No es desde ningún punto de vista ilógico el anuncio del Presidente de la República, de orientar el mayor esfuerzo electoral del oficialismo a conquistar el voto de las clases medias del país, tomando en cuenta que el grueso del voto rural está prácticamente asegurado a favor del Movimiento al Socialismo.
Por Redacción Central – Los Tiempos – Subeditorial Los Tiempos
Sólo así se explica que el MAS haya acudido a personalidades invitadas para confeccionar sus listas de candidatos, como es el caso de la ex Defensora del Pueblo, Ana María Romero de Campero, quien es postulada a la primera senaturía por La Paz.
=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas
Así como Ana María Romero, cuya candidatura no puede tener otro objetivo que el de cautivar a la clase media paceña, el MAS se está jugando en otros departamentos por aproximarse al electorado de las ciudades capitales, para recuperar aquella votación urbana que perdió por efecto del proceso de extremada polarización política en que derivó los cambios llevados adelante por el partido gobernante en los últimos tres años.
Y es que del voto urbano dependerá, en gran medida, la mayor o menor cantidad de senadores que pueda lograr el MAS en su propósito de lograr el control absoluto de las dos cámaras que componen la Asamblea Legislativa Plurinacional.
Si las proyecciones de las actuales encuestas se mantienen hasta diciembre, el oficialismo tendría asegurada su mayoría en la Cámara de Diputados y la verdadera batalla electoral se estaría librando en torno al control del Senado, para lo cual el MAS necesita ganar en la mayor cantidad posible de departamentos y no solamente en su principal bastión político concentrado en el occidente del país.
Por eso, en las próximas elecciones el oficialismo buscará más que la sola reelección de Evo Morales; buscará el control absoluto de los órganos Ejecutivo y Legislativo.