Las ‘viudas’ del acuerdo entre UN y MDS diluyen el Frente Amplio


Elecciones en Bolivia: El matrimonio, el acuerdo entre Unidad Nacional y Movimiento Demócrata Social, bautizado como Concertación de la Unidad Demócrata, ya tiene sus primeras viudas.

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Samuel ganó la ‘primaria’ por encuesta del FA con amplio margen. Ahora es aliado de MDS.



Pablo Ortíz, EL DEBER, Santa Cruz

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El matrimonio, el acuerdo entre Unidad Nacional y Movimiento Demócrata Social, bautizado como Concertación de la Unidad Demócrata, ya tiene sus primeras viudas. Tres de los seis fundadores del Frente Amplio decidieron romper su pacto con Unidad Nacional y otros dos aliados apoyan la candidatura de Samuel Doria Medina, pero no la alianza con el partido de Rubén Costas. Critican el unilateralismo del industrial cementero al firmar el acuerdo, pero también, en el fondo, están molestos por la repartija de futuras candidaturas que deja a actores con aspiraciones locales con escaso margen de acción y difícil vigencia política, más allá de octubre. 

Aunque el despecho no es buen consejero en el amor o en la política, hay razones para justificar la molestia de algunos actores. En la carta de ruptura que dejaron Loyola Guzmán y José Antonio Quiroga, el ala izquierda del FA, se lo explica claramente. Hasta antes de que una encuesta lo encumbrara como candidato del FA, Doria Medina era ninguneado por los negociadores de demócratas, que le pedían ser candidato ‘de algo’ antes de comenzar la negociación. Es más, como dice Quiroga, fue excluido por tres meses de las negociaciones entre los demócratas y sin miedo. Samuel, en este baile, era el convidado de piedra.

Lo que también estuvo claro desde el principio fue que cualquier alianza se daría en los términos del MDS. En el ámbito regional, que es donde juega Costas, no podía cohabitar en el mismo espacio que el senador Germán Antelo ni su bancada. Por ello, en la negociación debía asegurarse la libertad de elección de candidaturas que le permita construir una bancada nacional con sus colores. Además, como lo dijo Óscar Ortiz, no existía ningún frente de oposición, sino tres candidaturas (Doria Medina, Costas y Juan del Granado), que debían ponerse de acuerdo. Nunca se consideró al Frente Amplio como parte del futuro.

Reacomodos

Hasta el momento han dejado el Frente Amplio el Foro Alejo Calatuyud, liderado por el exministro de Gobierno Saúl Lara, que era secretario ejecutivo del FA; la agrupación sucrense PAÍS y el Foro Democrático, representado por la exguerrillera Loyola Guzmán y por el intelectual José Antonio Quiroga. Son la mitad del núcleo fundador de la coordinadora de oposición. Además, Nuevo Poder Ciudadano, encabezado por el senador Germán Antelo, cuestiona la alianza, aunque no abandona el barco. Lo mismo sucede con Erick Morón, líder del MNR, que era aliado político de FA.

Morón cree que Doria Medina trató el FA como una empresa y que negoció unilateralmente. También reclama que hasta el momento no se haya hablado del programa, sino de repartija de candidaturas y amenaza con que el MNR se presente solo a las elecciones. Sin embargo, aún apoya a Doria Medina.

Para Antelo, la política es como el cacho: lo que se ve se anota. Su fuerza local está a la espera de qué candidatura le ofrecen, pero cree que aún merece la pena quedarse en el Frente Amplio para tratar de construir una institucionalidad, un partido político de más larga data y apoyar solo a la figura de Samuel, no ser ‘padrino’ de la criatura bautizada como Concertación.

Desde el núcleo duro del cementero, un estratega político, esos personajes que hablan siempre a la oreja de los candidatos pero que nunca aparecen en la foto, lamenta la decisión de Quiroga y de Guzmán, porque los considera intelectuales que podían aportar ideología al proyecto. Sin embargo, también les reclama un poco de sentido práctico en la política, pragmatismo. Al resto les pide que también sean conscientes de su caudal electoral y de las candidaturas a las que de verdad pueden aspirar.

Jimena Costa, politóloga de Frente Amplio, lamenta que los alejamientos de Lara, de quien asegura que tenía mayores expectativas sobre candidaturas, y de Quiroga, a quien le reclama mayor flexibilidad para entender la importancia de esta alianza.

No sucede lo mismo con PAÍS a los que acusa de haberse aliado con el MAS en Chuquisaca, y elogia la actitud de Antelo, de quien asegura que ha entendido que el bien mayor es unir a la oposición para hacerle frente a Morales.

Sumas y restas

Hay otros cuestionamientos y tienen que ver con la aritmética prelectoral. Samuel, que según una encuesta privada tiene el 22% de intención de voto, aceptó demasiadas imposiciones de Costas, que en ese mismo estudio aparecía con un 9%. De momento, a 10 días de consumada la unión, los Demócratas parecen haber sacado más partido al matrimonio, mientras que UN no sabe qué hacer con sus ‘viudas’ 

Pensar primero en lo regional a veces es más rentable

Parte del desbarajuste sufrido por el Frente Amplio tiene que ver con la política nacional y con una elección, la de mayo del próximo año y no la de octubre del presente. Rubén Costas declinó la candidatura nacional, encargada por su partido en un congreso en Cochabamba, para tratar de asegurar la relección en la Gobernación de Santa Cruz, pero para ello deberá habilitarse como candidato en una consulta al Tribunal Constitucional y, según el analista Pablo Javier Deheza, su caudal electoral estará atado al desempeño de Samuel Doria Medina en las generales del 12 de octubre.

Pero no es el único que juega en lo local. Si Germán Antelo no se va del todo de Frente Amplio es porque aún tiene esperanzas de que esa fuerza política lo apoye para mayo de 2015. “Ahí diremos las cosas con las que estamos de acuerdo y con las que no”, señala. Antelo puede ser postulante a la Alcaldía o a la Gobernación cruceña, según cómo se repartan las cartas políticas luego de los comicios generales.

Lo de PAÍS, en Sucre, también tuvo que ver con localismos. Esa agrupación ciudadana tiene la Alcaldía capitalina, pero no representación propia en el Concejo. Allí, el alcalde Moisés Torres, aliado de UN y de Costas, se unió con el MAS para darle la presidencia a Germán Gutiérrez y asegurar la gobernabilidad.

Recorrido 

Un modelo que quiso emular al exitoso frente de Pepe Mujica

El Frente Amplio debió convertirse en un partido político en el cual convergieran varias alianzas. El pluralismo era su clave de éxito.

Nació en La Paz, hace 11 meses, con gente ligada a la izquierda

La noticia de que Loyola Guzmán, exguerrillera de Ñancahuazú, y José Antonio Quiroga, sobrino de Marcelo Quiroga Santa Cruz, apoyaban a Samuel Doria Medina fue la primera noticia fuerte de Frente Amplio, que se presentaba como un frente de amplio pluralismo político y que llegaría a las elecciones.

Samuel Doria Medina, para negociar

El líder de UN no tuvo llegada como negociador a Costas, que lo trató con fría cordialidad. Con Del Granado nunca hubo reunión. Pese a ello, creció en las encuestas y se presentaba como opción.

La unión fue bajo términos del partido en teoría más débil

Rubén Costas nunca llegó al 10% de intención de voto nacional, pero MDS tiene la llave para supuestamente polarizar la elección y atraer la mayor cantidad de votos opositores. Esa polarización perjudicó a Doria Medina en las dos anteriores elecciones y lo hizo bajar su votación hasta el 8%.

ANÁLISIS 

Se diluye la posibilidad de presentar un frente fuerte

Carlos Toranzo – POLITÓLOGO

La unión entre Samuel Doria Medina y Rubén Costas era  una buena noticia. La posibilidad de que la oposición pueda agregarse, generar algunas alianzas que eviten que el poder del MAS sea exagerado era una buena noticia. No lo es lo que sucede con el Frente Amplio, que es una fuerza política que no se había consolidado plenamente y ahora lo expone en debates por los medios de comunicación.

Tampoco es una buena noticia que el jefe de Unidad Nacional haya actuado de manera inconsulta para pactar con demócratas, porque ese procedimiento y exceso de poder es el mismo que se le critica al presidente Evo Morales. 

Lo que esta forma de actuar provoca es que se disuelva la posibilidad de un bloque de unidad más consistente que se enfrente en mejores condiciones al Movimiento Al Socialismo. Esto repite el viejo vicio de la política boliviana de que el jefe es el que decide, del caudillismo. Lamentablemente, nuestra historia política está escrita por caudillos. Eso no se ha superado.

Ahora, esta elección no debe ser pensada en términos de izquierdas o derechas. Que Samuel Doria Medina se ha presentado siempre como una opción de centro, como una alternativa a la polarización entre Evo y otro candidato, no quiere decir que ahora no pueda congregar los votos de la oposición. Esta elección se debe establecer más en términos de democracia frente al autoritarismo.

Un ciudadano que tiende a votar contra el MAS no lo hace necesariamente por ser de derecha, sino porque está en contra de los indicios de totalitarismos, de violaciones a la democracia y a los excesos de poder