“Me obligan a dar likes y a marchar contra opositores”, el día a día de un servidor público

Página Siete recogió el testimonio de dos funcionarios que dan detalles de lo que les obligan a hacer para apoyar a las autoridades.

Fuente: paginasiete.bo

Estaba sentado en mi escritorio cuando me llegó un papel bond con unas letras grandes que decía: “Por favor, debe compartir y reaccionar a las publicaciones de las redes sociales como Facebook, Twitter e Instagram de los siguientes: Página del Presidente Luis Arce, del Vicepresidente David Choquehuanca, Ministros y Viceministros”. La hoja no tenía ningún sello ni firma, pues no podían arriesgarse a escándalos.



La circular fue entregada a mis compañeros de trabajo, con total discreción, sin importar si eran ingenieros, licenciados, informáticos, choferes, etc., la instructiva iba para todos bajo la advertencia de sanciones a quienes la incumplan y, a pesar de que no tenía rúbrica ni remitente, tenía carácter de “instructivo oficial que viene desde la Presidencia”, o al menos eso era lo que decían.

Captura de pantalla de los chats de uno de los grupos de WhatsApp. Página Siete

La primera vez lo hicimos todos, ya que estábamos advertidos por aquella persona a quienes no muchos le tienen aprecio por ser portavoz de este tipo de instrucciones. Pero, con el pasar de los días y por nuestras verdaderas obligaciones laborales, como hacer informes técnicos, estudios, etc., olvidamos seguir esa orden, entonces las cosas se complicaron.

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Se acercó la “mano derecha de los jefes”, un funcionario que tenía una lista donde están nuestros nombres completos, la repartición a la que pertenecemos, el celular y otros datos personales. Es difícil evadir aquello, ya que esta persona no se va hasta que observa que efectivamente seguimos la página de las autoridades anteriormente nombradas.

Hace unos días, entró a nuestra oficina para decirnos que “nuestro Viceministro” estaba a punto de hablar en un discurso público y que debíamos estar atentos para reaccionar con un like y comentar. Y así lo hicimos. En esa corta intervención pusimos “la grandiosa y excelente autoridad que es, felicitaciones por sus logros y las múltiples obras que realiza en favor de los que más lo necesitan’. Mientras mayor sea la adulación, menos reclamos tendremos.

$!Otra captura de una conversación.
Otra captura de una conversación. Página Siete

Nuestros nombres y apellidos deben verse en los comentarios, así como las reacciones, así que difícilmente podemos usar otra identidad. Algunos de mis compañeros no ponen reparos en hacerlo porque están fielmente comprometidos con la causa, pero otros decidieron crearse un Facebook paralelo al original, ya que no están de acuerdo con todas las instrucciones que son extras a lo que refiere nuestros Términos de Referencia (TDR) de profesional. Pero, llevarles la contraria no es una muy buena opción, ya que mi trabajo está en juego y tengo una familia.

Así, sin querer nos convertimos en los famosos guerreros digitales o también llamados bots. Si nos toca opinar o criticar a alguien que ataca a nuestras autoridades superiores, debemos hacerlo. No solo nos obligan a dar likes, sino también a marchar contra opositores.

A marchar sin saber por qué

Aquel día en el que llegó aprehendido el gobernador de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, a La Paz, yo era el siguiente en la lista, así que junto a cuatro compañeros nos enviaron a marchar y exigir que lo encarcelen. La siguiente marcha deben asistir otros cinco funcionarios de cada Ministerio o Viceministerio, ya que no deben repetirse los mismos y tampoco podemos revelar que somos funcionarios.

Cuando estábamos en exteriores de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc), en la calle Sucre, cerca de la plaza Murillo, debíamos hacer bulla y pedir “cárcel para Camacho”.

Recuerdo claramente cuando una mujer de la tercera edad, de cabello corto, pintado de rojo, casi naranja, pasó por un costado de la calle, del brazo de otra, y dijo: “¿¡Qué ministerio estará vacío ahorita!?”, a lo que yo agaché la cabeza y otras personas reaccionaron gritándole e insultándole.

$!Un grupo de funcionarios compartió una foto de su presencia en una protesta como prueba de su participación.
Un grupo de funcionarios compartió una foto de su presencia en una protesta como prueba de su participación. Página Siete

No me sentía cómodo estando ahí, pero debía hacerlo caso contrario, me descontarían el sueldo de ese día, y para comprobar que acudí, las fotos no podían faltar. Así que no dudo que mi fotografía sea utilizada en algún momento para tacharme como “masista”, “arcista” u otro calificativo.

Pero esta no fue la primera vez. El año pasado, mientras realizaba mis labores en la oficina, una funcionaria se acercó y nos convocó a mí y a tres compañeros más. Nos dijo que acudiéramos a determinado lugar sin dar mayor explicación. Como estaba en horarios de oficina, asumí que se trataba de algún encargo especial.

A pesar de que le pregunté varias veces, no respondió hasta que estuvimos en el vehículo oficial del ministerio, allí recién nos enteramos de nuestro destino.

Uno de mis compañeros abrió el mensaje de WhatsApp que contenía una imagen que decía “Cárcel para Añez”, nos dirigíamos al Tribunal Departamental de Justicia, ya que se había instalado una de sus tantas audiencias.

“Uno de mis compañeros abrió el mensaje de WhatsApp que contenía una imagen que decía “Cárcel para Añez”, nos dirigíamos al Tribunal Departamental de Justicia”
Funcionario del Estado

Cuando llegamos ya estaban otros funcionarios que conocía, también sacándose selfies para los respectivos controles. Algunos, al parecer, tampoco estaban de acuerdo con ello, por lo que estaban con barbijos y gorros, los más cubiertos que pudiesen. Era una época en la que el Covid-19 todavía seguía muy latente; sin embargo, nos obligaron a sacarnos fotos sin barbijo, en medio de la multitud que gritaba y saltaba diciendo: “¡El que no salta es pitita, el que no salta es pitita”.

Tras concluir la marcha, podíamos volver a nuestras oficinas o marcar nuestra salida en el edificio de la Casa del Pueblo, ya que estábamos autorizados para hacerlo.

Pero, en el mundo de la función pública, esto no es novedad. Un excompañero de colegio, quien estudió medicina y trabaja en un hospital público, fue convocado (por no decir obligado) desde un alejado poblado de Potosí para asistir a la “masiva marcha en apoyo a la gestión de Luis Arce y David Choquehuanca”, que inició en El Alto y concluyó en la plaza San Francisco, el 25 de agosto de 2022.

“Si te mandan, hay que ir nomás, porque está en juego el ítem, así como te lo dan, así que te lo quitan”, me comentó mi amigo en ese entonces. “Igual no te mandan siempre, la próxima les tocará a otros”, dijo. Eso me permitió entender que en todas las instituciones y empresas públicas operan de la misma manera.