 y 49 años que en 2020. Y, en general, la población está envejeciendo. En 2010, el 9% de la población tenía 65 años o más. En 2020, la proporción había aumentado al 13,5%. En el mismo periodo de tiempo, la proporción de personas de entre 15 y 59 años disminuyó casi siete puntos porcentuales. En la próxima década, es probable que el número de mujeres capaces de tener hijos disminuya aún más, y que aumente el número de ancianos que necesitan cuidados, cuya carga recae desproporcionadamente en las mujeres.

Las autoridades chinas afirman que es demasiado pronto para analizar el efecto del límite de tres hijos, que sólo lleva siete meses en vigor. Pero, dado el escaso número de familias que aceptaron la oferta del gobierno de tener dos hijos, es poco probable que tres se convierta en una opción más atractiva.