Influencias: Gobierno obliga a comerciantes a comprar la mala coca del Chapare


Cada uno de los detallistas debe adquirir por mes 500 libras de esa hoja, inservible para pijchar. Si no compra esta coca pierde su licencia.

Denuncia. La obligación está contenida en un convenio suscrito el 5 de mayo de 2008 con la Federación Nacional de Comerciantes Minoristas por Cuenta Propia, que tiene 1.500 afiliados. El documento salió a la luz recién ayer. Si un vendedor al raleo no compra la hoja del Chapare, corre el peligro de perder su licencia. Detallistas se quejan porque la FELCN les decomisa la hoja que son obligados a comprar del mercado de Sacaba.

image Traslado: dos vehículos llevan taques de coca desde el mercado de Villa Fátima con destino al interior



La Prensa

Digcoin obliga a los detallistas a comprar la coca del Chapare

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LA SANCIÓN ES LA PÉRDIDA DE LA LICENCIA PARA COMERCIAR CON LA HOJA

Los detallistas de coca son alrededor de 6.000 en todo el país. Cada uno puede vender 500 libras por mes.

La Dirección General de la Hoja de Coca e Industrialización (Digcoin) obliga, desde el 5 de mayo de 2008, a los detallistas a comprar mensualmente hasta cinco “paquetes” en el mercado de Sacaba, donde los productores del Chapare venden sus cosechas.

Mediante un convenio suscrito entre la Coordinadora de las Seis Federaciones del Trópico Cochabambino con dirigentes de la Federación Nacional de Comerciantes Minoristas por Cuenta Propia de la Sagrada Hoja de Coca de Bolivia, revelado ayer, cada uno de los aproximadamente 1.500 afiliados a esta entidad debe adquirir mensualmente hasta 500 libras del producto para venderlas en sus puntos de expendio en el país.

El convenio establece como penalidad la pérdida de la licencia de comercializador al detalle en caso de que los vendedores incumplan esta condición.

Luis Cutipa, principal responsable de Digcoin, aclaró que no se trata de una imposición gubernamental, sino que fue un acuerdo logrado entre las seis federaciones del trópico cochabambino —cuyo líder es Evo Morales— y los dirigentes de los vendedores al detalle, que están agrupados en dos organizaciones sindicales.

“Ese documento fue puesto a consideración del Viceministerio de la Coca y Desarrollo Alternativo y fue autorizado”.

Cutipa, sin embargo, participó en las negociaciones, pero no explicó por qué firmó el documento, pues la función de Digcoin es controlar la comercialización y tránsito de la coca.

Reynaldo Ledezma, director regional de Digcoin en Cochabamba, explicó que las autoridades del mercado de Sacaba sólo se encargan de entregar las hojas de ruta para que la coca se comercialice legalmente y con fines lícitos en todo el país.

La Ley 1008, empero, no reconoce al Chapare como una zona autorizada para la plantación de este arbusto, aunque el Gobierno trata de legalizarla.

El documento da cuenta de que esa medida pretende “proteger y revalorizar la hoja de coca chapareña”, pues según un dirigente de los vendedores al detalle, que pidió no revelar su identidad, se trata de “evitar que se mantenga la idea de que esa coca sólo sirve para el narcotráfico. Veo que a veces vienen los detallistas de La Paz y otras veces no”.

De acuerdo con el Reglamento de Circulación y Comercialización de la Hoja de Coca en su Estado Natural, vigente desde el 16 de junio de 2006, cada detallista tiene derecho a adquirir y revender hasta diez taques mensuales del producto.

Cada taque consta de 50 libras. Es la unidad de venta en el mercado de Villa Fátima, en tanto que en Sacaba la medida mínima es el “paquete” de 100 libras.

El mencionado dirigente de los detallistas denunció que “hay contradicciones, pues cuando transportamos la hoja del Chapare sufrimos decomisos y perdemos todo nuestro capital, porque incluso la FELCN tiene la idea de que esas hojas se destinan a la fabricación de cocaína”.

El aumento del precio del producto en el Chapare, registrado hace un mes, de 1.500 a 3.600 bolivianos por “paquete” de 100 libras, en opinión del entrevistado se debe a que existe una mayor demanda de los fabricantes clandestinos del alcaloide.

“Se sabe que, en algunos lugares, la cosecha ya tiene dueño antes de que las plantas maduren. Eso sólo puede significar que se va al narcotráfico”.

Hace seis años, aproximadamente, la coca producida en el trópico cochabambino valía exactamente la mitad de la hoja yungueña, por lo que tenía cierta aceptación y mercado, en especial entre el norte de Potosí, el cono sur de Cochabamba y el norte de Chuquisaca; pero ahora que el precio se ha nivelado y que incluso es más alto en el Chapare, los consumidores tradicionales prefieren la producida en los Yungas, del departamento de La Paz.

Los dirigentes de los comerciantes al detalle hacen, sin embargo, una diferencia: la hoja cultivada en Yungas de Vandiola, en el departamento de Cochabamba, es adecuada para el acullico, las infusiones y el uso en medicina tradicional, a diferencia de la chapareña.

Cuando se consultó al dirigente qué hacen los afiliados a esa Federación con los paquetes comprados en Sacaba, se limitó a hacer un movimiento con la cabeza, aunque aclaró que no se mezcla con las hojas yungueñas, porque los consumidores conocen la calidad de la coca.

Si bien los vendedores al por menor acomodan sus existencias en un mes y vuelven a Villa Fátima, donde está el mercado de La Paz, o a Sacaba para reaprovisionarse, la competencia que afrontan es cada vez mayor, pues desde septiembre de 2007 los productores pueden vender sus cosechas al detalle.

El reglamento vigente les permite vender mensualmente seis taques al detalle, al margen de la coca que ponen a disposición de los detallistas en el centro de Villa Fátima.

La Asociación Departamental de Productores de Hoja de Coca de La Paz (Adepcoca) pretende ampliar la cantidad permitida a diez taques para venderla sin intermediarios.

En La Paz, una libra de coca de primera clase cuesta en promedio 25 bolivianos. La utilidad es de tres bolivianos si se considera que el taque cuesta 1.100 bolivianos, lo que equivale a 22 por esa unidad de peso.

En la ciudad de Sucre, el precio de la libra de hoja de coca se eleva a 30 bolivianos.

A los valores actuales, una libra de hoja producida en el Chapare cuesta entre 15 (la de peor calidad) y 36 bolivianos.

Las utilidades de un detallista que adquiere 500 libras mensuales del mercado de Villa Fátima es de 1.500 bolivianos en La Paz y se eleva a medida que el punto de venta sea más lejano, aunque suben los costos de traslado y almacenamiento.

Los detallistas ofrecen la coca en todo el territorio nacional.

“Un camuflaje para el destino del producto”

El ex ministro de Gobierno Saúl Lara sostuvo anoche que la obligatoriedad impuesta a los detallistas para adquirir coca del Chapare, bajo sanción de perder su licencia para desarrollar esta actividad, es un “camuflaje para el destino de la hoja”.

“Esta medida simplemente confirma una vez más la política de permisividad del Gobierno hacia la hoja de coca cultivada en el Chapare, que se destina principalmente a fines ilegales, porque es poco apreciada para el acullico o para los mates. Con fines lícitos sólo se emplea en ceremonias rituales”, en tanto que la hoja yungueña es apta para el acullico y la preparación de infusiones.

La medida gubernamental —dijo— es ilegal porque existe una norma en el país que no reconoce al Chapare como zona tradicional para este cultivo, por lo que ordena la erradicación.

La ex autoridad afirmó que al obligarse a los vendedores al raleo a comerciar la hoja cultivada en ambas regiones dificulta más, si cabe, la posibilidad de determinar el destino que se da a la producción.

“Es absolutamente claro que la producción excedentaria se va al narcotráfico. En este momento hay más de 30.000 hectáreas sembradas con el arbusto y el Gobierno, con hidalguía, ha admitido recientemente que se ha disparado la producción de hoja de coca en el país desde el año 2006”.

Ese hecho deriva en un incremento de la fabricación de cocaína en el país, cuya capacidad máxima de elaboración del alcaloide creció entre 2006 y 2008 de 94 a 113 toneladas anuales, según datos de la Organización de las Naciones Unidas.

“Infelizmente, la decisión del Gobierno permite que se desvíe la producción hacia fines no lícitos”.

Detalles

Hace seis años, la coca del Chapare costaba la mitad de la cultivada en los Yungas.

Por ese motivo ese producto tenía demanda particularmente en tres departamentos.

La elevación del precio causa que los consumidores opten por la coca yungueña.