Los líderes del mundo están buscando la no dependencia energética de Rusia y comienzan a invertir en infraestructura y capitales para aumentar los volúmenes de hidrocarburos en los países de la Unión Europea, y los que conforman la OTAN. Y hoy se encuentran ante la petición del secretario de Estados Unidos de Norte América, Marco Rubio, de aumentar hasta el 5% el PIB para una OTAN segura y estable.
El debate va a continuar en la reunión de Bruselas que realizan los ministros de Exteriores jueves y viernes de 3 y 4 de abril, en donde la subida de aranceles a las exportaciones entre 20% a los productos y bienes europeos y 10, 17 y 20% los provenientes de América Latina gradualidad arancelaria ascendente que va a afectar las economías emergentes, por supuesto la crisis de Bolivia sin dólares, sin gasolina y diésel suficiente, y sin perspectiva de encontrar una dinámica que enfrente la solución a los problemas estructurales.
Mientras esto ocurre en el plano mundial en busca de soluciones a los problemas de corte internacional, con esfuerzos estratégicos para comprometer a los Estados en cuestiones de seguridad y cada vez ser más fuertes, sólidos en la economía y desarrollo tecnológico-militar. En América Latina, los países no se han pronunciado en bloque contra la medida de Trump que afectará a los productores exportadores de soya, arroz, aceite, castaña, carne.
En otro ámbito de la economía, esta vez ligada al sistema energético de Bolivia, el economista, Gonzalo Chávez, el martes 2 de abril, calificó como un «premio consuelo» el papel que asume Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), en el transporte de gas natural argentino hacia el Brasil. Afirmó, «que la operación tiene como objetivo transportar hasta 4,5 millones de metros cúbicos de gas argentino a través de la infraestructura boliviana, según el reporte de la petrolera estatal…» (Fuente: www.unitel.bo).
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Con referencia a la visión expuesta por Gonzalo Chávez, el exministro de Hidrocarburos, Álvaro Ríos, dijo: «Esto es un paso experimental positivo. Es un esfuerzo que, aunque puede discontinuar en algunas semanas, tiene el potencial de restablecerse hacia septiembre u octubre del próximo año. Aplaudió, que esto esté ocurriendo, porque los ductos de Bolivia no pueden quedarse ociosos y sin capacidad».
Desde Pocitos -Yacuiba hasta la frontera Roboré, el ducto boliviano tiene una capacidad para transportar unos 30 millones de metros cúbicos diarios de gas, y actualmente funciona en torno a los 10 millones (Fuente: www://www.infobae.com).
Esta operación de flujo de gas argentino a los mercados de Brasil por ductos bolivianos revierte la ecuación energética de exportador en años precedentes a dos gigantes del consumo, en administrador de alquiler y no de generador de divisas por conceptos de venta.
Seguidamente, se conoce que en la Industria Petrolera existen tres sistemas de Transporte de Hidrocarburos:
Oleoducto, transporta líquidos (petróleo) a las refinerías mediante unidades de bombeo.
Poliducto, transporta líquidos, o sea hidrocarburos refinados (diésel, gasolina y GLP o gas licuado) con unidades de bombeo.
Gasoducto, transporta gas natural que usa como gas domiciliario y generando luz eléctrica con unidades compresión.
En cuanto a los oleoductos existentes en Bolivia se encuentran los siguientes:
Oleoducto Pocitos -Camiri OCY-1; OCY-2.
Oleoducto Camiri-Santa Cruz OCSZ.
Oleoducto Santa Cruz-Cochabamba OSS-1.
Oleoducto Cochabamba-Arica OSS-2.
Poliducto Villamontes-Tarija PVT.
Poliducto Camiri-Sucre PCS.
Poliducto Sucre -Potosí PSP.
Poliducto Camiri-Santa Cruz PCSZ.
Poliducto Cochabamba-La Paz PCCLP.
YPFB, con base en esta infraestructura de transporte de productos de todos los derivados de hidrocarburos (gas, gasolina, diésel y GLP), refinerías y estaciones de bombeo donde se realizan los análisis de calidad de los productos nacionales e importados, tanto de Paraguay adquiridas a empresas internacionales y de Rusia a las empresas: Latigidconst, Empacar, Intpetrol y Ruíz Petro según el ministerio de Hidrocarburos, dispone de la seguridad y garantías para transportar por estos ductos los líquidos importados, y no transportar en cisternas de empresas de transporte particulares. Constituye una sangría económica si no se hace uso de todas las unidades de transporte para que la gasolina y el diésel llegue con oportunidad y cantidades suficientes a los surtidores de Bolivia.
Las ventajas y reducción de costos son enormes hacerlos por ductos desde Arica a Cochabamba y Santa Cruz, y de Pocitos Yacuiba pasando por Camiri a Santa cruz. Por ejemplo, el ducto Chorety -Santa Cruz tiene una capacidad máxima instalada para trasladar 59.100 barriles por día, que significa 9.949.000 litros por día. El oleoducto Arica-Cochabamba, su capacidad instalada es de 18.000 barriles por día, que representa 2.800.000 litros por día.
Si los controles de calidad de los hidrocarburos importados se realizarán en Arica, por decir de los 5 buques cargueros rusos que ya están en el puerto de Arica-Chile como ha anunciado el presidente de YPFB, Armin Dorgathen, y del Paraguay en la Estación de bombeo de Pocitos o Villamontes, desaparecería el calvario de las colas de las cisternas en Palmasola. Además, se despejará si las cisternas que por centenares cargan la gasolina y diésel en un 100% o lo hacen menos el 12% para completar con etanol de ingenio azucarero. Esa combinación del 12% es más que probable no sea verificada en la calidad deseada.
De continuar con un sistema de transporte por carretera y con empresas que no se sabe si lograron los contratos con el procedimiento de licitación pública de servicios o que los ductos están oxidados por desuso inexplicable, cómo se justifican que la cadena de importación, transporte y descargue en los surtidores del país reduzca los costos de la gasolina y diésel importado. Y que el transporte por ductos con personal técnico y capacidad instalada sea gravoso para estos momentos de crisis sin precedente para el país.
Acorde con la desoxidación de ductos y su inexplicable desuso, Kofi Annan dijo: «Si la corrupción es una enfermedad, la transparencia es una parte medular de su tratamiento».
Pedro Gareca Perales