La UMSA de La Paz tiene al menos 2.500 docentes, el 40% tiene más de 60 años


El dato cobra relevancia en un escenario de discusión respecto al proyecto de ley que modifica los límites solidarios de la pensión de vejez en Bolivia. Los docentes de la universidad pública están en total desacuerdo con la jubilación forzosa. 

Frontis de la Universidad Mayor de San Andrés. Foto: La Razón



 

La Paz, 1 de abril de 2024 (ANF).- La Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) de La Paz cuenta con aproximadamente 2.500 docentes, de esta cantidad, al menos 1.000 (40%) tiene 60 o más años, informó la Federación Sindical de Docentes de la UMSA (Fedsidumda).

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“De ese 40% que mencionamos, un 35% (350 personas) tienen más de 65 años, es un alto porcentaje”, señaló a la ANF Luis Ramiro Arce, secretario ejecutivo de Fedsidumsa.

 

El dato cobra relevancia en un escenario de discusión respecto al proyecto de ley que modifica los límites solidarios de la pensión de vejez en el país.

En enero de este año, la Comisión de Planificación, Política Económica y Finanzas de la Cámara de Diputados aprobó en grande y detalle el proyecto de Ley N° 035/23-24 que modifica los Límites Solidarios de la Pensión Solidaria de Vejez y el financiamiento para el Fondo Solidario, establecidos en la Ley N° 065 de Pensiones y sus modificaciones.

En esa oportunidad, el viceministro de Pensiones y Servicios Financieros, Franz Apaza, explicó que el objetivo del mismo es mejorar el monto de la Pensión Solidaria de Vejez relativamente bajos de los asegurados que realizaron sus aportes a lo largo de su vida laboral. Es así que los que tengan una pensión de 650 bolivianos  -con 10 años de aporte- recibirán 720 bolivianos y los que alcanzaron a una pensión de 4.200 bolivianos –con 35 años de aporte- tendrán un aumento de 1.000 más; es decir, recibirán 5.200.

Este proyecto también obliga a los bolivianos a jubilarse a los 65 años de forma forzosa; a excepción de autoridades políticas. Pese a eso, la persona que tiene 65 años podrá seguir trabajando si cuenta con una certificación y exámenes médicos que aprueben su eficiencia.

Los docentes de la universidad pública están en total desacuerdo con la jubilación forzosa. Su fundamento es que ellos al retirarse solo percibirán una pequeña parte de sus ingresos actuales, los cuales alcanza hasta los 20.000 bolivianos y hasta un poco más. Ellos exigen jubilarse a esa edad, pero con el 100% del total que perciben, como actualmente lo hace personal de las Fuerzas Armadas.

“Los docentes vamos a seguir en movilizaciones, marchas y huelgas para que no se haga la modificación a la Ley de Pensiones y que el Estado no obligue a uno a jubilarse a los 65 años, debe ser voluntario”, protestó.

El dirigente consideró además que los docentes de la UMSA deben ser diferenciados pues tienen autonomía. “Nosotros no podemos entrar a la misma bolsa de todos. No hay jubilación forzosa, es una pelea porque no nos están tratando como docentes universitarios. Ellos hablan en general. También indican que los que deseen seguir trabajando deben pasar por una revisión médica, eso se presta a un sinfín de susceptibilidades”.

Actualmente, el proyecto de ley se encuentra en la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP) y no avanza en su tratamiento.

El dirigente no negó que existen docentes que lamentablemente se duermen o evidentemente deben dejar la docencia, pero consideró que no son todos. “Hay docentes y trabajadores en general que ya están con problemas de salud que les evita un poco cumplir adecuadamente sus labores de docente”.

En todo caso, si la jubilación fuera forzosa, ellos percibirían una pensión de aproximadamente 3.000 bolivianos, aseguró Arce. Este sector no es el único que protesta contra la jubilación a los 65 años como prevé el proyecto normativo. Otro sector es el de los maestros y médicos del país.

Para Javier Molina, gerente nacional de prestaciones de la Gestora, la renta de vejez necesita una combinación entre cantidad de aportes y el monto aportado. Cada pensión es diferente, se evalúa no en base al último salario que tuvo la persona, sino a los años, el dinero aportado y a su entorno familiar si declara derechohabientes, principalmente.

Molina se mostró escéptico cuando señaló que los docentes de la UMSA han recibido en su vida un salario de 20.000 bolivianos. Si fuera el caso y si hubiera aportado por 35 años un porcentaje de su total ganado, ya no pertenecerían ni accederían a una renta solidaria de vejez, sino a una renta de vejez.

“Digamos que una persona aporta con bastante dinero los dos últimos años de su vida laboral, eso no implica que su pensión será alta. Es el dinero en el tiempo, este es un sistema, por eso se llama Seguridad Social de Largo Plazo. Es cultura de ahorro, cultura previsional”, dijo Molina a este medio.

“Mis colegas se reinventan para seguir manteniéndose activos, muchos ayudan a su entorno familiar también”, mencionó otro docente de la UMSA.

 

ANF buscó insistentemente a  Henry Sirpa, dirigente del Sindicato de trabajadores de la UMSA (Stumsa) para obtener datos y una entrevista sobre el personal administrativo que cumple funciones y está en edad de jubilarse, pero no contestó las llamadas y tampoco se lo encontró en su oficina.