Tomatierras destruyen un canal de TV y la casa de una periodista en Beni


Un canal de televisión de Riberalta (Beni, Bolivia) fue saqueado por personas que fueron desalojadas de un predio, perteneciente al propietario del medio de televisión, que habían tomado años atrás. La casa de una periodista también fue quemada.

Destruyen un canal de TV y la casa de una periodista por lío de tierras

imageIlegal. Los “tomatierras” o avasalladores se multiplican en Bolivia. En la foto un centenar de personas tomaban varios predios agrícolas en San Julián, departamento de Santa Cruz. Archivo La Razón.



EL DEBER Digital

La ejecución de una orden de desalojo de un predio que había sido ocupado derivó en la destrucción de un canal de TV en Riberalta (Beni), la agresión a periodistas y la quema de la casa de uno de ellos. 

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Según el reporte de radio Fides, el conflicto de este miércoles fue a causa del desalojo de unas 50 familias que se instalaron ilegalmente en Panahuaya, a cinco kilómetros de la ciudad de Riberalta. Estas personas habían construido sus viviendas en este predio perteneciente a Wilfredo Rivero Pinto, propietario de Televisión Amazónica.

Desalojo y violencia

Rivero consiguió que la justicia emitiera una orden de desalojo y el miércoles, a las 8:00, se hizo efectiva cuando un contingente policial, además de maquinaria pesada, destruyó las viviendas de los tomatierras, que reaccionaron horas más tarde con protestas en contra de la Policía.

Fides señala que se corrió el rumor entre los invasores de que en ese predio se iba a construir una urbanización para los trabajadores de la prensa y por eso resultaron agredidos los periodistas que trabajaban en la cobertura de ese hecho.

Posteriormente, la turba enardecida se dirigió al canal de televisión de Rivero, destruyó y saqueó equipos. Una vez terminaron allí se trasladaron hasta la casa de la periodista Marlin Rivero, hermana de Wilfredo Rivero, y prendieron fuego al domicilio.

Los periodistas dejaron de trabajar

La jornada violenta del miércoles, después de la destrucción de Televisión Amazónica y de la casa de una periodista, los trabajadores de la prensa de Riberalta optaron por no trabajar en la cobertura de este hecho, como medida de seguridad.