El anteproyecto plantea que productores, ganaderos, industriales, mineros y otros sectores de alto consumo puedan importar y distribuir carburantes entre sus afiliados para reducir la presión sobre YPFB y los surtidores.
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La propuesta busca separar parte de la demanda productiva del abastecimiento convencional. De esa manera, las estaciones de servicio podrían concentrarse principalmente en vehículos particulares, mientras productores y empresas desarrollarían su propia logística.
“Así vamos a descongestionar a Yacimientos e YPFB va a poder atender a la gente de a pie y al pueblo”, afirmó Zegarra, quien aseguró que presentó el anteproyecto a otros legisladores y que ya consiguió respaldo entre algunos de sus colegas.
El diputado advirtió además sobre el creciente malestar provocado por la falta de carburantes. “La temperatura social está subiendo en la sociedad boliviana y la gente necesita soluciones”, señaló.
La iniciativa aparece en momentos en que el abastecimiento de diésel y gasolina vuelve a mostrar serias dificultades. Este domingo persistieron extensas filas en estaciones de servicio de distintas capitales del país.
¿Quiénes podrían importar?
El anteproyecto alcanza a organizaciones de productores agrícolas, asociaciones ganaderas, agroindustriales, cámaras empresariales del sector productivo, organizaciones mineras, manufactureras, industriales y forestales, además de cooperativas y federaciones y confederaciones de productores.
La condición es que sean organizaciones legalmente constituidas y que sus actividades demanden un consumo significativo de carburantes.
Para acceder al mecanismo tendrían que registrarse ante la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH). Una vez habilitadas, podrían importar gasolina o diésel y distribuirlos exclusivamente entre sus afiliados.
El objetivo, según Zegarra, es que cada sector de alto consumo pueda desarrollar su propia logística de abastecimiento, reduciendo así la demanda sobre los surtidores y las filas que actualmente comparten productores, transportistas y vehículos particulares.
Sin ventajas para importar
El proyecto, sin embargo, no contempla aranceles preferenciales ni otras facilidades económicas para la importación. Las organizaciones tendrían que adquirir el combustible y asumir los costos correspondientes, mientras la ANH mantendría funciones de fiscalización, entre ellas el control de calidad del producto importado.
Ese punto puede convertirse en uno de los principales aspectos de discusión. Los transportistas han expresado que podrían recurrir a la importación directa, pero condicionan esa posibilidad a facilidades y ventajas que permitan hacer viable económicamente la operación.
Zegarra considera que su propuesta puede convertirse en una alternativa frente a la crisis, aunque reconoció que el anteproyecto todavía no fue socializado con los sectores productivos que eventualmente podrían beneficiarse
La iniciativa se suma así a las distintas propuestas que comienzan a surgir para ampliar la participación privada en el abastecimiento de carburantes, mientras la persistencia de las filas aumenta la presión para encontrar una salida a la crisis.
