La ‘escoria’ duerme a la intemperie en Palmasola; penales de Bolivia: realidad que aterra y conmueve


Denuncia. En la cárcel, los sintecho y las extorsiones abundan. El drama de la indigencia se mezcla con el negociado de los poderosos.

Maltrato en la cárcel. Tapados y envueltos en colchas viejas, los llamados sintecho duermen en el suelo, sin derecho a hablar y bajo la lluvia. Las violaciones y las extorsiones son una rutina en la cárcel cruceña, donde mandan ‘los treintones’: asesinos y violadores. El Gobierno reconoce los problemas, pero nadie investiga.

La pobreza es extrema en la cárcel de Palmasola. Hay reos jóvenes que se ganan un espacio siendo empleados de otros. Testimonios de internos y exreclusos hablan de las extorsiones, torturas y violaciones. La existencia de niños es otro drama. La basura cundió y una denuncia movilizó a la Alcaldía. El ministro Carlos Romero admite que hay todo, menos soluciones estructurales. Los visitantes también sufren. La construcción de una nueva cárcel sigue en papeleos.



Análisis

Faltan control, atención médica y medicamentos

=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas

María Inés Galvis

En la cárcel, los sintecho y las extorsiones abundan

UNA REALIDAD QUE ATERRA Y CONMUEVE. EL DEBER recorrió Palmasola y evidenció el drama de unos y el negociado de otros. Cobran por todo y los que no tienen nada duermen a la intemperie. La violación es parte de las extorsiones

image

Por no tener ni un peso, los sintecho de la cárcel duermen envueltos en el piso o en la tierra. Foto: Rodrigo Urzagasti.

EL DEBER , Santa Cruz, Bolivia

Parecen muertos en vida. Envueltos en sábanas y colchas hasta la cabeza, apenas dejan ver uno que otro pie descalzo y denotan, en su mayoría, que son jóvenes. Ellos son conocidos como los sintecho, duermen a la intemperie, sobre la tierra que con la lluvia se transforma en barro mezclado con aguas servidas. Ni la llovizna, como la que caía cuando pasamos junto a ellos, los despierta. Son la ‘escoria’ de la Palmasola, una sociedad con sus propias reglas, donde estos hombres no tienen derecho ni a hablar.

Los propios internos cuentan que los sintecho, tirados junto al muro trasero del PC-4, sobreviven de la droga y del alcohol que les regalan el grupo de reos que reina en el penal y que solo los usan para movilizarlos en caso de protestas o revueltas.

Otros, con un poco más de suerte, se ganan el techo desde la medianoche hasta las 6:00 del día siguiente pagando Bs 5 para dormir en un pabellón común.

Ese es el caso de un interno que ya cumplió ocho de sus 21 años de sentencia. El hombre se sienta sobre un bulto que carga de un lado a otro, porque no tiene para alquilar un cuarto, que comúnmente cuesta Bs 350 al mes. Sobrevive con lo poco que gana de la venta de las alcancías y gorras que hace. Muestra su brazo lleno de cicatrices de los cortes que se hacía cuando era drogadicto. Hoy, aunque no tiene abogado, está esperanzado en salir libre en dos años más. Solo tiene una hija de 10 años que lo iba a visitar el viernes, para asistir a un cumpleaños de niños que estaba organizando la esposa de otro reo. Pese a todo, allí pareciera que la vida transcurre como afuera.

Librado a su suerte

imageUn salvador contenido . El exfutbolista Salvador Cabañas vive con sus padres en Paraguay. Perdió sus bienes y a su mujer. Tiene varios juicios pendientes.

Según dice, la embajada de su país le envía un monto de dinero cada cuatro meses, pero solo le alcanza para pagar sus gastos básicos de un mes. Durante su primer año de encierro tuvo que aprender a tejer hamacas para sobrevivir y, aunque es un buen ingreso, no tiene plata para comprar los hilos. Habla de Dios y asegura tener fe en que alguien lo ayudará para seguir trabajando, al menos así tendrá su mente ocupada en algo positivo.

La violencia física y sicológica es cosa de todos los días. Un exreo, V.B., que estuvo preso durante una década, cuenta que el derecho de piso y el seguro de vida lo cobran al ingresar, dependiendo de la cara de quien llega. “Si es un asaltante que se ha robado de $us 200.000 a un millón le sacan la mugre (se dice que hasta $us 10.000), al igual que al narcotraficante que pasa de los cinco kilos. A los narcos menores les cobran 500 dólares y a los asesinos o acusados de homicidio les sacan entre 200 y 300 dólares. Adentro, les sacan otros Bs 800 y otro grupo los amenaza diciéndoles que los llamaron para que lo maten si no les dan Bs 5.000 o más. Si no pagas te sacan la mugre, te torturan y hasta te violan”, relata y asegura que es un círculo vicioso de uniformados y dirigentes de reos. El último caso fue el de un reo de 20 años que por no pagar el seguro de vida fue violado con un desodorante. Se niega a declarar por temor a que lo maten al volver; el jueves fue dado de alta en el hospital.

De estos cobros no hay factura, pero se habla de que se mueven hasta $us 30.000 al día. “Cuando estaba en el PC-4 llegó un grupo de unos 15 colombianos. A cada uno le sacaron de a $us 2.000 ¿se imagina cuánta plata?”, se preguntó el exrecluso indignado. En el penal incluso dicen que les meten la cabeza en un turril con agua hasta que ‘suelten los quintos’.

¿Disciplina?

En una de las calles del centro del PC-4 está el bote, la única celda con reja. Un joven se levanta en medio de la penumbra, se aferra a uno de los barrotes y, mientras pide un poco de comida, se queja que desde hace un año lo tienen ahí. En el piso hay más de 30 hombres apeñuscados y tirados. Se dice que son los ‘revoltosos’ o adictos que generan problemas. Algunos llevan años en ese cuarto frío, donde hasta hace poco llovía más dentro que fuera.

En la cárcel mandan los treintones y no les dicen así por sus años de vida, sino por sus años de sentencia. Según el exreo, Palmasola es la primera nación autónoma de Bolivia donde mandan los asesinos y los violadores a punta de extorsiones y violencia. Para él, ninguna autoridad pone orden en el penal porque se mueve mucha plata, sin contar los botines de atracos y robos dirigidos desde adentro.

Para otras personas, la situación es más tranquila desde hace unos seis años, cuando mandaba ‘la pesada’, otro grupo de reos aún más violentos

JÓVENES Y GAIS ESTÁN MEZCLADOS CON TODOS

Un muchacho de 17 años, con una sonrisa amable, cuenta que hace un año lo detuvieron por un supuesto robo del que dice ser inocente. Al principio lo visitaba su mamá, pero ahora está enferma. Lo metieron al PC-3, donde se ambientan los nuevos, le cobraron y como no tenía plata tuvo que levantarse todos los días a las cuatro de la madrugada a limpiar baños durante varios meses. Hace poco lo pasaron al PC-4 donde se gana el derecho a un pedazo de techo y comida  limpiando, cocinando y sirviendo a otros reos. Como él hay muchos, a quienes llaman los ‘becados’.

Así conviven con acusados de asesinato, atracos y otros delitos graves. También se los ve alzando pesas, jugando ajedrez o entrenando gallos de pelea.

Es mediodía y por otra calle aparece un grupo de homosexuales de ropa apretada y coqueteando a otros internos. No faltan los piropos de algunos reos por el más ‘cachorro’ de todos, como le gritan al que no llega ni a los 20 años. Ellos también son presas de abusos.

EN DETALLE

1  El cobro del derecho de piso y el seguro de vida es vox populi, aunque nadie se atreve a denunciarlo por temor a represalias. Si lo hace, hasta su vida está en peligro.

2  El trabajo de las iglesias católica y evangélica es pilar fundamental en la ayuda espiritual a los reos, en su educación y su capacitación laboral.

3  Hay reos que dicen salir del penal cuando ellos quieren. En fotos de celulares se los ve en restaurantes o el estadio.

Cifra    

5.000

RECLUSOS

Es el número aproximado de los que existen en Palmasola. Más del 75% no tiene sentencia

Los abusos son diarios, pero no se investiga

María Inés Galvis – Pdta. De la Asamblea De DDHH en Scz

Los abusos sexuales en Palmasola se los viene cometiendo desde hace mucho tiempo, pero no se denuncia, excepto cuando la víctima está muy mal de salud. Y ni siquiera lo denuncia el reo, sino el médico.

En general, no existe control de seguridad que garantice al recluso que cumplirá una pena privado de libertad, pero no privado de su vida. No puede ser que les cobren el derecho de piso y el seguro de vida, que son fomentados por internos y por policías. El problema es que todo esto se da a diario, pero no se investiga. Las autoridades no están haciendo ese trabajo.

El año pasado otro joven de 20 años fue violado sexualmente con un palo; le fregaron sus intestinos, todavía tiene casi 20 centímetros de estos afuera, anda con una bolsa y nadie lo soporta por el mal olor. Estuvo en el PC-4 y ahora está en el PC-5, donde hay tuberculosos y enfermos con sida. Ya fue operado cuatro veces, pero necesita de una quinta operación muy riesgosa.

Otro problema es la falta de medicamentos. Desde el incendio en el PC-7 de Palmasola, en agosto de 2013, varios quemados no reciben fisioterapia. La Asamblea de Derechos Humanos velará para que estas personas sean atendidas como se necesita. Ellas entraron al penal sanas y no puede ser que ahora no reciban la atención debida.

Solo hay 12 abogados de Defensa Pública para un penal tan grande. La retardación de justicia es bárbara, varios jueces ni siquiera van al penal, pese a que es su obligación. Muchos reclusos no pueden ir a sus audiencias porque no tienen plata, dicen que les cobran hasta Bs 500 para salir

Las mujeres y los niños sufren dentro y fuera de Palmasola

UN PROBLEMA SIN SOLUCIÓN. Hay casos de abusos sexuales que no son denunciados. Para visitar, mujeres y niños se someten a un viacrucis.

imageEL DEBER, Santa Cruz

Ni los niños se salvan de la larga y dura espera para visitar el penal.

En Palmasola hay niños por todos lados, bebés de brazos y pequeños que acompañan a sus padres en los cuartos precarios. También hay mujeres que se quedan con sus esposos a dormir en cuartos hacinados y que salen cuando tienen que hacer algún trámite o trabajo. Un exreo, que hoy vive fuera de Santa Cruz, cuenta que en el penal hay casos de violación de mujeres y niños, y que este abuso es uno de los que más se esconde. “Los pederastas que entran a la cárcel son reincidentes adentro. Otros reos le dan una ‘pateadura de muerte’, pero luego vuelven a abusar de niños. En la cárcel están como pescados en el agua y disfrutan del sistema de extorsión”, relata con crudeza.

La presidenta de la Asamblea de Derechos Humanos en Santa Cruz, Marinés Galvis, también denuncia que su institución conoce el caso de una mujer que fue a visitar a un familiar, pero que acabó siendo abusada sexualmente.

Un viacrucis diario

Son las 8:15 y la cola para entrar como visita al penal ya es más de media cuadra, supuestamente a las 9:00 es el horario de ingreso pero como ese día un reo no aparecía a la hora de la lista, nadie podía entrar. La puerta recién se abrió a las 10:30, hasta entonces más de una veintena de mamás con niños lidiaban con el llanto de sus bebés o los pequeños cansados que optaban por sentarse en el suelo lleno de tierra. Pese a que un letrero dice que las mujeres con hijos son prioridad, un grupo de al menos 15 mujeres ingresó ‘misteriosamente’ por el portón del garaje. En medio de reclamos, las acusaban de haber pagado por esa preferencia.

En la larga espera, las mujeres comentan que por cada audiencia de su familiar hay que pagar entre Bs 350 y 500 para llevar custodios. Los domingos, feriados y días festivos la cola es tan larga que una mujer dijo que se iba a dormir una noche antes para ganar espacio

ENTRETELONES

1  En el primer control se paga Bs 5 y cuando se está por entrar al pabellón hay que pagar otros Bs 5 en las casetas policiales.

2  En régimen abierto o PC-4 hay varios ‘agachaos’ o restaurantes donde el plato de comida cuesta Bs 10.

3  Muchos internos requieren de apoyo legal. Como no tienen dinero quedan sin un abogado que lleve sus casos.

Muchos reos cocinan para evitar el rancho

Es común ver parrillas improvisadas con fierros viejos y retorcidos en las que los internos cocinan sus alimentos y de una olla, como la de la foto, pueden comer hasta 15. Algunos tienen cocina en su cuarto. Todo para no comer el rancho porque dicen que les hace mal.

El ministro Romero reconoce que hay muchos problemas

La Gobernación cruceña dice que el Ministerio de Gobierno tiene en sus manos el diseño final de la nueva cárcel

“Tenemos que asumir que hay muchos problemas en los penales, en las últimas horas recibí una denuncia grave en el caso de El Abra. Una persona fue agredida, porque le pidieron que cancele una suma de dinero para tener seguridad en el penal”, declaró el ministro de Gobierno, Carlos Romero.

La autoridad admitió que las ‘medidas administrativas’ que se hacen desde el Gobierno no van a resolver los problemas y que son necesarias ‘medidas estructurales’ que demandan una fuerte inversión en infraestructura.

“Nos hemos reunido con una empresa china para que haga una propuesta de tecnología e infraestructura para poder acceder mediante un crédito que ha negociado el presidente Evo Morales en su visita a ese país en 2013. Además, se ha saneado un terreno de 80 hectáreas y se cuenta con estudios en curso que hace el gobierno municipal sobre el uso de suelo”, explicó Romero.

En la Gobernación

El secretario de Gobierno de la Gobernación de Santa Cruz, Vladimir Peña, declaró a este diario que Palmasola es una competencia nacional, aunque están dispuestos a colaborar. En ese sentido, la Gobernación propuso la construcción de una nueva cárcel. “El Ministerio de Gobierno se comprometió a hacer el estudio a diseño final y para ello hemos transferido 34 hectáreas de terreno. Estamos esperando que el ministerio cumpla con eso”, dijo.

Destacó el aumento del prediario y dijo que se seguirá sacando a los jóvenes de la cárcel para llevarlos a Cenvicruz, donde ya hay 25 internos.