El viceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas subraya las limitaciones logísticas y apuesta por alianzas con agencias extranjeras para reforzar la lucha contra el narcotráfico.

El viceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas, Ernesto Justiniano, defendió públicamente la cooperación internacional como pieza clave en la estrategia boliviana contra el narcotráfico y reveló que, de las 31 aeronaves disponibles para vuelos de interdicción y vigilancia, solo dos se encuentran operativas por falta de repuestos y recursos.
Justiniano aclaró también que los sobrevuelos que realizó la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (FELCN) en el Trópico de Cochabamba forman parte de operativos regulares de vigilancia estatal, orientados a identificar pistas clandestinas y fábricas de droga, y no representan amenaza para la población civil, más bien, son tareas dirigidas a precautelar la seguridad en las regiones amenazadas por el negocio ilícito.
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“De 31 aeronaves disponibles para la lucha contra el narcotráfico, 29 están paradas y solamente dos están operando, un helicóptero en el que se hizo un sobrevuelo y una avioneta. Por deudas impagas y falta de repuestos, por parte de overhall tenemos 29 aeronaves que no están pudiendo levantar vuelo”, afirmó la autoridad, para luego expresar su confianza en que, una vez se tenga consolidada la cooperación internacional en materia antidrogas, se cuente con más aeronaves sobrevolando estas zonas críticas.
En consecuencia, Justiniano expresó su beneplácito por la llegada de la cooperación internacional en materia de lucha contra las drogas, habida cuenta que permitirá optimizar las tareas de interdicción en el país. “La cooperación internacional pone los pies en Bolivia y eso nos permite, ojalá que muy pronto, hacer una especie de acuerdo, para que podamos tener no solo el apoyo de la Unión Europea, sino de la comunidad norteamericana, parte fundamental de los recursos que nos puedan brindar en recursos materiales”, apuntó.
Justiniano enfatizó la importancia de reforzar la colaboración con agencias internacionales, incluido el posible retorno de la DEA (Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos), así como coordinación con países vecinos y la Unión Europea para fortalecer la logística, inteligencia y operaciones antidroga; “en apoyo logístico, en tecnología de información, en tecnología de seguridad, entonces, celebramos esto, porque realmente lo necesitamos”, añadió.
Al respecto, afirmó que este acercamiento busca modernizar la capacidad operativa de Bolivia, actualmente afectada por años de limitaciones presupuestarias que han dejado gran parte de la flota aérea antidroga fuera de servicio. La cooperación, dijo, permitiría mejorar la presencia estatal en las zonas consideradas ‘rojas’ del país y reforzar así las acciones de interdicción, inteligencia y control territorial.
“Han dejado la lucha contra el narcotráfico muy debilitada, con muchas deudas, con muchos equipos parados, con mucha desconfianza por parte de los países vecinos y de la comunidad internacional. Me duele decirlo de esa manera, pero esa es la percepción que hemos encontrado, que no somos confiables en la lucha contra el narcotráfico, eso tenemos que cambiarlo y parte de eso es un proceso que hemos empezado semanas atrás, ahora en forma presencial, a trabajar, a avaluar qué se puede hacer para cambiar ese tema que es el punto de partida”, enfatizó.
Asimismo, el denominado zar antidrogas estableció que la estrategia de combate al narcotráfico incluye operativos aéreos y terrestres, como el reciente sobrevuelo en el trópico de Cochabamba, donde se detectaron pistas clandestinas y plantíos ilegales. La autoridad defendió que estas acciones son parte del esfuerzo estatal por recuperar control territorial sin violar los derechos ciudadanos.